
por Cecilia Nicora, enviada especial
En la tarde del Martes 21, partimos desde la terminal Tres Cruces en un coche semi-cama de EGA, para luego de 14 horas de viaje llegar a Gramado, ciudad que se encuentra entre las “Sierras Gaúchas” a unos 120 kilómetros de Porto Alegre, dentro del Estado de Río Grande do Sul.
Si bien fue un viaje extenso, al salir de la terminal a las 19:30 la mayor parte transcurrió en la noche, para el momento del amanecer ya nos encontrábamos en Porto Alegre, y el resto aconteció en el ascenso a las sierras, donde se puede disfrutar de un hermoso paisaje. Fue bastante engorroso el cruce de frontera, ya que por chequeos de equipaje y documentación y que al mismo tiempo están de reformas perdimos una hora y media. De todas maneras a esa hora ya habíamos terminado la cena y algunos ya estaban en el mejor momento del sueño. El servicio proporcionado a bordo al momento de salir de Montevideo cuenta con un aperitivo – puede ser whisky, refresco o agua, con unos saladitos; seguido de una cena, en este caso arroz con nuggets, un sándwich, un trozo de torta de fiambre, un refresco y dos bocaditos de chocolate y dulce de leche de postre.
Una recomendación que si vale la pena tener en cuenta es: lo vital de viajar con ropa y calzado cómodo, si bien el bus es de una flota moderna y cuenta con cómodos asientos, llega un momento en que cuesta encontrar la posición ideal. De todas maneras, se hace una parada “técnica” en Porto Alegre en la mañana, lo que es una bocanada de aire fresco para aliviar la travesía. Puede ser el momento perfecto para preparar un mate o complementar el desayuno que se sirve a bordo.
Llegamos a Gramado y como era de esperar a esta altura del año, nos recibió con un clima de escasa temperatura. De todas maneras el paisaje nos dejo maravillados y rápidamente nos olvidamos del fresco de la sierra. Nos encontramos hospedados en un hotel muy clásico y pintoresco cercano a la entrada de la ciudad, el Gramado Palace. El mismo es un fiel reflejo de lo que encontramos en la ciudad. Tiene un aire a construcción española con toques de arquitectura portuguesa. Las habitaciones son muy confortables, están en su mayoría equipadas por una cama matrimonial y dos de una plaza, el baño completamente nuevo y en excelente condiciones y un gran parque para disfrutar de lo verde y el sol. Cuenta con una piscina al aire libre, y una que próximamente va a funcionar como área climatizada.
Luego de dejar nuestros equipajes y recorrer un poco las instalaciones, nos dispusimos a hacer el tan esperado recorrido por la ciudad y continuar hacia Canela. Entre una ciudad y la otra casi no existe una división, salvo por un monumento que al mismo tiempo que las separa, las une con un ramo de hortensias, la flor típica del lugar y se encuentra plantada en todos los lugares que se aprecian. En su época de flor ayuda a contribuir a lo bello del paisaje.
Inmigrantes alemanes e italianos se instalaron en este lugar, y es por ese motivo conocido a Gramado como la Suiza de Brasil. Un plus es además la excelente gastronomía, fabricas de chocolate y fiestas regionales e internacionales. La gente local comenta como para el Festival de Cine de Gramado y el Natal Luz, toda la ciudad se transforma en un gran parque temático de navidad.
Otro de los recorridos seductores es el Lago Negro, donde se pueden realizar paseos en cisne y embarcaciones con una vista increíble de todo el lugar.
Canela es ideal para el ecoturismo, allí se encuentra el Parque del Caracol (la entrada al mismo si no la tienen incluida en el paquete es de 12 RS), con una cascada de más de 130 metros de altura. Bosques cerrados se encuentran en sus alrededores, eso si la caminata es alrededor de 80 minutos entre ida y vuelta y algo así como 900 escalones para llegar a la base. Los que prefieran no hacerlo, tienen la oportunidad de verlo desde un mirador apenas se entra al parque o de otro aún más alto al que también se puede acceder pagando alrededor de 6 RS. De lo contrario pueden aprovechar para descansar y hacer alguna compra de souvenirs, vale destacar la oferta que hay dentro del parque de chocolates artesanales (200 grms a 4 RS), vinos (3 botellas por 25 RS), y quesos (16 RS la horma), precios todos muy razonables.
También encontramos el parque da Ferradura donde se pueden realizar deportes extremos para aquellos que disfruten de la adrenalina de éstos por ejemplo, rafting y en un plan más tranquilo también se puede visitar la Catedral de Nuestra Señora de Lourdes, conocida como “Catedral de Pedra” con su estilo gótico inglés y realizada en basalto. Hoy la encontramos rodeada de niebla lo que le daba un tono aun más enigmático. Dato curioso, los marcos de la Cruz fueron hechas por Pablo Herrera Orono, escultor uruguayo y restaurador de Arte Sacro, asi como una obra de arte tallada en madera en el altar por otro uruguayo Julius Tixe, escultor.
Comentario aparte, si nada de esto les motiva dentro de las opciones de actividades para hacer dentro de Gramado y Canela cuentan con infinidades de parques temáticos y museos como el de cera, el de la Harley Davidson, entre otros.
Déjenme volver sobre la oferta gastronómica. Por solo 50 RS se puede acceder al tradicional Café Colonial, cuando digo café no se imaginen un típico cortado con sándwich caliente, esta gente si que sabe como sacarse el frio, además de contar con una seria de platos fríos y calientes, el mismo no solo está acompañado de té, café o chocolate sino que pueden también optar por tomarlo acompañado de un exquisito vino tinto o blanco. Les aseguro que del frio, nos escapamos!!! Vale la pena dedicarle un par de días a estas dos ciudades, tienen mucho para ofrecer.
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