Hay 140 Capillas en distintos aeropuertos alrededor del mundo
Lunes, 28 Marzo 2011

En el aeropuerto JFK, de Nueva York, cuatro capillas se alinean una junto a la otra: la católica romana, la protestante, la judía y la musulmana.



por Scott McCartney

Para el Reverendo Michael Zaniolo, el capellán principal del aeropuerto internacional O'Hare de Chicago, las misas no pueden durar más de 30 minutos para que cuadre con los descansos de los empleados y los viajeros que tienen que tomar un avión. Y las confesiones muchas veces se hacen... "al vuelo".

"Llevan consigo muchas cargas espirituales, y yo soy alguien que está a la mano", dice Zaniolo. "Puedo ayudar a la gente a sacarse cosas de encima o verlas en una nueva perspectiva, o ver dónde puede estar Dios".

Al menos 140 aeropuertos alrededor del mundo tienen capillas designadas y más de 250 capellanes, de acuerdo con la Asociación Internacional de Capellanes de la Aviación Civil, una organización ecuménica sin ánimo de lucro. Mientras que los capellanes están entre los primeros en responder en caso de un accidente, día tras día pasan su tiempo ofreciendo consuelo a los viajeros, reconfortando a los afligidos, escuchando confesiones u ofreciendo bendiciones a los pasajeros antes de embarcarse en el avión.

Los capellanes también aconsejan a la gente sobre el estrés de volar y la vida diaria. Algunos viajeros están llenos de ansiedad por las circunstancias ya que van camino a funerales, tratamientos médicos o emergencias familiares.

En el aeropuerto JFK, de Nueva York, cuatro capillas se alinean una junto a la otra: la católica romana, la protestante, la judía y la musulmana. La ubicación, en el cuarto piso del Terminal 4, se encuentra fuera de los controles de seguridad y alejada del flujo principal de pasajeros, pero aún así, atrae una corriente constante de gente que quiere orar.

La primera capilla del aeropuerto se estableció en Boston en 1951, y la idea se extendió como una manera de consolar a los temerosos viajeros. A pesar de que las tasas de accidentes han mejorado considerablemente en los últimos 60 años, la seguridad sigue siendo una preocupación para muchos pasajeros. Ha habido ocasiones en las que los aeropuertos o las aerolíneas han pedido a los capellanes que echen una mano.

Zaniolo, el sacerdote de O'Hare, por ejemplo, ayuda a controlar las multitudes. Cuando los pasajeros se enojan en las puertas de embarque porque una aerolínea comete un error, los agentes a veces lo hacen llamar porque la sotana puede calmar a la multitud. "Los pasajeros actúan como seres humanos cuando usted está aquí", recuerda Zaniolo que le dijo un agente.

Los capellanes del aeropuerto, a veces caminan por la delgada línea que separa a la Iglesia y al Estado. Como la mayoría de los aeropuertos son gestionados por el gobierno, algunos administradores se muestran reacios a apoyar los servicios religiosos. La mayoría de los capellanes evita conflictos mediante la obtención de salarios de las diócesis locales o estableciendo organizaciones sin ánimo de lucro para financiar su trabajo. Muchos realizan actividades para recaudar fondos y obtienen apoyo de las instituciones religiosas locales, los concesionarios del aeropuerto y las aerolíneas, que les dan pasajes gratuitos para rifar.

Jonathan Baldwin, el capellán en el Aeropuerto Gatwick de Londres y presidente de la Asociación de Capellanes, ha estado en situación de crisis a menudo por las interrupciones causadas por las nubes de ceniza, las tormentas de nieve y, más recientemente, por los vuelos de repatriación procedentes de Libia.

"Si ven el cuello blanco y son cristianos, puede que quieran hablar", dijo el sacerdote anglicano, que visita con frecuencia la torre de control del aeropuerto y la estación de bomberos.

Cuando la tragedia golpea a las familias y alguien tiene que informar a los viajeros o trabajadores de las terribles noticias, los capellanes reciben la llamada.

El padre Zaniolo recuerda un día que tuvo que informar a una azafata que su hijo había muerto en un accidente . Su papel en esos casos es calmar a la persona para que pueda viajar de regreso a casa.

"Esos no son los días malos. Esos son los días en que la gente me necesita", dice el padre Zaniolo.

 

fuente: Wall street Journal

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