En una carta remitida a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos, la asociación advierte de numerosos riesgos. Concretamente, cita la “recogida de datos desproporcionada”, como información personal, identificadores de redes sociales de los últimos cinco años, así como referencias a datos biométricos sensibles. A su juicio, este nivel de exigencia “va más allá de lo razonable”.
Otro riesgo identificado es el impacto operativo del nuevo modelo, con un proceso que solo podría realizarse mediante aplicaciones móviles y biometría. Según la patronal, este enfoque podría afectar “de forma desproporcionada” a familias, personas mayores, viajeros con discapacidad o con menor alfabetización digital, incrementando el número de errores en las solicitudes.
También advierte de la falta de claridad sobre cómo se utilizarán los datos, cuánto tiempo se conservarán y con quién se compartirán, lo que, a su juicio, podría erosionar la confianza de los usuarios. A ello se suma un sistema móvil con captura biométrica en tiempo real que limitaría el papel de las agencias de viajes en el proceso de solicitud.
Estas advertencias coinciden con un análisis del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), que estima que los cambios del ESTA podrían golpear seriamente la demanda. Según su estudio, un 34% de los viajeros sería menos probable que visitara Estados Unidos si se aplican las medidas, lo que podría traducirse en hasta 4,7 millones menos de llegadas, pérdidas de gasto turístico de hasta 15.700 millones de dólares y hasta 157.000 empleos en riesgo.
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