"Habrá que reasfaltar todo y romper mucho y todas las obras que hay que hacer no las conocemos porque están en poder de esa gente", confió el funcionario consultado; por ende, no hay números cerrados.
El ministro de Turismo, Enrique Meyer, había dicho que el Estado pagaria de "20 a 22 millones de dólares" por cada competencia, lo cual sería mucho menos de lo que pagan en Europa.
Según dijo en rueda de prensa el intendente marplatense, Gustavo Pulti, hacía "tres años" que se venía trabajando en la vuelta de la F1 y a La Feliz, por iniciativa del ex presidente Néstor Kirchner. Resultó imposible entonces.
En 2011, tras una nuevo intento del ministro de Turismo, Enrique Meyer, ingenieros que responden a Bernie Ecclestone llegaron a Mar del Plata y a fines de ese año hicieron el relevamiento con mediciones en tierra y con imágenes por aire tomadas desde helicópteros.
Entre Punta Mogotes y el llamado "Costero", optaron por este último, entre Playa Grande y la Base Naval, donde en 1985 corrió la Fórmula 2 Codasur. Aún están los pianitos en la curva de la rotonda del Golf hacia la avenida Martínez de Hoz como recuerdo de aquella jornada. No obstante, en Argentina aún no se conoce puntualmente el dibujo del trazado.
Todo el proyecto y los números se lo llevaron a Ecclestone los ingenieros comandados por Hermann Tilke y en el caso de alcanzar el acuerdo entre el Gobierno y el pope de la F1, será la gente del empresario inglés la que ordene cada paso de las obras.
Por lo pronto, en la página oficial de la Fórmula Uno no se hace mención al anuncio hecho por la presidenta argentina. Según refirió el funcionario consultado por esta agencia, participarían de la organización los encargados del Gran Premio de Brasil.
El ministro Meyer dijo que estaban en conversaciones con Time for Fun, una organizadora brasileña de eventos.
Aun en tiempos en que Ecclestone todavía no tenía el comando total sobre la categoría y debía lidiar con el entonces titular de la fenecida Federación Internacional de Automovilismo Deportivo (FISA), el francés Jean-Marie Balestre, la organización de la F1 intentó que Brasil y Argentina trabajen lo más junto posible. También que las fechas fueran sucesivas para achicar gastos a los equipos y a todos los integrantes de la troupe. Claro, hasta que Argentina perdió la plaza, primero entre 1982 y 1994, y luego desde 1998.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner deslizó durante el sorpresivo anuncio en el Salón de los Bustos que la carrera podría realizarse entre noviembre y diciembre.
Está a tono con la oportunidad de unirse a Brasil en la finalización del calendario, si es que se mantiene al autódromo de Interlagos, en San Pablo, como fin de temporada.
Recién en septiembre suele definirse en los escritorios de Ecclestone en Inglaterra el calendario del año siguiente.
Para que Argentina albergue chances de tener su fecha debería caerse otra sede, pues el calendario no da para más de las veinte carreras anuales que tiene.
¿Será Estados Unidos la fecha que vuelva a defeccionar?. Es sabido que los estadounidenses no son muy adeptos a la F1 y priorizan a su Indy o Nascar. En el último medio siglo cayeron sucesivamente Watkins Glen, Long Beach, Detroit, Las Vegas e Indianápolis. Este año probará en un circuito de Austin, Texas, justamente en la penúltima fecha previa a Brasil. En el Norte se correrá el 18 de noviembre... ¿Será esa la fecha que le darán a la Argentina?
Portal de América - Fuente: www.laprensa.com.ar

