Alguna gente que trabaja con Carina Silva, la asesora en comunicación de Carrasco Nóbile y Sofitel Carrasco, como Pilar Perrier que trabajaba con ellos hasta hace poco, debería saber que en ese 2009 cuando me llamaron, yo estaba cocinando a fuego lento Una forma de viajar. Placeres mundanos, que entre otras cosas, es un libro de crónicas de viajes que se publicó en el invierno de 2010 y en el mismo yo hablaba bastante de hoteles y un par de esas crónicas están ambientadas o dedicadas o inspiradas en dos hoteles legendarios. Uno de ellos es el Saint Regis de Nueva York, al que yo le dedico una crónica para hablar de un trago, el Bloody Mary que allí se sirve con otro nombre, el cual se hizo famoso allí, en el King Cole Bar. En ciudades como New York creo que hay que vestirse de acuerdo a ellas, no soy el típico uruguayo que viaja de championes y equipo de gimnasia. Nueva York, la primera vez que se llega, uno va a reconocerla, pues ya de alguna manera la conoce pues es una de las pocas ciudades que han sido tan bien prefiguradas por la industria del entretenimiento, especialmente por el cine, los libros, la propia música.
En 1934, Fernand Petiot, el barman en St. Regis New York’s King Cole Bar, perfeccionó la receta de un cóctel con vodka y jugo de tomate al que apodó Bloody Mary. El nombre, considerado muy subido de tono para la clientela del hotel, fue rebautizado como Red Snapper. Aunque quizás este último apodo no haya permanecido en pie a lo largo del tiempo, el aromático brebaje de Fernand sin dudas lo ha hecho. El rico patrimonio de St. Regis se revela en cada detalle, en cada lugar. Es, simplemente, la esencia misma de la marca The St. Regis. Tal como se hiciera hace un siglo bajo la mirada exigente de Lady Astor y con la misma atención impecable, hoy se siguen tradiciones veneradas como flores frescas, el servicio del té de la tarde y la cena a la medianoche. Del mismo modo, el mayordomo St. Regis aún practica el arte de descorchar champán con un sable, y el coñac y los cigarros hechos a mano siguen siendo un básico luego de la cena. El Bloody Mary, un cóctel exclusivo de St. Regis desde que fue preparado por primera vez por Fernand Petiot en el King Cole Bar and Lounge, cobra vida mediante nuevas interpretaciones que reflejan la personalidad distintiva de cada lugar. Estas tradiciones consagradas y muchas otras han ayudado a crear el aire de magia y seducción que buscan los huéspedes de St. Regis. {/xtypo_rounded2}
El King Cole Bar del Saint Regis
El otro es el Copacabana Palace en Río de Janeiro, que por otra parte es mi destino favorito a la hora de irme de viaje y siempre digo que es una maravilla tenerlo a menos de tres horas de avión. Fue inaugurado en 1923, dos años más tarde que el Carrasco y al que siempre que puedo voy. Si tengo el dinero suficiente a hospedarme y si no, al menos a tomarme una caipirinha en el bar o a cenar en el restaurante Cipriani. Este hotel, al igual que el Carrasco, fue el centro de la movida social de su época de esplendor, fue el gran salón de fiestas.
Ubicado en la famosa Playa de Copacabana es reconocidamente el más renombrado de Brasil y en donde se hospedaron durante décadas, miembros de la realeza, estrellas del cine, del teatro y la música, así como políticos y empresarios de primera línea. Un símbolo de sofisticación y refinamiento que pertenece al Grupo Orient-Express. Desde que Fred Astaire y Ginger Rogers bailaron juntos en la película Flying Down to Rio con el Copacabana Palace como principal escenario, el hotel se volvió conocido internacionalmente. El Restaurante Cipriani, el cual destaca Figueredo, es uno d elos más sofisticados y elegantes restaurantes de Río de Janeiro. Luego de la renovación liderada por el arquitecto francés Michel Jouannet, el lugar cuenta con luminarias de cristal de Murano y espejos venecianos que conforman una atmósfera muy italiana. Abierto para almuerzo y cena, el premiado Cipriani ofrece lo mejor de la gastronomía del norte de Italia en un ambiente opulento y acogedor.{/xtypo_rounded1}
Restaurante Cipriani, Copacabana Palace
Yo siento que viajar es lo contrario a vacacionar. Es como disponer de un cheque en blanco las 24 horas del día para los 5 sentidos. Estás en ti mismo, no estás en tu casa pero aún si es por apenas 24 horas, el hotel elegido es tu casa. Yo no estoy de acuerdo con quienes dicen que el hotel es lo de menos. No es lo mismo dormir cómodo que incómodo, no es lo mismo estar en un hotel bien ubicado que en uno que no lo está, no es lo mismo tomar un trago en un bar con historia, que en un sitio totalmente impersonal que puede estar en Barcelona, en Berlín o en Buenos Aires. Si me preguntan por ejemplo cual es el primer hotel que me viene a la memoria, quizás sorprenda saber que no es tan exótico ni está tan lejos. Con mis padres viájabamos siempre por todo el país y como buenos uruguayos el primer viaje al exterior fue a Buenos Aires, entonces si me transporto en el tiempo me veo cruzando en los ferries de la época y por ejemplo, un recuerdo muy dulce de mi niñez, hospedado en el Hotel Mirador de Colonia que tenía una piscina líndísima y unas canchas de tenis, cuando todo eso era un poco exótico para el Uruguay.
