Valparaíso
Como una forma de expiación colectiva de los pecados porteños, varios Judas –muñecos de trapo fabricados por los vecinos con ropas viejas– son quemados año a año en los cerros de Valparaíso. Aunque no hay un orden preestablecido para el ritual, durante la semana los niños se encargan de recolectar monedas para insertar dentro del Judas de cada barrio. Al ser quemados, éstos dejan caer el dinero, simbolizando la muerte y traición del apóstol de Cristo. Con la figura también arden mensajes con los pecados y culpas colectivas de los porteños. La ceremonia se realiza espontáneamente en varios puntos de los cerros, aunque las quemas más organizadas suelen ser las del Cerro Cordillera, del Parque Italia, y la Plaza Waddington, en Playa Ancha.
Andalucía
En localidades como Sevilla, Granada, Córdoba, Málaga o Cádiz, en el sur de España; las celebraciones de Semana Santa han alcanzado el estatus de Fiesta de Interés Turístico. Cofradías y hermandades realizan procesiones durante los siete días, cargando figuras e imágenes barrocas de la Pasión de Cristo y la Virgen. Los solemnes nazarenos desfilan con sus capirotes, sombreros cónicos tapados con una tela que cubre toda la cara, excepto los ojos; el aroma a incienso y cera inunda las calles y las mujeres lucen su tradicional mantilla negra prendida al pelo con peinetas de carey. Procesiones imperdibles: la Madrugá de Viernes Santo en Sevilla; el desfile del Miércoles Santo del Cristo de los Gitanos en Granada (que bordea la Alhambra), y la salida de El Cautivo en Málaga.
Guatemala, Honduras y El Salvador
Un trabajo manual de más de quince horas resulta destruido en menos de 20 segundos en Antigua, Guatemala, cuando las procesiones de feligreses pasan cargando imágenes religiosas por sobre las coloridas alfombras de aserrín teñido, flores naturales y frutas que adornan las calles para Viernes Santo. Hechas como ofrendas a las esculturas veneradas, y combinando diseños indígenas con coloniales y otros más contemporáneos, esta tradición también se lleva a cabo en Honduras y en El Salvador, donde decoran las calles con tapetes de aserrín y sal. Claro que la fama de la Semana Santa antigüeña es difícil de superar: además de la espectacularidad de sus alfombras –que pueden llegar a medir hasta un kilómetro de largo– la ciudad también muestra su cara más sabrosa, con la preparación de platos especiales como buñuelos con miel y canela, salpores, empanadas de leche y manjar y otros dulces de Pascua.
Viena, Praga y Cracovia
Alegres y vistosos, los mercados de Pascua se instalan año a año en algunas ciudades europeas, siendo los más famosos los de Viena, Praga y Cracovia. En ellos se expone el colorido arte de los huevos pintados a mano –tradición pagana que simboliza la llegada de la primavera, y que fue adoptada por los cristianos para celebrar la resurrección de Cristo. En el mercado vienés de Freyung es imposible no tentarse con el osterlamm (pastel con forma de cordero) y los osterpinze bun (conejos de masa dulce). En Cracovia y en Praga, las plazas principales son las que alojan los mercados de Pascua. Ojo con el Lunes Santo en Polonia y República Checa: los jóvenes practican la antigua tradición eslava de “Smigus dyngus”, o arrojarse agua para limpiarse de las impurezas del invierno.
Jerusalén
Miles de cristianos peregrinan a Tierra Santa en estas fechas con el fin de revivir las etapas de la Pasión de Cristo. En Jerusalén, año a año se programan varias actividades, como procesiones por el Monte de los Olivos y Getsemaní –el que posee árboles de más de 2.000 años de antigüedad– para Domingo de Ramos, oraciones en la sala de la Última Cena (Coenaculum) en Jueves Santo, o caminatas guiadas por las 14 estaciones de la Vía Dolorosa en Viernes Santo. Se suman procesiones al patio de la Iglesia del Santo Sepulcro por la tarde del viernes, y la posibilidad de ser parte de las multitudes de peregrinos que repletan las calles del casco histórico de Jerusalén, para anticiparse a la Luz Divina que emerge de la tumba de Jesús el día sábado. Más procesiones al Santo Sepulcro encabezan las actividades del Domingo, acompañadas de misas y lecturas en varios idiomas del evangelio de la Resurrección.
Sicilia
A unos 17 kilómetros al oeste de Palermo, se alza el hermoso poblado medieval de San Martino delle Scale, que recibe su nombre de la enorme abadía que lo preside. El monasterio original habría sido fundado alrededor del año 600 d.C. por el Papa Gregorio el Grande; hoy luce las reparaciones y ampliaciones realizadas después el siglo XV. Los monjes benedictinos que habitan la abadía continúan una tradición del siglo XIV; y que consiste en liberar el Lunes Santo las aves rescatadas de los bosques circundantes, y que han protegido con esmero del duro invierno montañés. Además de la liberación de esos pájaros, la llegada de la primavera es celebrada con un concierto de órgano, cantos gregorianos, presentaciones folclóricas y la bendición de las flores.
fuente: blog.latercera.com-Blog Cocha
imamgen: www.aguilillamichoacan.gob.mx

