Argentina: control cambiario afecta rentabilidad hotelera
Miércoles, 15 Julio 2015

Argentina: control cambiario afecta rentabilidad hotelera
El control cambiario impuesto en la Argentina ha alterado la estructura de costos de los  hoteles de demanda internacional, especialmente en su costo laboral en dólares que subió un 484 % en 11 años. Así lo señala Orlando J. Ferreres en su artículo en La Nación.

Problemas con el turismo entrante


Los costos en dólares de nuestros hoteles se han disparado en los últimos años, por eso se ha frenado fuertemente la generación de divisas del turismo, que venía creciendo significativamente.

Para un hotel de demanda internacional el costo laboral en dólares es un factor clave. Tomando la categoría "mozo", en enero de 2003 el sueldo total era de $ 842 por mes y en diciembre de 2014 fue de $ 13.321 por mes. Dividiendo por el tipo de cambio oficial, el que se usa en los hoteles internacionales para cobrar las estadías, el sueldo total del mozo pasó de 266 U$S/mes en enero de 2003 a 1554 U$S/mes en diciembre de 2014, es decir, que subió en 484 %; los demás costos laborales han tenido un aumento aún mayor.

¿Qué significa esto desde el punto de vista económico? Que el costo laboral de un hotel que normalmente es del 40 % de sus costos, pasó ahora a representar el 60 % de la operación del hotel, un costo muy difícil de sostener y, si queremos trasladarlo a las tarifas, saca a nuestros hoteles del mercado internacional por caros, cosa que está ocurriendo en los últimos tres años.

Por otro lado, los costos de los "transfers" también se han vuelto muy caros en dólares y lo mismo pasa con los servicios que usan los turistas, como puede ser comidas en restaurantes. En los últimos tiempos, con la devaluación de 40% en Brasil, las reservas con origen en ese país casi han desaparecido.

Para un hotel de demanda internacional el costo laboral en dólares es un factor clave. Tomando la categoría "mozo", en enero de 2003 el sueldo total era de $ 842 por mes y en diciembre de 2014 fue de $ 13.321 por mes.
Las visitas de negocios, principalmente a Buenos Aires, normalmente representaban el 50% de las reservas de los hoteles preparados para ese nivel de estadía, pero en este momento, con el cepo cambiario y demás restricciones económicas, su nivel es mínimo, tendiendo a casi cero, pues Argentina ha perdido interés para los negocios internacionales. Recordemos que en Chile las visitas de negocios llegan en este momento al 65 % de las reservas de los hoteles.

Este alto costo en dólares de venir a la Argentina, afectó el índice de ocupación de los hoteles que de ser de un 70% en épocas normales ahora sólo llega al 40 % y en este momento es incluso menor a esa baja cifra.

Lo que gastan realmente en el exterior los viajeros con tarjetas o efectivo, más lo que compran en el exterior residentes argentinos por Internet, y restando los ingresos del turismo entrante de todo tipo, tenemos un fuerte déficit, cuyo nivel anual podría ser de hasta U$S 7000 millones.

El costo laboral de un hotel, que normalmente es del 40 % de sus costos, pasó ahora a representar el 60 %, un costo muy difícil de sostener; si se traslada a las tarifas, saca a nuestros hoteles del mercado internacional por caros.
Para los candidatos que se perfilan como probables presidentes del país, es importante informarse de esta realidad y chequear bien los datos de los costos del turismo en dólares oficiales en las diversas fuentes para ir planeando una solución definitiva a este problema.

Hoy la mayor parte del turismo está referida a países vecinos cuyos visitantes están informados de que pueden cambiar sus divisas en el mercado extraoficial a una tasa un 50 % más alta que la cotización oficial, pero eso no lo hacen la mayoría de los turistas extranjeros de otros orígenes. Por otro lado, las agencias de viaje del exterior orientan los destinos hacia donde les resulta más conveniente para sus clientes y, en este momento, no es hacia nuestro país.

El turismo receptivo es una industria importante y lo será cada vez más por la extensión de las vacaciones en todos los países y la mayor esperanza de vida de la población que hace que personas de más de 60-65 años viajen mucho más que en el pasado. Puede ser, como lo es en España, la principal fuente de divisas de un país. No debemos desperdiciar nuestra infraestructura hotelera, que es muy buena, y los atractivos naturales del país para los visitantes por una política coyuntural de tipo de cambio.

El tipo de cambio atrasado afecta a muchas industrias pero principalmente a las empresas del interior del país, como ser los productores de fruta de Río Negro, de vino de Mendoza, de frutas secas de San Juan, de maquinaria agrícola de muchas ciudades de Santa Fe y Córdoba, además de afectar a las costosas inversiones de hotelería de la Argentina, distribuidas en todo el país.

Hoy la mayor parte del turismo está referida a países vecinos cuyos visitantes están informados de que pueden cambiar sus divisas en el mercado extraoficial a una tasa un 50 % más alta que la cotización oficial.
Tenemos que tener una política clara de tipo de cambio a largo plazo y no usar este instrumento del comercio exterior de bienes y servicios para lo que no está diseñado, o sea, como palanca de política antiinflacionaria. Es mucho mejor animase a eliminar el déficit fiscal, que es la verdadera causa de la inflación, que postergar la solución atrasando el tipo de cambio oficial.

Con la inflación alta todo se distorsiona y, por más medidas intervencionistas de todo tipo que apliquemos, como el cepo cambiario, el control y autorización previa de las importaciones, el no envío de los dividendos del capital invertido aquí, la postergación de los pagos de importaciones ya efectuadas y muchas restricciones más, la realidad supera todos esos viejos y nuevos controles y sólo postergamos la verdadera solución.

Mientras tanto, nos vamos aislando del mundo y perdemos el rumbo de nuestro desarrollo. La industria del turismo es y puede ser aún más un factor relevante del crecimiento económico y de la ocupación de mano de obra formal de nuestro país. Necesitamos considerar la política referida a este sector con una visión de largo plazo. La construcción de una infraestructura hotelera moderna cuesta muchos años de esfuerzo, no la perjudiquemos con políticas zigzagueantes de corto plazo.

Portal de América

Escribir un comentario

Promovemos la comunicación responsable. No publicamos comentarios de usuarios anónimos ni aquellos que contengan términos soeces o descalificaciones a personas, empresas o servicios.