por Ricardo J. Delpiano, DesdeSCL
A partir del 7 de abril de 2020, American suma un vuelo diario Miami – Lima en equipos Boeing 757-200, mientras que a partir de la temporada de invierno 2020 del hemisferio sur se agrega la tercera frecuencia diaria en la ruta Miami – San Pablo (GRU) y la segunda frecuencia diaria Miami – Santiago, ambas operadas con B777-200ER. Las nuevas operaciones están sujetas a la aprobación de los respectivos Gobiernos, pero esperando la autorización correspondiente, se encontrarán disponibles para la venta desde del 7 de octubre, a excepción de Sao Paulo (GRU) y Santiago, cuyos vuelos adicionales abrirán su comercialización en diciembre.
Con estas primeras nuevas operaciones, American Airlines se prepara para enfrentar una ardua competencia que se avecina con Delta y LATAM. Estos vuelos están destinados a atender la capacidad que deja el término de los acuerdos de códigos compartidos con LATAM y ofrecer una cantidad de asientos adicional en cada ruta. Lima, Santiago y San Pablo (GRU) son los tres hubs más importantes de la mayor línea aérea latinoamericana desde los cuales la firma estadounidense pretendía canalizar el flujo de pasajeros derivados del JBA.
American sabe que el nuevo escenario que se impone es altamente desafiante, principalmente porque no dispone de una alternativa inmediata, y de similares dimensiones, que su ex socia con la cual pueda compensar o mantener su posición de mercado. Avianca, la segunda línea aérea en la región con alcance más cercano a la compañía con sede en Santiago a nivel continental, se encuentra trabajando con United Airlines pretendiendo establecer un JBA que incluye a Copa Airlines, además de la posibilidad de sumar en un futuro cercano a Azul para el mercado brasilero. Cualquier otra línea aérea tiene dimensiones locales o en un área determinada en la región que no realizan un mismo nivel de aporte como entregaba LATAM. La situación también aplica para la alianza oneworld.
Vasu Raja, vicepresidente de Red y Planificación de Programación de American, considera que la posición de liderazgo mantenida por años será una carta fuerte para competir en el futuro desde el hub de Miami, especialmente cuando esta ciudad es la puerta de entrada a los Estados Unidos para los viajeros latinoamericanos. “La posición líder de American en Miami es algo de lo que estamos sumamente orgullosos y comprometidos a mantener”, dice.
Más que hablar de desafíos, el ejecutivo comenta que se abren nuevas oportunidades de crecimiento que puede ser impulsada desde la red interna en los Estados Unidos. “Tenemos un campo de posibilidades desde nuestro puerto de salida hacia América Latina y estamos entusiasmados por la oportunidad de usar nuestra fuerza doméstica para mejorar nuestra red internacional. Continuaremos creciendo, compitiendo y prosperando en una región del mundo donde tenemos una larga historia y un futuro brillante”.
American Airlines posee más de 30 años atendiendo el mercado latinoamericano y los servicios adicionales que incorpora son entendidos como una voluntad de la línea aérea para no ceder terreno ante la competencia. Por lo mismo, estas frecuencias también pueden ser entendidas como un ensayo hacia el futuro que, en caso de resultar favorable, puede derivar nuevos aumentos desde los otros centros de conexiones que posee en los Estados Unidos. Junto con la mayor oferta, se espera también mayores esfuerzos en la comercialización aprovechando la segmentación del pasaje permitiéndole atender tráficos V.F.R. (Visit Friends & Relatives) y corporativos.
En el caso de Santiago, la frecuencia adicional mantendrá a American en el primer lugar entre las líneas aéreas estadounidenses con servicio en Chile, considerando un servicio independiente. Según datos de la Junta Aeronáutica Civil (JAC), mensualmente transporta más de 24.000 pasajeros y de estos, más de 12.700 pasajeros corresponden al tramo Miami – Santiago. En la misma ruta, LATAM moviliza más de 23.000 personas por mes considerando sólo a los vuelos sin escalas.
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