La Iglesia católica de México está preocupada y tiene sus motivos. La Arquidiócesis Primada mexicana alertó sobre la escasez de vino de consagrar de origen nacional que deberá enfrentar luego de que la bodega Pedro Domecq anunciara el fin de la producción de esta clase de vino.
El problema es que en México ya no se produce vino de misa, por lo cual a partir de ahora deberá ser importado, lo que duplica su precio, según informa El Universal.
"Sin una reactivación de la producción de vino de consagrar mexicano, diócesis enteras deberán recurrir a la importación de barricas y botellas de vinos extranjeros provenientes de Estados Unidos, Chile, España, Italia y Francia principalmente, lo cual tiene dificultades que van más allá de lo económico", afirmó Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis. Una parroquia promedio con 800 asistentes a misa un domingo gasta de 4 a 5 botellas de vino al mes, con un costo total de 35 dólares.
en base a: GuíaVinos.net/El Universal/elpaisdigital

