por Gabriel Cazenave
Las aguas del Golfo Pérsico lucen atractivas, pero no hay bañistas, salvo en las playas de los hoteles top.
Qatar cuenta con solo 11.437 km2 de extensión y 1.500.000 habitantes, aproximadamente; de los cuales, dos tercios viven en su capital, Doha, una supermoderna metrópoli que crece al mismo ritmo que su vecina Dubái y va convirtiéndose en un punto de atracción para el turismo internacional, que aún no puede creer cómo tanto modernismo, lujo y sofisticación pueden estar enclavados en medio del más árido desierto.
La extensión territorial del país es igual a la del departamento de Caaguazú y ligeramente inferior al área de Amambay y Canindeyú, pese a lo cual cuenta con el PIB más alto del mundo, gracias a su ubicación como uno de los principales productores de petróleo y poseedor de una reserva de gas natural y crudo con previsiones de hasta 40 años de producción.
Su estabilidad política no muestra síntomas de vulnerabilidad como otras naciones árabes en los últimos años, incluyendo a su vecina (mar de por medio) Bahréin, otra rica nación del Golfo, que por la inestabilidad política interna ha perdido uno de sus grandes logros como es, sin duda, la organización de una de las carreras del campeonato mundial de Fórmula Uno.
Por ello, Qatar no solo celebra el privilegio de ser la primera nación árabe que organizará una Copa del Mundo de la FIFA, en el año 2022, tras haber impuesto su candidatura por encima de las de Australia y Estados Unidos, nada menos.
Y no solo eso. Como hacer el Mundial en el período regular de junio-julio significaría enfrentar temperaturas de 45 ºC a 50 ºC en el más crudo verano catarí, la FIFA analiza seriamente mudar las fechas de esa edición de su cita estrella a diciembre, para que se pueda disfrutar del templado otoño con temperaturas promedio de unos 22 ºC.
Pero si las tradiciones de la FIFA se mantienen inalterables, Qatar ya tiene contratados y con proyectos finalizados a científicos de primera línea de todo el mundo, que han desarrollado una tecnología única en el planeta de climatización de estadios al aire libre con el uso de la energía solar, la más abundante en el pequeño territorio.
Tubos que expulsan aire frío al nivel de las pistas de juegos impulsarán para arriba el aire caliente, para dejarlo suspendido a unos 10 m de la superficie, permitiendo que el ambiente quede refrigerado a 20 ºC o incluso menos, cuando afuera el termómetro llega a 40 ºC o hasta 45 ºC, y sin contaminar el ambiente.
La elección de Qatar como organizador, sin tradición futbolística sustentable, ha despertado muchas sospechas acerca de los métodos que se habrían utilizado para lograr la adhesión a su causa de los miembros del comité ejecutivo de la FIFA.
Se habla de maletines y otros elementos de persuasión, lo que para Qatar no hubiera significado un gran esfuerzo, pues para potenciar su candidatura contó con padrinos del porte de Zinedine Zidane, Pep Guardiola, Ronald de Boer y Gabriel Batistuta (estos tres últimos jugaron en el fútbol profesional del país) y ninguno lo hizo por simpatías espontáneas hacia la causa catarí.
Para demostrar que el Mundial de fútbol no era solo un capricho, la organización deportiva catarí se ha puesto en campaña para lograr la sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2020, dos años antes del Mundial de fútbol. La candidatura rivalizará con Estambul (Turquía), Tokio (Japón), Bakú (Azerbaiyán) y Madrid (España).
El anuncio lo hará el Comité Olímpico Internacional el 7 de setiembre de 2013, durante la reunión de su comité ejecutivo.
Portal de América - Fuente: www.abc.com.py

