Para empezar, Ryanair posiciona cuatro aviones más, porque su guerra no tiene cuartel, y sus bolsillos no tienen fondo. Y lanza una batalla frontal por los enlaces al Mediterráneo, a las ciudades turísticas, a ese campo que Lufthansa creía que iba a heredar de Air Berlín para ella sola.
Vean: Lauda volará el verano que viene a Brindisi, Lamezia Terme, Catania, Palermo, Alguer, y Milán Malpensa. Nunca antes se había visto un despliegue así. De frente contra Lufthansa. Una publicación especializada destaca este exceso indisimulado: Eurowings vuela los miércoles y domingos de Viena al Alguer, en Cerdeña, y Lauda pone sus vuelos exactamente los mismos días, ya se imaginan que con precios mucho más bajos. A Brindisi, Lauda volará cinco días por semana. A Lamezia, Calabria, dos por semana, igual que Austrian. A Catania, tres por semana, contra cuatro de Austrian.
Pero la batalla no es sólo Italia: también afecta a Grecia. Dos vuelos semanales a Cefalonia y dos a Skiatos, casi igual que Austrian.
Y también guerra en los Balcanes. A Sarajevo, históricamente Austrian fue la líder, con dos vuelos diarios. Ahí también entra Lauda, con vuelos a Banja Luka, cerca de Croacia, que permite también enlazar con Zagreb.
La guerra se extiende a Zadar, en Croacia, rompiendo el monopolio de las aerolíneas de Lufthansa. Y a Dubrovnik, a donde Austrian vuela incluso dos veces al día. El verano que viene, allí entra Lauda, con precios siempre más agresivos.
Sólo hay un vuelo que se diferencia de estos: un Shannon Viena semanal. Y ni uno compitiendo por los enlaces con ciudades continentales: la guerra de Ryanair contra el grupo Lufthansa pretende ahora alterar otra de sus fuentes de ingresos estables: Grecia, Balcanes e Italia, sobre todo vacacional.
A Lufthansa le espera un enemigo poderoso, que ya se enfrentó a British Airways y la diezmó; que hizo lo propio con Iberia, que dejó a Alitalia fuera del mapa. Ryanair se atreve ya con los más grandes.
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