Ginebra, prestigio en la enseñanza hotelera
Domingo, 05 Junio 2011

Ginebra, prestigio en la enseñanza hotelera

Anualmente, Taylor Nelson Sofres (TNS) Travel and Toursism Great Britain, establece una clasificación de las mejores escuelas hoteleras del mundo y el “buen hacer” de L’Ecole Hôtelière de Genève en formar excelentes profesionales ha sido reconocido internacionalmente. Los miembros del jurado decidieron saltarse las normas para ensalzar la excelencia del establecimiento.

 

Por ello, este año L’Ecole Hôtelière de la ciudad suiza de Ginebra ha sido elegida entre los diez mejores establecimientos de educación hotelera del mundo, a pesar de que no reune dos de los principales requisitos: impartir los cursos en inglés y otorgar un título universitario.

“Nos quedamos con la boca abierta, que sorpresa! No contamos con los requerimientos, porque impartimos las aulas en francés y porque otorgamos un diploma de Escuela Superior, sin nivel universitario. Sin embargo nos han clasificado entre las diez mejores porque han reconocido nuestra credibilidad”, aseguró a EFE Alain Brunier, director general del centro.

El resultado surgió de entre las respuestas que dieron 181 directores de hoteles cinco estrellas en 55 países distintos, que tuvieron que elegir entre 74 escuelas de gestión hotelera del mundo, y todos estuvieron de acuerdo en destacar la excelencia de la escuela ginebrina.

En el top ten están incluidas cinco escuelas helvéticas, donde también aparecen una estadounidense, una holandesa, una española, una francesa y una británica.

“Que las escuelas suizas lideren esta clasificación no nos sorprende. La primera escuela de hotelería en el mundo fue la de Lausana, en 1893, que cuenta con una tradición insuperable, es por ello que, año tras año, sigue acaparando el primer puesto”, explica Brunier.

Alumnos de 30 nacionalidades

L’Ecole Hôtelière de Genève abrió sus puertas en 1996, con el patrocinio y la financiación de una de las dos federaciones gastronómicas del país, Gastrossuisse.

“Que las clases se impartieran en francés fue una elección. Al final de cuentas, el francés es la lengua de la gastronomía, ¿no?”, indica el director de la institución de ensñanza hotelera.

La escuela cuenta con 150 alumnos, el 60 por ciento de los cuales son suizos y el 40 por ciento extranjeros, unos estudiantes “no helvéticos” que deben pagar más por la misma formación que el resto de sus compañeros.

“Contamos con financiación de la Confederación Helvética y de Gastrossuisse con la que se financia parte del costo de los estudios de los estudiantes suizos”, explica el director.

En total, conviven estudiantes de 30 nacionalidades diferentes que obtendrán una formación generalista como gestores hoteleros.

“Nosotros los formamos en el management hotelero, es decir, les damos una formación generalista, y ellos después eligen qué camino quieren tomar”, señaló Brunier.

De hecho, la edad media de los estudiantes es 23-24 años y muchos de ellos ya son cocineros, sommelier, o diplomados en márqueting, que buscaban una visión global del negocio.

“Un tercio de ellos, cuando llegan aquí, ya tienen una formación previa relacionada con el negocio; otro tercio estudian para comprobar si realmente quieren dedicarse a ésto y la tercera parte son personas ‘reconvertidas’, que hacían algo totalmente diferente y que decidieron cambiar radicalmente de profesión”.

Es el caso de Alejandro Viveros Sotomayor, un mexicano de 22 años que, tras intentar dos carreras totalmente opuestas -Relaciones Internacionales y Música- percibió que su camino estaba en la hostelería.

“Entré seguro de lo que quería, pero ahora, 4 semanas después, lo tengo aún más claro. Logran crear un sentido de la comunidad muy fuerte y te ayudan a reinventarte”, explicó Viveros a EFE.

“El hecho que tengan backgrounds diferentes es positivo, porque se ayudan unos a otros. La que sabe informática ayuda a los que están un poco perdidos con la contabilidad; el que sabe de cocina, le da algún consejo al que no se le dan las cucharas…”, reconoce Brunier.

