por Miriam Jordan, Wall Street Journal
Pero antes de que estas mamás regresen a sus países con lo que los críticos han llamado “bebés ancla”, normalmente gastan miles de dólares en hospitales privados, centros comerciales de lujo y complejos de apartamentos elegantes. Eso ha hecho que esta práctica, conocida como turismo de maternidad, se haya convertido en un lucrativo negocio en ciertas áreas de EE.UU., incluyendo la región al sureste de Los Ángeles.
Durante un reciente domingo, el número de mujeres que hablaban mandarín, muchas de ellas visiblemente embarazadas, superaba al resto de compradoras en Chanel, Christian Dior, Giorgio Armani y otras tiendas de lujo en el exclusivo centro comercial South Coast Plaza, en Costa Mesa. Dos mujeres con vientres protuberantes salieron de un local de Fendi hablando mandarín; una de ellas empujaba un flamante cochecito repleto de bolsas. En otro corredor del centro comercial, siete mujeres que parecían embarazadas charlaban en mandarín sentadas en un banco, con bolsas de compras a sus pies.
“Ven algo que les gusta y lo compran”, dijo Joanne Lee, una de los tres vendedores que hablan mandarín en una tienda de Coach. “Compran múltiples piezas”.
El auge del turismo de maternidad refleja la nueva riqueza de China y la incertidumbre entre algunos de sus ciudadanos acerca del futuro económico a largo plazo del país. Un niño nacido en EE.UU. se convierte automáticamente en ciudadano estadounidense y, bajo la ley federal, cuando cumpla 21 años puede patrocinar a sus familiares para que obtengan la residencia permanente y, en última instancia, la ciudadanía.
El Centro de Estudios sobre la Inmigración, una organización que hace campaña contra esta práctica y que favorece más restricciones a la inmigración en general, estima que 40.000 mujeres —la mayoría chinas— visitan anualmente EE.UU. con este fin.
El turismo de maternidad representa apenas una fracción de los 2,2 millones de visitantes chinos que el año pasado gastaron cerca de US$24.000 millones en EE.UU., según el Departamento de Comercio. Los turistas chinos suelen gastar más en general y las embarazadas tienden a permanecer mucho más tiempo que el promedio de dos semanas de sus compatriotas.
Aunque hay pocas cifras sobre el impacto, este tipo de turismo ha dejado una huella notable en la economía regional en los últimos años. Investigadores federales, que en marzo allanaron varias empresas del sur de California que facilitan este tipo de turismo bajo la sospecha de que habían cometido varios delitos, incluyendo fraude de visa y evasión fiscal, estimaron que cada mujer gasta entre US$40.000 y US$80.000 en paquetes que incluyen alojamiento, transporte a los hospitales, y ayuda en la solicitud de pasaportes para sus recién nacidos.
Karthick Ramakrishnan, profesor de políticas públicas en la Universidad de California en Riverside que ha estudiado el fenómeno, estima que estas mujeres gastan alrededor de US$1.000 millones al año en EE.UU., cifra que no incluye gastos discrecionales como compras en tiendas y salidas a cenar. “Estas son personas pudientes que no van a un hospital público a tener sus bebés”, dijo.
Aunque algunas empresas dedicadas a este tipo de turismo enfrenten sanciones legales después de las redadas de marzo, es poco probable que las mujeres, sus médicos y los hospitales en los que fueron atendidas sean penalizados, dijo Carl Shusterman, ex abogado de inmigración federal. Es legal para las extranjeras embarazadas viajar a EE.UU. y dar a luz, a pesar de que se considera fraude mentir a funcionarios estadounidenses sobre el propósito de la visita para obtener una visa.
Durante una tarde reciente en los alrededores de Irvine, una docena de mujeres embarazadas chinas paseaban por el parque de un complejo residencial de estilo resort. La mayoría se negó a responder preguntas, pero Wasie Su dijo que entró a EE.UU. con una visa de turista para dar a luz. La mujer planea tener su hija el 20 de noviembre, y dijo que lo estaba haciendo por el futuro de la niña, no como un plan para obtener la ciudadanía estadounidense.
“Vale la pena el dinero y el tiempo que empleamos aquí para darle a mi hija mejores opciones”, dijo, y agregó: “Yo tengo mi familia, amigos y negocios” en China. “No quiero que este bebé me dé una residencia permanente”.
Donald Trump, precandidato presidencial del Partido Republicano, sugirió durante el verano que el derecho a la ciudadanía por nacimiento debería ser reconsiderado a la luz del fenómeno de los “bebés ancla”. Para hacerse efectiva, esta propuesta probablemente requeriría cambiar la Enmienda 14 de la Constitución estadounidense, según expertos legales.
Aunque muchas mujeres chinas ingresan legalmente, miles de próximas madres entran al país sin documentos para tener bebés en el país norteamericano, unos 295.000 en 2013, según el Centro de Investigación Pew. Esos bebés más tarde pueden patrocinar a su familia para obtener la residencia y les permiten obtener beneficios públicos.
A diferencia de las mujeres más pobres, que no tienen seguro médico, la mayoría de las mujeres chinas tienen sus hijos en clínicas privadas. El Hospital Newport Beach Hoag ofrece un “paquete de maternidad” en el que, suponiendo que no haya complicaciones, un parto normal cuesta US$7.500 y uno por cesárea US$10.750. Estos son precios sustancialmente más altos que los que pagan los planes de salud regulares a los hospitales, según expertos.
En respuesta a preguntas sobre turistas chinas que buscan tener sus hijos durante su visita al país, Hoag dijo que proporciona atención médica a quien la busque. “Nuestra única prioridad es proporcionar el mejor cuidado para quienes lo necesitan”, dijo el hospital en un comunicado.
A pesar de que las turistas de maternidad son populares entre los comerciantes minoristas y otras empresas, algunos residentes en el condado de Orange expresan su descontento.
“Me molesta que mis nietos estarán compitiendo con los bebés de estas mujeres para entrar en la universidad”, dijo John Michael de Irvine, un médico jubilado, y agregó: “Mi familia habrá estado pagado sus impuestos todo el tiempo, y ellos simplemente llegarán y entrarán” a la universidad.
Algunas empresas informan que el número de mujeres chinas embarazadas llegadas recientemente al país parece estar disminuyendo, lo que podría deberse a las vacilaciones de la economía del gigante asiático o la publicidad negativa a raíz de la investigación federal, dicen.
Una vendedora en una tienda Giorgio Armani tiene una teoría diferente: es el Año del Carnero en el zodiaco chino, un tiempo menos auspicioso para el parto que el Año del Dragón, que terminó en febrero.
Portal de América
El turismo de maternidad rentable para algunos en EE.UU.
Domingo, 08 Noviembre 2015
Agentes federales frente al complejo de apartamentos Carlyle, en Irvine, California, donde se sospecha se venden paquetes de maternidad para mujeres extranjeras.
BOB RIHA JR./REUTERS
Miles de extranjeras ricas, en su mayoría chinas, vienen cada año a Estados Unidos con el propósito expreso de tener bebés. Las mujeres llegan con visas de turista y por lo general vuelven a casa con sus recién nacidos después de varios meses.

