1. La Parolaccia del Mare
Las pastas, las pizzas y demás especialidades italianas gustan a todos, desde los más chicos a los abuelos. Por eso La Parolaccia, un referente de la cocina peninsular, es la apuesta segura. Para reuniones de grupos grandes se pueden armar menús especiales y cuando hay cumpleaños, regalan torta, botella de espumante y (mal que le pese a muchos) los mozos se acercan a la mesa para cantar el “tanti auguri a te”. Esta sucursal, rodeada de peceras, tiene un plus: al fondo del local hay una suerte de galería techada, donde se puede disfrutar de una muy linda vista de los docks de Puerto Madero. Imprescindible la reserva previa.
(Alicia Moreau de Justo 1170, Puerto Madero / T. 4783-0200)
2. Luigi
Un clásico porteño. El espacioso salón puede albergar a más de 240 personas bien atendidas por mozos experimentados, y cuenta con un área espacial para los más chicos. Son famosos sus fusilli al fierrito, pero además de pastas, sirve minutas y platos tradicionales como los bocconcini de pollo al verdeo. De postre, flan mixto, tiramisú, panqueque de manzana al rhum. Para grupos de más de 15 personas hay menús especiales, con entrada, plato principal, postre, café y vino. Otro punto a favor: tiene playa de estacionamiento gratuita para sus clientes.
(Pringles 1210, Villa Crespo / T. 4864-2303)
3. Benihana
Es uno de los pocos restaurantes étnicos donde se puede ir en familia. Los chicos tienen platos a su medida en un muy completo menú infantil, y los adultos, una buena carta de tragos y platos asiáticos. Su sello distintivo es la llamada “experiencia Benihana”, en la que durante 90 minutos un chef cocina sobre un teppan (plancha caliente) frente a la atenta mirada de los clientes, en un pequeño show: hace malabares con platos y tenedores, casca un huevo en el aire con una espátula. Si festejás un cumpleaños, el cumpleañero no paga, le regalan una torta y los mozos le cantan feliz cumpleaños en japonés. Los precios no son un regalo, pero vale la pena ir al menos una vez.
(Arenales 3310, Palermo Botánico / T. 4827-8900)
4. El Rey del Vino
De los mismos dueños y a metros de Trapiche (otro clásico de la zona de Pacífico), este bodegón funciona en un salón amplio y cómodo, atendido por mozos de oficio, entrenados para servir mesas grupales: todos los platos salen al mismo tiempo. La cocina es porteña con toques españoles, a precios razonables. No fallan las minutas ni las pastas, pero lo que más se destaca es el chivito deshuesado con papas fritas y la tortilla española bien babé. Todo es para compartir: las entradas, los principales y los postres. Atenti con los platos ofertados en la pizarra ubicada a la entrada del lugar: suelen ser una buena opción para los que van en grupo.
(Av. Juan B. Justo 887, Palermo / T. 4772-5819)
5. Kansas
Su amplísimo salón, con mesas grandes y cómodos boxes, y su servicio rápido hacen que Kansas sea un favorito para grupos familiares a la hora de salir a comer. El plato fuerte son las célebres pork ribs con salsa barbacoa, un enorme costillar que se sirve con papas al plomo con panceta y queso. También hay pastas, salmón, ensaladas, todo tamaño extra large. Los precios no son accesibles, pero si elegís bien, con un plato pueden comer dos (casi todo viene con ensalada Ceasar o Cole Slaw) pagando una cuenta razonable, aún cuando cobren por compartir el plato. La única desventaja es que no acepta reservas, así que hay que ir temprano.
(Avenida del Libertador 4625, Las Cañitas / T. 4776-4100)
6. Campo dei Fiori
Un enorme local ambientado al estilo bodegón, con paredes de ladrillo a la vista y mozos “como los de antes”, Campo dei Fiori ofrece unas de las mejores pastas de la ciudad. Pertenece a los mismos dueños de Plaza Mayor, tiene una sucursal en Puerto Madero y otra en Monserrat, donde se respira un clima distendido. A la hora de elegir, pedí los ñoquis rellenos con salsa scarparo o los panzotti de ricota, corazón de alcaucil y nueces con salsa funghi. Las porciones son abundantes y hay una buena variedad de salsas. Mientras esperás tu plato, podés degustar una espectacular panera rebosante de pan de pizza. Las gaseosas se sirven en lata y la carta de vinos es muy accesible.
(Venezuela 1411, Monserrat / T. 4381-1800)
7. Centro Vasco Francés
Funciona en un gran salón de techos altísimos y pisos de pinotea, con las hermanas Lazarte al mando de su cocina. El lugar es realmente grande (180 cubiertos), las mesas están separadas a una buena distancia y son atendidas por mozos de profesión, que te explican plato por plato al momento de acercarte la carta. Hay pastas, pollo y arroces, todo delicioso, pero lo que más se luce son los pescados: de entrada, gambas al ajillo; de principal, abadejo a la vizcaína o besugo a la vasca; y para cerrar, el tradicional pastel vasco relleno con crema pastelera al ron con helado de crema. La carta de vinos es clásica pero amplia en su valor. Los precios no son económicos pero las porciones son abundantes, casi todas para compartir.
(Moreno 1370, Monserrat / T. 4381-5415)
8. Sottovoce
Por sus excelentes pastas caseras, presentadas en grandes porciones, y su atención correcta, Sottovoce es una buena elección para una salida en familia más sofisticada y formal. Regenteado por los hermanos Waissman (L´Abeille, Fervor), sirve unos imperdibles malfati de ricota y espinaca gratinados, tan deliciosos como los papardelle con hongos. Los helados artesanales son el highlight de la carta de postres, hay que probarlos al menos una vez. Si festejás un cumpleaños, en la sucursal de Libertador, frecuentada por familias de Recoleta, la casa invita con una copa de champagne y una mini torta para soplar las velitas. Imprescindible caer con reserva si el grupo es numeroso.
(Av. del Libertador 1098, Recoleta / T. 4807-6691)
Portal de América - Fuente: www.planetajoy.com

