Este impacto es especialmente significativo en las ferias, congresos y eventos, que normalmente las empresas descuentan de sus ingresos de IVA y ahorran con ello el impuesto. En la práctica, esto significa que las facturas de gastos de alojamiento y transporte pasarán a ser un 19 por ciento más caras para los alemanes.
En el caso del transporte, para los billetes de avión, el recargo será del 19 por ciento; para los viajeros de ferrocarril, del 7 por ciento; en los hoteles, está noticia significa que se encarece un 7 por ciento el alojamiento y un 19 los desayunos o comidas.
En teoría, estamos ante un norma que simplifica el funcionamiento de este impuesto para quienes organizan viajes, pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, los políticos alemanes han subido la recaudación para todos.
Hasta ahora, Alemania y Austria habían evitado aplicar esta norma. Pero en el 2018, la Corte Europea de Justicia dictaminó que las excepciones eran ilegales. En Austria está exención acabará en 2022 mientras que en Alemania esto previsiblemente entrará en vigor el primero de enero de 2020.
En el caso de que los pagos de estos costes se hagan directamente, sin intermediarios, se puede producir la devolución del IVA, lo que significa que nada cambia. Pero si todo, como es habitual, se organiza desde una agencia de viajes o a través de cualquier otro intermediario, entonces el impuesto no se puede recuperar.
Algunas empresas están buscando soluciones imaginativas para burlar esta limitación que puede tener graves consecuencias.
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