Barcelona: frenan construcción de inmuebles para hospedaje
Jueves, 09 Julio 2015

Barcelona: frenan construcción de inmuebles para hospedaje
Es sabido que la construcción es un dinamizador de la economía, y así es considerado en todas partes del mundo. Pero ¿qué pasa cuando los espacios construídos pasan a ser excesivos? A ello se refiere el artículo de Carlos Velázquez, columnista en Excélsior.

Barcelona, la moratoria hotelera y la “economía compartida”


Es un hecho interesante que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, haya declarado una “moratoria” para frenar la construcción de inmuebles destinados al hospedaje durante, por lo menos, un año.

Cuenta Francisco Madrid, director de la Facultad de Turismo de la Universidad Anáhuac, que hay algún precedente en las islas turísticas del sur de España, aunque por motivos distintos fundamentalmente de carácter ambiental.

Aquí la situación partió de una demanda popular, que Colau recogió en su campaña, pues resulta que muchos de los electores catalanes ya están un poco cansados de aguantar los desplantes de los viajeros.

Calles atestadas, ruido por las noches y basura fuera de su sitio son algunas de esas situaciones de las que se quejan los habitantes de esa próspera ciudad.

Incluso los empresarios recibieron sin mayores quejas la decisión y hasta hubo algunas declaraciones, en el sentido de que todo esto provocaría el incremento de las tarifas en algunos segmentos de mercado.

El problema es que, a la par de esta medida, está creciendo la oferta de casas, departamentos y cuartos a través de RB&B y otros sitios, que hoy ondean la bandera de la llamada “economía compartida”.

Un fenómeno que está poniendo de cabeza a muchos negocios y de manera marcada a los taxistas, que en varias ciudades del mundo están encabezando revueltas en contra de Uber y otros “engendros tecnológicos” similares.

En este espacio se ha hecho referencia en el pasado a la relevancia de la economía compartida para cambiar prácticas oligopólicas y abusos en contra de los consumidores.

Pero en el caso de Barcelona, resulta que son los propios ciudadanos quienes están actuando de manera individual en sentido contrario a otros que ya no quieren más viajeros. El impacto de las redes sociales, la tecnología y la economía compartida son fenómenos que comienzan, así, a influir de manera cada vez más interesante en el comportamiento de las sociedades y del turismo.

Portal de América

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