A esto se sumó el pasado día 6 de diciembre el anuncio de que, luego de un proceso de consultas, el ejecutivo ha decidido mantener sin cambios el sistema actual de bandas, criticado por la industria británica y por destinos del Caribe, que han sido perjudicados por la medida.
Al responder a la decisión del gobierno, el presidente y CEO del WTTC, David Scowsill, afirmó que “el anuncio sobre el APD representa una oportunidad perdida para reformar uno de los impuestos sobre el turismo más criticados internacionalmente. El APD ha sido siempre un instrumento erróneo: es malo para el consumidor y para la competitividad internacional del Reino Unido”. ”El APD no va a proyectos de aviación o siquiera de transporte, no provee de incentivo a las aerolíneas para que operen aviones más modernos y ecológicos o al consumidor para que escoja productos ´verdes´”, dijo Scowsill, y añadió que “el sistema del APD se hizo peor en 2009 con su discriminatorio sistema basado en distancias, y que incluye arbitrariedades como la del Caribe con un impuesto más alto que Estados Unidos, pese a que las islas están más cerca del Reino Unido que la costa oeste norteamericana.
El WTTC ha llamado al gobierno de Londres a seguir el ejemplo de las autoridades holandesas, que cesaron un impuesto que les reportaba 412 millones de dólares anuales porque costaba al conjunto de la economía 1,6 mil millones. Otra fuerte crítica ha provenido de las aerolíneas easyJet, Ryanair, Virgin Atlantic e IAG, que incluye a British Airways, que en un comunicado conjunto calificaron la consulta sobre el APD como “un engaño y un gasto del dinero de los contribuyentes”. Según la declaración de las aerolíneas, “el APD ha costado ya 25 mil empleos, está haciendo un daño creciente a las perspectivas de recuperación económica y envía el mensaje de que Gran Bretaña es un lugar difícil y caro para hacer negocios”.
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