He estado en cuatro continentes, conozco el Norte de África, parte de Europa, las Américas y el Sudeste Asiático, me falta Oceanía. Hasta ahora no ha coincidido la posibilidad de tener el tiempo y el dinero necesarios como para dedicarle la cantidad de días que se merece un viaje a Australia y algunos otros destinos de por allí.
Hice un largo periplo por Tahilandia, Laos y Camboya, tres países vecinos y limítrofes. El Sudeste Asiático tiene un encanto fascinante para los viajeros como pasa en algunos otros lugares como por ejemplo América Central. En poco espacio geográfico, con recorridos de muy corta distancia hay mucho y muy distinto para ver como sitios arqueológicos y grandes ciudades. Ir por ejemplo de la locura de Bangkok al silencio de Angkor en Camboya; de una playa desierta donde podés estar prácticamente solo a una aldea a orillas del Mekong como Luang Prabrang que es la capital budista de Laos. Todos estos lugares están bien recreados en el libro Una forma de viajar. Placeres mundanos editado por el sello Aguilar de Editorial Santillana.
Antigua, Guatemala
La comparación surge porque me pasó recorriendo la Ruta Maya. Por ejemplo están las playas del Caribe mexicano y en Guatemala los sitios arqueológicos como Tikal y está Antigua que es una ciudad colonial que es deslumbrante y todo eso, también a muy cortas distancias.
{xtypo_rounded2}Aceptar ese formidable encargo que fue escribir un libro sobre los cien años del Hotel Casino Carrasco, hoy Sofitel Montevideo Casino Carrasco & Spa, no dejó de ser otra forma de viaje, fue un viaje en el tiempo, fue un viaje en nuestra historia, cien años es mucho y uno aprende mucho revisando cien años de la historia de un país.
Bien leído, el libro te permite aproximarte desde varios costados a la historia uruguaya, se puede ver en clave política porque hay cuentos que recrean los hechos de la época y se puede ver en clave social, pues el libro sobretodo en las imágenes muestra lo que fue la vida social por lo menos durante tres décadas. Fueron tres años de trabajo y un viaje en el tiempo y por Montevideo para alimentar las 252 páginas. A lo largo y ancho de Montevideo hay gente que sabe y que tiene elementos que aportaron como el señor De Broque del Reducto que es un experto en todo lo que tenga que ver con D´Arienzo o Carlos Pereda de Pocitos que sabe todo de los Lecuona y de Oréfice o el ex Presidente Sanguinetti que me cedió las fotos de cuando invitó a comer en el Carrasco durante su mandato, respectivamente a Felipe González o a Francoise Miterrand.
Uno puede pensar que un libro como este, que es por encargo, que es un libro muy lujoso, que es un objeto artístico en si mismo, solo iba a quedarse en los años dorados del hotel, a regodearse en el esplendor que por supuesto tuvo porque realmente, la vida social de Montevideo reflejada allí, es en serio de película norteamericana, ves las fotos de fin de año o del 6 de enero en el Gran premio Ramírez, de la flor y nata de las sociedades de Buenos Aires y de Montevideo y te cortan el aliento y te preguntas ¿qué es esto?, ¿es el Gran Gatsby o es Montevideo?.
Esa época ameritaba un libro por sí sola pero también hubo lugar para el abandono, hubo lugar para la decadencia porque a partir de la década del 40 entre el éxodo hacia las playas del este y la crisis política argentina, el Hotel Casino Carrasco pierde ese lugar glamoroso de sus dos primeras décadas de existencia.
