Se trata de un caso nunca antes visto en Argentina, al menos de turismo de maternidad, por el que las familias viajan para ofrecerle a sus hijos una segunda ciudadanía que tenga alguna ventaja sobre la primera.
El jefe del departamento consular de la embajada rusa en Buenos Aires, Georgy Polin, confirmó que en el año que acabó se mudaron a Argentina entre 2.000 y 2.500 personas rusas, de las cuales muchas eran mujeres que iban a dar a luz. Este número, según el mismo portavoz de la embajada, puede llegar a las diez mil personas en este año que acaba de comenzar.
El periódico entrevista a algunas de las protagonistas de este viaje. Polina Cherepovitskaya, una diseñadora de joyas de Moscú, por ejemplo, explica que “descubrí que estaba embarazada poco después de que comenzara la guerra en Ucrania. Cuando vimos que las fronteras comenzaron a cerrarse rápidamente en torno a Rusia, supimos que teníamos que encontrar un lugar al que pudiéramos viajar fácilmente. Y nos enteramos de que un pasaporte argentino abriría muchas puertas a mi hijo”. Su niño nació en el hospital Finochietto de Buenos Aires a principios de diciembre. “Fue una locura, había al menos ocho mujeres rusas embarazadas esperando frente a mí”, añadió. Ahora que son padres de una niña argentina, conseguir la residencia es fácil.
El periódico explica que hay empresas que se dedican a organizar este negocio. “Parto en el mundo” ofrecía lo hacía antes en Miami, pero tuvo que trasladarse por el cierre de fronteras para los rusos.
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