por Fernando Urrea
El aeropuerto de Bruselas, por ejemplo, está cerrado por falta de ese producto que sirve para descongelar los aviones. Eso, en el corazón de Europa. Bueno, aquí, en España, que un madrileño, un conquense o un albaceteño puedan llegar a Valencia en hora y media como máximo es un hito histórico de consecuencias turísticas positivas impredecibles.
Los estudios, cautos e imprecisos, indican que las estancias “aumentarán sustancialmente”. Que el avión va a disminuir en más de la mitad, sí, pero la línea del Ave de Valencia se convertirá en tren nodriza para los viajeros de medio y largo alcance que tengan que tomar sus vuelos en Barajas.
El AVE ha dejado sin sentido los vuelos de corto alcance, los trayectos de menos de quinientos o seiscientos kilómetros. Y el mercado turístico madrileño para la Comunidad Valenciana, ahora en un 15 por ciento, va a aumentar exponencialmente por comodidad y seguridad. No es la panacea, pero, hoy por hoy, es el medio de transporte más adecuado para corta distancia. Se ha inaugurado el futuro.
fuente: preferente.com

