Rusia, junto a otros países europeos, suspendió sus vuelos comerciales al país árabe en 2015 tras el atentado que sufrió uno de sus aviones poco después de haber salido éste del aeropuerto de El Cairo.
Por su parte, Abdelfatá al Sisi, presidente de Egipto, espera recuperar de este modo parte de la industria turística en el país que, tras el accidente, en el primer semestre de 2016 descendió un 50%.
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