Estambul está de moda y se muestra al mundo
Jueves, 03 Marzo 2011

Estambul está de moda y se muestra al mundo

Las siete colinas de la Ciudad Vieja es uno de ellos. Se trata de una colección de mezquitas en las que perderse y quedar absorto. Se atraviesa de una a otra solo para admirar la belleza de sus minaretes, cúpulas y grabados. Son imperdibles los alrededores de Eminönü y Beyoglu.



El tráfico entre una y otra orilla de la ciudad es permanente. El Bósforo es atravesado por enormes puentes, y por miles de ferries, botes pesqueros, grandes y pequeñas embarcaciones, cargueros, lanchas, cruceros, taxis acuáticos, barcos del transporte público o de excursión. Vale la pena un recorrido en el día por estas aguas, especialmente al anochecer, cuando el cielo se tiñe de rosa sobre las mezquitas.

El Distrito del Bazar a simple vista parece un caos, una explosión de colores y perfumes, de gente y de sonidos. Pero nadie puede volver de Estambul sin conocerlo. Internarse en las caravanserais hacia el mercado de las especias es una experiencia fascinante. Los aromas de la canela y del clavo lo inundan todo.

La más bella

Entre todas las obras maestras de la ciudad, Santa Sofía es la mas impresionante, única, sublime. A pesar de un exterior poco prometedor aunque imponente, sus espacios interiores deslumbran.

Perderse en la nueva Estambul, en los alrededores de Istiklal Caddesi, el corazón de la ciudad del siglo XXI es también un buen plan. Desde la siempre trajinada Plaza Taksim hasta Galata, con sus calles adoquinadas gastadas por el paso de tantos pueblos a lo largo de los siglos. Una mezcla de iglesias, mezquitas, restaurantes y hoteles.

El arte en Estambul tiene presencia y protagonismo. En las cientos de pequeñas y grandes galerías, además de reconocidas obras de arte contemporáneo, hay pequeños recovecos que también merecen ser visitados.

La comida callejera es un espectáculo aparte. Hay puestos a cada paso. Desde helados hasta kebab. Los habitantes de Estambul aman la buena comida. La cocina turca se ha ido refinando a lo largo de los siglos, enriqueciéndose de las influencias que recibía. Sin embargo, su carácter se mantiene básicamente simple, rústica, sabrosa. Hay que probar meze, kebabs, ensaladas con especias y frutos secos, y los mariscos.

Estambul es, además, uno de los pocos lugares del mundo preferidos por los amantes de la música clásica. Los conciertos de primer nivel que se realizan en mezquitas e iglesias, rodeados del boato y la decoración otomanos, aseguran una agenda de calidad a lo largo de todo el año. Por la noche ganan protagonismo los superclubs de Estambul. Preparados para los exclusivos clientes que los frecuentan, los superclubs puede hacer pedazos cualquier presupuesto.

fuente:ambito.com

imagen: www.viajitis.com

Escribir un comentario

Promovemos la comunicación responsable. No publicamos comentarios de usuarios anónimos ni aquellos que contengan términos soeces o descalificaciones a personas, empresas o servicios.