Más o menos todos saben que García Lorca en el verano del 34 estuvo alojado durante 18 noches y que Albert Einstein haya sido quizás la primera celebridad internacional en hospedarse allí, pero también pasaron personajes de triste memoria, se alojaron dictadores varios. Estuvo Pinochet; se alojó Stroessner, quien al igual que Hitler hacía que probaran su comida antes de ingerirla por miedo a que lo envenenaran. Allí estuvo, durante una conferencia de ejércitos latinoamericanos que se celebró en noviembre de 1975, Jorge Rafael Videla y preanunció, unos meses antes de dar el golpe, la locura que iba a desatar en 1976. Él dijo allí: "en Argentina van a morir todas las personas que tengan que morir para garantizar la seguridad".
Es decir, pasó de todo, no es sólo bailes, valses y orquestas, hubo también una historia de dolor que pudo ser reconvertida de una manera maravillosa con la Biblioteca Nuestros Hijos, fundada por las madres de los chicos que no volvieron de la tagedia de Los Andes, que de esa forma transformaron en trabajo y en beneficencia su enorme dolor y estuvieron en el hotel durante 25 años y gente impensada, iba a allí a estudiar, a sacar apuntes como nuestro astro
futbolístico Diego Forlán.
La historia es larguísima, también se alojaron los soldados británicos, los kelpers, expulsados de las Malvinas pasan por Montevideo y estuvieron prácticamente escondidos allí en el Hotel Carrasco durante 48 horas. También se dió en el año 68 el robo de los Tupamaros.
El 29 de noviembre de 1968, seis desconocidos asaltaron la tesorería del casino del Hotel Carrasco y se llevaron 25 mil dólares. El operativo se hizo en la madrugada. El 18 de febrero siguiente, vistiendo uniformes policiales, volvió a ser atacado un casino uruguayo: un grupo tupamaro asaltó el San Rafael en Punta del Este y se alzó con 220 mil dólares.
Vale la pena destacar lo que he aprendido en esta investigación acerca de mi profesión. Los periodistas y fotógrafos de la época de esplendor que reseñamos, eran de un rigor profesional increíble. Cubrían los eventos desde el comienzo hasta el final. Mirándolo con la óptica actual puede pensarse que escribían con un lenguaje cursi, raro, pero con poesía. No faltaba la lista completa de invitados a cada fiesta, como estaban vestidas las damas y quienes habían hecho los vestidos; los autos en los que legaban los caballeros y hasta lo que se comía.
Los fotógrafos municipales cubrían todo con calidad y cantidad, es enorme la cantida de fotos que hay en los archivos.
Las crónicas se publicaban por ejemplo en las revistas Anales Mundanos; Montevideo Balneario (editada por los hoteles municipales) y Mundo Uruguayo.
Los archivos municipales fueron de gran ayuda para realizar mi trabajo.
El libro UN PALACIO EN LA ARENA - Hotel Casino Carrasco cien años de historia, es una producción de Carrasco Nóbile, su precio de venta es de $ 2.500 (pesos uruguayos) y se puede encontrar únicamente en el hotel.
{/xtypo_rounded2} {xtypo_quote}
BONUS TRACK
PDA - ¿Un destino?
MF - Podría decirte el lugar al que siempre vuelvo: Río de Janeiro, se presta para récords de caipirinha o de chops, es una ciudad para los excesos.
PDA - ¿Una comida?
MG - En Marrakech, la Pastilla o el Tajine de Cordero
La pastela, pastilla o bastilla (en árabe, bastil·la بسطيلة) es una clase de hojaldre hecho con pasta filo rellena a base de cebolla, carne de paloma o de pollo, perejil y almendras. Es un curioso plato que
mezcla lo dulce y lo salado con el perfume de la canela. Un plato de fiesta que se sirve al principio de la comida. Los riquísimos Tajine, que son unos guisos de carne o de pescado, con muchas verduras, especias y otros ingredientes. Su singularidad reside además de su sabor en que se cocina y sirve en el mismo recipiente el cual le otorga esa denominación.PDA - ¿Un lugar que uno no puede morirse sin conocer?
MF - Voy a decir uno que no conozco pero que es una asignatura pendiente de toda la vida, Damasco, la ciudada habitada más antigua, a la que lamentablemente dado el actual contexto no se puede ir.
PDA - ¿Medio de transporte favorito?
MF - Para los viajes largos el tren, me gusta dormir en el tren.
PDA - ¿Cuál debe ser el equipaje ideal de un viajero experiente?
MF - No voy a ser original, lo más liviano posible, aunque no soy un buen ejemplo, cargo siempre con mucho papel, compro libros, acumulo folletos, mapas y siempre termino pagando exceso de equipaje.
PDA - ¿Contratas seguro de asistencia en viaje?
MF - Si, siempre. {/xtypo_quote}
Portal de América - Entrevista de Sergio Antonio Herrera

