Aquellos curiosos objetos que olvidamos en el hotel
Viernes, 18 Marzo 2011

Aquellos curiosos objetos que olvidamos en el hotel

¿Quién no ha olvidado algo en un hotel? En Europa, Travelodge hizo un ranking de los olvidos más extraños y recurrentes, desde un robot a 75.000 peluches, el 2010. En Chile, por lejos libros y celulares.

por Gonzalo Argandoña Mc

La primera vez que olvidé algo de relativa importancia en un hotel, fue en Buenos Aires y me dolió. Era una afeitadora eléctrica que apenas había usado tres veces. Aún tenía olorcito a nuevo. Por más que llamé al hotel en tres ocasiones distintas, nada. Se la tragó un duende. Prometí que nunca más volvería a ese hotel -cosa que, por cierto, poco les debe haber afectado. Qué distinto a la delicadeza del refinado Nhow, de Milán, que poco le importó la distancia para enviarle a una huésped su atesorada, aunque poco valiosa, chaqueta de mezclilla que debió recorrer 11.800 kilómetros para reencontrarse con su olvidadiza dueña. Y gratis.

¿Quién no ha olvidado algo en una habitación de hotel?

Hace muy poco, la cadena europea Travelodge, que posee más  de 460 establecimientos repartidos por el Viejo Continente, publicó una lista con los objetos más curiosos olvidados por sus pasajeros durante el 2010 y, por supuesto, también los más recurrentes.

Los resultados son, en algunos casos, sorprendentes y, en otros, llamativos no tanto por los objetos en sí, sino por la gran frecuencia con la que ocurre.

Por ejemplo, sólo en los hoteles que tinen en Inglaterra, los pasajeros olvidaron más de 20.000 libros. Si hablamos de best sellers, por lejos, gana en olvidos el sueco Stieg Larsson y su Millennium y le siguen de cerca Crepúsculo, de Stephenie Meyer y Come, reza, ama, de Elizabeth Gilbert.

Pero si de ranking se trata, los peluches arrasan y son los objetos que dejamos con mayor frecuencia. Durante el año pasado, Travelodge reunió ¡75.000! osos de peluche olvidados por sus dueños.

¿Dónde van a parar tantos monos? Los que no han sido reclamados por sus dueños después de tres meses, son donados a la asociación Cancer Research UK.

Pero no todos los hoteles tienen las mismas reglas o políticas con respecto a los objetos perdidos.

Michelle Walbaum, encargada de relaciones públicas de Sheraton Santiago, señala que "los objetos perdidos se guardan  nueve meses (a menos que un huésped llame y pida más tiempo). Siempre que algo se queda, intentamos contactar a los huéspedes, pero no siempre se puede".

Otros hoteles, como los españoles de NH, esperan seis meses a que sean reclamados. En el Blue Tree Fundador almacenan todo por cuatro meses, lo registran en un libro y, si no son reclamados, los donan a hogares de ancianos o niños. Y es que la mayoría de las cadenas internacionales, si no son requeridos en un tiempo prudente, prefieren regalar los artículos a instituciones de beneficiencia. En otros casos, se los dan a la mucama que los encontró.

Claro que hay hoteles, por una cuestión de confidencialidad, no contactan a sus pasajeros sino que esperan que éstos sean los que se comuniquen. "Imagínate que llamemos y digamos, 'señor, dejó su reloj durante su estadía' o dejemos recado y el pasajero no andaba precisamente con su señora o había contado otra historia, es un tema complejo", reconoce la encargada de marketing de un conocido hotel spa.

Renato Fuentealba, gerente general del Hotel Spark de Iquique, reconoce que este es un tema recurrente y que deben tratar con bastante prudencia. "Uno no sabe si el pasajero anda con su esposa, si oficialmente viajó solo o qué, por lo que esperamos que ellos nos contacten primero. Lo usual es que la gobernanta guarda el objeto, con el número de la habitación, la hora y fecha y el nombre del pasajero".

Claro que hay excepciones. Este verano tuvieron una pareja de la tercera edad que estuvo una semana alojada en este hotel de Cavancha. La mucama se percató de que habían olvidado sus anillos de matrimonio, cuyos nombres aparecían inscritos. El hotel los contactó a los días y, hasta ese momento, la pareja no sabía dónde los había dejado y los daba por perdidos.

Así, en muchos establecimientos hay un cuarto lleno -o bodega- de los más extraños artículos. Maletas hechas y listas para emprender el viaje, chaquetas y abrigos de piel, sombreros tipos chupalla (parece que se trata de un souvenir del que muchos se arrepienten llevar), etc.

Y así como en Europa son los peluches, parece que en nuestro país la lista la lideran los cargadores de celular, los propios celulares, cámaras fotográficas y de video, joyas olvidadas en el baño y libros. Y no hablamos de textos usados que hayan acompañado a los viajeros durrante su estadía, sino libros nuevos que, seguramente, se compraron con el fin de llevar de recuerdo, pero que por evitarse sobrepeso o porque no cupieron en la maleta, quedan relegados.

¿Rarezas?"Un vestido de novia", dice Michelle Walbaum, de Sheraton.
Pero la lista de Travelodge es realmente asombrosa. La encabeza Dalek, la criatura robótica de la serie de ficción Doctor Who La dejaron abandonada en el Newcastle Central de Inglaterra y se trataba de una reproducción tamaño real, con cambiador de voz por valor de ¡US$ 10.500!

Pero si esto es una mascota tecnológica, nada como el cachorro de tigre de Bengala, el panthera tigris tigris o tigre indio, que dejó boquiabierta a la mucama, como si se tratara de la película ¿Qué pasó anoche?.

Otra pareja olvidó su árbol bonsái de la fortuna, en el hotel Retford Markham Moor. Cuando llamaron para ubicarlo, fue más que alegre su reacción. Juraban al recepcionista que desde que lo olvidaron, la mala suerte los seguía.

fuente: latercera.com

Escribir un comentario

Promovemos la comunicación responsable. No publicamos comentarios de usuarios anónimos ni aquellos que contengan términos soeces o descalificaciones a personas, empresas o servicios.