Incertidumbre ante el cobro del 25% al emisivo en Brasil
Pese a los reclamos del sector privado, el Gobierno de Brasil oficializó la semana pasada el cobro del Impuesto de Renta en torno al 25% sobre remesas al exterior para la prestación de servicios de turismo.
Si bien desde la ABAV informaron que se encuentran en negociaciones para reducir esa tasa al 6%, algunas empresas ya habrían comenzado a aplicarlo. De confirmarse la medida, que encarecerá los viajes de los brasileños al extranjero, la Argentina podría verse seriamente afectada ante la caída de su principal mercado emisor.
El martes pasado, tras su publicación en el boletín oficial de Brasil, se conoció la novedad: la Reserva Federal de ese país dispuso una alícuota del 25%, un impuesto de renta sobre remesas al exterior para la prestación de servicios de turismo. La medida afectará las transferencias para cuentas en el extranjero encareciendo los viajes de los brasileños fuera de su territorio. “Las agencias de turismo están siendo perjudicadas cada vez que pagan servicios como hospedaje por medio de remesas”, informaron desde la ABAV, y agregaron que “para pagos con tarjeta de crédito no hay tal cobro. Por lo tanto, si el turista elige no comprar en una agencia y paga su viaje de manera directa con ese medio de pago, apenas incidirá en la tarifa el Impuesto sobre Operaciones de Crédito, Cambio y Seguros (IOF), del 6,38%”.
Si bien el Gobierno de Brasil puso en vigor la ley, el presidente de la entidad que agrupa a las agencias de viajes, Edmar Bull, advirtió: “No es la respuesta definitiva al pleito que tenemos directamente en análisis con el Ejecutivo”. Asimismo, informaron que se encuentran “trabajando paralelamente para la reducción del índice al 6%”. De hecho, una delegación de dirigentes de Braztoa y Clia/Abremar, así como empresarios de la talla de Luiz Eduardo Falco y de Guilherme Paulus, referentes de CVC, viajaron a Brasilia la semana pasada para negociar con el Ministerio de Hacienda y la Reserva Federal.
Ante la falta de plazos concretos de las negociaciones que están llevando adelante, Rèport constató que algunas operadoras brasileñas ya comenzaron a aplicar la alícuota en las transacciones.
Tiempo de definición
En la Argentina también empezaron a sentirse los coletazos. Según trascendió, algunos operadores receptivos no están recibiendo los pagos que les adeudan las empresas de Brasil. “Si esto se confirma, es evidente que se va a producir una disminución en la llegada de turistas. Ya se había producido una baja importante con la devaluación que sufrieron, y ahora con esta medida eso se va a profundizar”, explicó Marco Palacios, socio gerente de Top Dest.
Si bien desde el Mintur no dieron a conocer aún las medidas que podrían tomar para contrarrestar el efecto que tendrá este impuesto, se encuentran en alerta. De hecho en el marco de Fitur, en Madrid hubo conversaciones con el ministro de Turismo de Brasil, Henrique Eduardo Alves. Según se supo, el diálogo giró en torno a ver qué alternativas existen para la Argentina como mayor destino receptivo de los brasileños. “En el ministerio hay preocupación, pero están siguiendo el tema”, comentaron a este medio.
Por su parte, el director de la receptiva Argenway, presidente de la ARAV y representante de la CAT en el Inprotur, Lisandro Cristiá, reconoció que si en Brasil no logran dar marcha atrás con esta media “para la Argentina resultará trágico, porque se suma a la merma que se estaba experimentando. Sería como un tiro de gracia”.
En referencia al último encuentro que tuvieron los dirigentes brasileños con autoridades y empresarios argentinos, Cristiá comentó que en ese entonces nos aseguraron que el impuesto iba a estar en torno al 6%: “Por ese motivo, nos quedamos tranquilos y hablamos de otros temas. Ahora habría que replantear las cosas y tendría que ser en términos políticos, bajo el paraguas del Mercosur. De hecho, el ministro de Turismo, Gustavo Santos, dijo en esa reunión que uno de los objetivos para esta gestión iba a ser tratar que el movimiento entre Argentina y Brasil sea casi como de cabotaje, que sea tomado todo como un mercado interno y que existan flexibilidades de todo tipo. Tal vez tendríamos que caminar en esa dirección”.
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