La singular experiencia se realizó ayer en el coqueto barrio de Buenos Aires, a iniciativa de la firma Latitud 33°, que decidió que un grupo de periodistas y clientes de la bodega formaran parte del fenómeno, según informó el diario argentino La Nación.
El viento no era menor a esa altura. Algunas copas cayeron por las ráfagas y con algunos chistes nerviosos se pudo pasar un buen momento. Dato no menor: el chef sirvió un menú acorde a la ocasión. El plato principal fue chivo caramelizado con verduras grilladas y chutney.
fuente: El País Digital

