Gardenia, corazón latino-mediterráneo en Montevideo
Viernes, 18 Marzo 2011

El ambiente súper moderno da lugar a una atención amable y, por supuesto, a los fantásticos platos brasileros mediterráneos El ambiente súper moderno da lugar a una atención amable y, por supuesto, a los fantásticos platos brasileros mediterráneos

La historia de Gardenia comienza en San Pablo, allá por 2005. La familia de Marina se dedicaba a la cría de corderos como pasatiempo, pero el emprendimiento fue ganando terreno e importancia en sus vidas.

por El Gastronauta

La joven Marina, luego de cursar sus estudios gastronómicos y trabajar en restaurantes de EEUU y Europa, vuelve a su patria, Brasil, para dirigir un restaurante que su familia había adquirido como vidriera para sus carnes, dando vida así al primer Gardenia. El segundo restó abre sus puertas en 2007, con gran soporte de Raúl –marido de Marina– para encarar el proyecto. Raúl es español y fue chef durante siete años en un restaurante en Madrid con dos estrellas Michellin: La Broche de Sergi Arola.

Gardenia cuenta con espacio para 60 personas en el salón principal, además de otras 20 en el living y, cuando el clima acompaña, 40 en la terraza del frente.

En el World Trade Center de Montevideo, el local que hoy ocupa Gardenia fue diseñado por el arquitecto Carlos Ott, quien le dio un carácter moderno, único y relajado. Con buena música y linda vista al Río de la Plata, nos concentramos en ver la carta. Vale aclarar que al mediodía no es la misma que a la noche, siendo la primera más reducida, aunque ofreciendo un plato del día casero y uno liviano para complementar el menú ejecutivo.

La carta comienza con opciones para picar como croquetas de cordero con chutney de mango, o gravlax de salmón con sour cream, entre otros. La presentación de los platos no es un tema más en Gardenia, y los sabores ya entran por los ojos cuando llegan a la mesa. De las entradas destacamos la papa y espárrago verde con huevo frito, que nos quedamos con ganas de probar, y la parrillada de verduras con emulsión de queso. Además se puede disfrutar de un gazpacho de tomates con camarones, o de una fresca ensalada de mango, tomates y jamón crudo.

Mientras esperás lo que hayas pedido para empezar esta experiencia gastronómica, un mozo trae el abreboca y panera. Los ajos asados, aún con piel, y que aplastando con el tenedor dejan salir una pasta deliciosa de su interior, lista para untar en el pan, hacen del comienzo un buen augurio. También es interesante degustar los tres diferentes tipos de aceite de oliva de la zona de Colonia que, presentados en mini botellitas, piden pan.

Entre la variedad de platos que representan uno u otro país, encontramos la tradicional fideuá, con calamares, mejillones y camarones, de la cocina española. Como máximo representante de Brasil, la moqueca de pescados con leche de coco y aceite de palma acompañada con cous cous marroquí.

En la sección de la carta que presenta carnes y pescados, los chefs buscan brindar un pequeño homenaje a la historia de cría de corderos que ya han vivido, eligiendo de los Gardenia de San Pablo los platos más representativos. La paleta de cordero, marinada en vino blanco, hierbas y servida con glacé de cordero puede elegirse para dos o tres personas, y viene con acompañamiento incluido en seis diferentes opciones y de buena variedad. Este promete ser de esos platos que se convierten en la envidia del lugar entre las mesas vecinas. Otro ejemplo con cordero es el french rack horneado con manteca de hierbas. Los platos con otras carnes a destacar serían el rabo de buey caramelizado con vino tinto y puré cremoso de papas, o el pescado fresco con falsos espaguetis de verdura y reducción de naranja.

Si aún te queda lugar para el postre, podrás elegir entre arroz con leche, cheese cake de nutella, flan casero con mermelada de naranja y helado de tomillo, bizcocho de curry con sopa de chocolate y helado de avellanas, entre otras delicias que vienen recomendadas en la carta para ser acompañadas por vinos tardíos o licorosos.

La carta de vinos es interesante por su variedad, presentada en 50 etiquetas. Con vinos locales bien seleccionados, además de otros caldos de todo el mundo -más allá de los países vecinos-, encontrando ejemplares de Italia, Francia y España sobre todo. Sirven vino por copa variando la etiqueta, y con más de una opción para tinto o blanco. Tal como el camarero Willi nos ayudó a descifrar, se ve en la selección el gusto por el buen vino más allá del marketing de las bodegas, por ser los dueños extranjeros quienes la diseñaron.

También cuentan con una interesante carta de cocktails, algunos de inspiración Gardenia como el Raspberry Bellini –Smirnoff Black, frutas rojas y espumante–, y otros clásicos como la Caipirinha, Martinis y la sangría Gardenia. El whisky dice presente, como no podía ser de otra manera.

Se pueden hacer eventos privados sociales o empresariales, y el lounge de la entrada es el lugar preferido para este tipo de encuentros. Los martes suele haber música en vivo y en esta época con noches amenas, la terraza oficia de escenario donde tocan amigos del lugar presentando su música funk, jazz, o blues.

El precio promedio para comer en Gardenia, sin contar el vino, ronda los $ 700 y puede pagarse con tarjeta de crédito.

Gardenia abre sus puertas en el World Trade Center Plaza Local 52 de Montevideo y los horarios son de lunes a viernes desde las 12 y hasta las 15.30, abriendo sábados al medio día de 13 a 16 horas. Por las noches, los horarios son de lunes a miércoles de 20 a 24 hs, jueves a sábados se extiende el horario de cierre de cocina por media hora más.

Por consultas o reservas podés comunicarte por el 2628 88 38, y para ver más fotos y la carta completa del restó, no dejes de visitar su sitio web.

fuente: www.revistabla.com

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