El remate que no fue
Jueves, 13 Septiembre 2012
Los trabajadores de Pluna reclamaron en el aeoropuerto y piden por la autogestión. Yo ofrezco $100 para la subasta de los aviones”, dijo sobre las 14 horas de ayer un piloto de la exPluna mientras desde arriba de una silla mostraba a otros trabajadores un billete en forma irónica. Quien estaba al lado suyo redobló la apuesta: “Yo pongo $200”, afirmó y mostró otro billete. Los empleados estaban en el tercer piso del Aeropuerto Internacional de Carrasco, donde ayer era planificado el remate de los siete aviones Bombardier CRJ 900 de la exaerolínea, aunque finalmente fue cancelado por la falta de interesados en la opción.
por Gonzalo Charquero @geceache - © nicolás garrido
La subasta estaba planificada para la hora 12 y por eso los trabajadores se autoconvocaron en los días previos a encontrarse a las 11.30 en la zona de acceso de la terminal aérea, para conocer de primera mano el resultado del remate y con el objetivo de hacerse sentir.
La expectativa ya se había generado los días anteriores en el grupo “Amigos de Pluna” de la red social Facebook. “Mañana me voy poner mi uniforme de Pluna y voy a ir a mirar al destino a la cara con mi mejor sonrisa, con la sonrisa que me genera el orgullo que siempre sentí de vestir ese uniforme”, escribió en la noche del martes el trabajador Waldemar Dutra en la red social.
Al día siguiente, al conocer la cancelación del remate, otros empleados manifestaron su frustración del mismo modo. “Gente nos van a seguir pasando por arriba hasta que no nos hagamos sentir ¿Cuando vamos a cortar una avenida? ¿Cuando vamos a prender fuego unos neumáticos?”, escribió la trabajadora Regina Curbelo.
Pese a la frustración y si bien los trabajadores sabían desde las 9 de la mañana de ayer que deberían esperar tres semanas más para conocer el futuro de sus puestos de trabajo, los empleados, con bronca, concurrieron igual al lugar.
La manifestación
La mayoría llegaron al acceso del aeropuerto en sus autos particulares y vestidos con sus uniformes de trabajo. El resplandor del mediodía de ayer fue cubierto por algunos de ellos a través de sus lentes Ray Ban.
Cuando sobre las 13 horas había alrededor de 300 personas sobre la banquina de la ruta 101 llegó la orden del dirigente sindical Cesar Iroldi. “Agarren los carteles y vamos”, dijo. Los trabajadores tomaron sus pancartas, cruzaron la ruta y en medio de aplausos y cánticos se pararon frente a las barreras de acceso a la terminal aérea.
Al advertir que los móviles de los canales de televisión estaban en vivo y una de las trabajadoras propuso “sacar un canto o algo”. Al instante los manifestantes entonaron a coro: “o le le, o la la , no nos corten las alas, queremos trabajar”. Esa frase también estaba inscripta en la pancarta central de la muralla humana.
En medio de la manifestación un comisario policial se acercó a Iroldi y le consultó sobre el accionar del gremio. “Vamos a cortar un rato acá la entrada y después entramos a hacer una asamblea. Pero todo bajo control, quedate tranquilo”, dijo el sindicalista al oficial.
De todos modos, previendo la situación, el Aeropuerto Internacional de Carrasco duplicó la presencia de guardias de seguridad privada dentro del predio.
Con los aviones de fondo
Tras 20 minutos de “agitar” en la puerta, los trabajadores ingresaron al aeropuerto, e incluso fueron saludados por pasajeros que los aprobaban con las bocinas de sus automóviles mientras los manifestantes recorrían el estacionamiento. Con banderas de la exaerolínea en la mano entraron al hall del edificio y subieron al segundo piso al ritmo de sus palmas. Allí se instalaron durante 10 minutos frente a la zona de embarque.
“Autogestión, la única solución”, gritaban los trabajadores de la exaerolínea, quienes también acusaron de “mentirosos” y “traidores” a los dirigentes de la empresa que gerenciaba Matias Campiani.
Cuando personal de Fuerza Aérea les solicitó que dejen el corredor libre, los sindicalistas se trasladaron hacia el tercer piso y mantuvieron durante 15 minutos una asamblea sentados en las mismas sillas que fueron puestas allí para empresarios que nunca llegaron.
Ante la suspensión del remate de los aviones de la exaerolínea Pluna, los trabajadores de la compañía pedirán al gobierno que conforme una empresa que sea autogestionada por los empleados. El dirigente Cesar Iroldi dijo a El Observador que pedirán una reunión al gobierno para plantear que, según el sindicato, la autogestión es la única salida para reflotar la aerolínea. “Si llamas a una subasta con tres meses y la suspendes el mismo día es porque no hay interesados”, afirmó el sindicalista.
El plenario de trabajadores fue en el mirador del aeropuerto, por lo que tuvo como fondo la pista de aterrizaje. Tras los ventanales estaban los siete aviones Bombardier. Los funcionarios mantienen la esperanza de volver a volarlos pero saben que tanto ellos como los pájaros de acero tienen un futuro incierto.
fuente: El Observador - www.elobservador.com.uy
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