Kotor, el secreto mejor guardado de Montenegro
Viernes, 11 Febrero 2011

Kotor, el secreto mejor guardado de Montenegro

Las 'bocas' de esta bahía, como le dicen sus habitantes, impresionan por su altura y belleza y guardan celosamente la silueta de una ciudad medieval nostálgica y recóndita. Las playas vecinas la convierten en un destino idel en el Mediterráneo.



La división de la extinta Yugoslavia dejó un poco en el olvido enclaves como Kotor, antaño parte de la bella trilogía de la costa dálmata junto a Splitz y Duvroknik. Hoy, la bahía de Boka Kotorska que preside, situada al final del fiordo más extenso del sur de Europa, de unos treinta kilómetros de longitud, resurge de sus cenizas mostrando en todo su esplendor su riquísimo legado histórico y arquitectónico, amén de una natural hospitalidad.

Kotor fue herida por un terremoto en 1979, pero su declaración como Patrimonio de la Humanidad favoreció su reconstrucción y hoy es una delicia descubrirla. Pequeña y accesible, su casco antiguo es un laberinto de callejuelas umbrías y empedradas, placitas tranquilas y esbeltos edificios centenarios. Un escenario de cuento en el que no faltan apetecibles cafetines y exclusivas tiendas de artesanía y moda. 



Baldosas medievales, esculturas entregadas al musgo, pasadizos oscuros, frisos milenarios… no hay parte de la historia europea que no este representada en Kotor. Su pasado veneciano se plasma en sus elegantes palacetes barrocos y su herencia turca y mediterránea en la calidez de sus habitantes, deseosos de hacer la estancia inolvidable.

La naturaleza parece proteger a Kotor con sus encrespadas montañas, telón de fondo natural y custodio de tantos encantos, pero la historia le demostró que, aunque mucho, esto no era suficiente y por eso entre sus gruesas murallas medievales se guardan otras joyas, como la plaza de Armas y su torre del Reloj, la catedral de San Triphon, del siglo XII, o la iglesia de San Lucas, templo ortodoxo del XIII. 

                    
Además de las iglesias, muchos palacios evidencian el poder económico que tuvo la ciudad, como el Grubonja, que muestra en su fachada el año de su construcción: 1326; la casa Drago, con bellas ventanas góticas; el edificio Prima, donde se combinan líneas renacentistas y barrocas; el Palacio Ducal y el Bizanti, ambos del siglo XVII, o el Teatro Napoleón, del XIX.
Pero la bahía de Kotor también esconde muchos otros secretos para descubrir, como el de sus playas de Ulcinj, casi en la frontera de Albania, o de Sutomore, cerca del puerto de Bar, aunque nada como subirse a una de esas barcazas turísticas que parten de Perast y llevan a las dos curiosas y minúsculas islas de Gospa od Skrpjela, con una interesante iglesia plagada de mosaicos, y Sveti Djordje que decoran la bahía.

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar
La compañía Iberia tiene vuelos directos a Duvroknik. Desde allí lo más recomendable es alquilar un coche para recorrer a placer la bahía de Kotor y sus pintorescos pueblecitos.

Dónde dormir
A tres kilómetros del centro de Kotor se encuentra Forza Mare, un sofisticado y detallista hotel con espléndidas vistas sobre la bahía. Otra recomendable opción es el exquisito Palazzo Radomiri, del siglo XVIII, convertido en un delicioso y original hotel boutique y con muelle propio, desde el que se organizan pequeños cruceros. Un clásico de la hospitalidad es el hotel Vardar, en pleno casco antiguo de Kotor; refinado y elegante, es imprescindible cenar una noche en su restaurante Galion.

Dónde comer
La gastronomía montenegrina de clara influencia italiana y mediterránea tiene también ascendencia turca y húngara, un poco el reflejo de su ajetreada historia. Perfecto para probar las especialidades locales, el Ellas Restaurant (+ 382 (0) 82 322 025), en Kotor, uno de los más conocidos de la ciudad. Su excelente terraza mirando al mar y su romántica decoración atrapan desde el primer momento a Galion, el restaurante del hotel Vardar, pero también su excelente carne. En pleno casco antiguo de Kotor, también Bastion (+ 382 (0) 82 322 116), con una muy buena carta de vinos y excelentes raciones de especialidades regionales. Mientras Crsarica (+382 (0) 69 049 733) es el lugar ideal para probar pescado fresco.

No te pierdas
Una excursión a dos ciudades cercanas: la romántica Perast, suspendida en la época barroca, cuenta con maravillosos edificios del siglo XVII y varias iglesias interesantes. Risan es otro enclave imprescindible. La ciudad más antigua de la bahía aún exhibe con orgullo los maravillosos mosaicos de su época romana.

fuente: www.hola.com

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