El curso dura 30 meses y está dividido en cinco semestres: tres semi-teóricos, dado que las aulas se combinan con clases prácticas, y dos semestres de beca en un establecimiento hotelero, el primero en Suiza y el segundo fuera del país europeo.

“Cada año tenemos 80 estudiantes con beca y recibimos 350 demandas de hoteles, con lo cual los alumnos tienen una amplia selección de lugares para elegir, y obviamente, como sobran plazas y faltan estudiantes, pues los hoteles los tratan muy bien, les enseñan de verdad, y así se evitan abusos”, explicó Brunier.

La importancia de la imagen de los estudiantes

En la escuela cuentan con todo lo necesario para conocer cada detalle de la cadena de engranaje de un hotel: sala de máquinas para lavar la ropa; sala de planchado; zona de reciclado de envases; el almacén de alimentos; los frigoríficos; la central de control eléctrico, de gas y de agua.

“En caso de avería, deben saber reaccionar rápido y restablecer la normalidad lo más rápidamente posible”, explica Brunier.

Los estudiantes cuentan con dos cocinas: la que practican con ellos mismos, y otra en la que cocinan para clientes que han ido a almorzar al restaurante Vieux Bois, situado exactamente en el mismo edificio de la escuela, que a su vez, está situada al lado de la sede europea de la ONU, el Palais de Nations.

En el restaurante se sirven una media de 80 cubiertos a la carta, y los estudiantes se turnan en ser pinches, pasteleros, camareros, lavaplatos, etc...el objetivo es que pasen por todos los oficios y aprendan los entretelones de una cocina a tiempo real.

Todo es tan profesional, que los comensales muchas veces no perciben que están siendo servidos por estudiantes. Esa situación se debe también al hecho de que la presencia de los jóvenes es inmaculada.

“Aquí los chicos tienen que tener el pelo corto, las chicas el cabello recogido, no se permiten piercing, ni tatuajes a la vista, nos debemos a nuestra clientela, y el estilo es muy formal. Estamos al lado del edificio de la ONU, y entre la clientela hay muchos diplomáticos y funcionarios internacionales, con lo cual hay que ir impecables”, deja claro Brunier.

Para los 150 estudiantes, existen 58 profesores, todos profesionales, lo que hace que los alumnos estén “muy dirigidos”, en palabras de Brunier.

“El ambiente no es muy estricto, al revés, yo creo que es relajado, siempre y cuando hagas lo que tengas que hacer porque, eso sí, son muy productivos. No podemos perder el tiempo con aquello de ‘abróchate el botón de la camisa’. Si sigues la norma, no hay ningún problema”, explica Viveros, recordando que todos los estudiantes van uniformados incluyendo las aulas teóricas.

En la otra cocina, la presión es distinta, porque si bien los comensales son los propios alumnos, los estudiantes tienen que preparar primer plato, segundo y postre.

“A mi no me parece difícil, porque se me da bien cocinar, pero de todas formas, siempre hay al lado alguien a quien preguntarle”, especifica Viveros.

Consultado el director sobre cual es el destino más usual para sus estudiantes, contesta que el 40 por ciento se dedican a la hostelería, y un 60 por ciento se dividen entre el turismo, la organización de eventos, el trabajo de relaciones externas de varias multinacionales, y muchos en el área de gestión hospitalaria.

De los que finalizan la formación, el 53 por ciento son chicas, “todas las profesiones se feminizan”, puntualiza Brunier.

El único punto en que el director general asume que aún queda “trabajo por recorrer” es en que los alumnos suizos y centroeuropeos sean capaces de sonreír y ser serviciales con naturalidad.

“No tenemos la cultura del servicio, y eso, es un verdadero problema, porque la hipocresía se nota enseguida. Intentamos explicárselo a los alumnos”, confiesa Brunier.

“Los locales tienen una cultura más cerrada y no al servicio del otro, al contrario que, por ejemplo, la mexicana, donde servir al cliente, acogerlo, lo es todo. Los profesores lo mencionan, pero es algo que cada uno tiene que trabajar porque, en este oficio, ser simpático y servicial es esencial”, concluye Viveros.

Portal de América - Fuente: www.elnuevoherald.com

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