por Carlos Velázquez, Dinero en imagen
Incluso, si su salud no se complicara más, estará dos semanas fuera de combate en la recta final de las campañas presidenciales y de él hoy sólo se habla debido a su enfermedad, cuando originalmente quería distanciarse de la crisis del nuevo coronavirus.
Las opiniones se dividen, Trump tiene millones de detractores en su país y en el mundo que lo acusan de populista, discriminador, imperialista, aunque los resultados económicos de sus primeros tres años en la presidencia hayan sido positivos.
El dato duro que Joe Biden, su contrincante demócrata, usa en su contra respecto a la pandemia es que Estados Unidos representa cuatro por ciento de la población mundial, pero tiene 25% de los casos de contagios y muertos por covid-19.
México también ha hecho un papel desastroso y es el noveno país con más contagios (reconocidos) y muertos, pero si Estados Unidos hubiera actuado como Canadá, que está resolviendo el problema, el tránsito de viajeros entre ambos países tendría serias restricciones.
Hoy se observa una paulatina recuperación de los principales destinos de playa en estados como Quintana Roo y Baja California Sur y ello se debe, en parte, a que los estadunidenses pueden venir en avión a México, pero no a la mayoría de las islas del Caribe o a Europa.
Biden, político incluyente y respetuoso de las minorías, ha dicho que combatirá la pandemia haciendo muchísimas pruebas de rastreo, garantizando equipos de protección personales para todos y dando pasos “para reabrir de forma segura y efectiva”.
Si en el corto plazo lograra revertir muertes y contagios, México podría enfrentar restricciones adicionales al turismo, lo cual presionaría más a los destinos mexicanos.
También sería factible que el nuevo gobierno impusiera medidas sanitarias adicionales para la entrada de productos mexicanos a su país. Hay que recordar que Kamala Harris, compañera de fórmula de Biden a la vicepresidencia, estuvo entre los 10 senadores que votaron contra el T-MEC. Un tratado que ya se firmó, pero que tiene mecanismos de revisión que podrían ser activados.
Además de que una potencial normalización de las relaciones con China, tras años de desencuentros con Trump, también podría impactar negativamente la demanda de productos mexicanos.
Existen varias razones por las que muchos celebrarían el final de la era de este político acomplejado, nacionalista y poco civilizado, pero en el corto plazo no sería una buena noticia para México.
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