Tránsito lento
Domingo, 15 Junio 2014

Tránsito lento
La laguna Garzón, límite este del área metropolitana de Maldonado, es un dique para la expansión del turismo hacia las costas occidentales del departamento de Rocha. Desde hace medio siglo diversos emprendedores privados trataron de sobrepasar esa muralla mediante un puente. Fracasaron por cuestiones de costos, el escaso interés del público potencial y la oposición de sectores empresariales, ambientalistas y técnicos.

por Miguel Arregui

Ya no. Después de mil batallas, en mayo el presidente José Mujica firmó el decreto que permite la construcción del que será, probablemente, el puente más bonito y exótico -y también caro- de Uruguay.

El turismo de lujo, que ahora se radica entre la laguna del Sauce y José Ignacio, en el departamento de Maldonado, se extenderá otros 25 kilómetros, hasta las inmediaciones de la laguna de Rocha. Del otro lado están La Paloma y un rosario de balnearios agrestes que llegan hasta la frontera con Brasil.

Sin embargo no está muy claro cuándo se iniciará la construcción del puente sobre el brazo de desagüe de la laguna Garzón en el océano Atlántico. Y también hay dudas sobre el costo final y del mantenimiento posterior.

Ahora Rocha

La costa de Maldonado es rica y glamorosa; la de Rocha es más bien pobretona, salvo balnearios tradicionales, como La Paloma y sus aledaños, o la rampante oferta de Punta del Diablo y otros pueblos rústicos que se han puesto de moda.

Rocha tiene costas relativamente vírgenes y es el departamento que exhibe el mayor crecimiento del turismo en Uruguay: pasó de 35.000 visitantes en 2004 a 180.000 en 2013.

La franja de unos 25 kilómetros que se extiende entre la laguna Garzón y el área protegida de la laguna de Rocha permanece casi desierta. Ni siquiera cuenta con energía eléctrica, salvo el barrio privado Las Garzas o viviendas con generadores propios. Se accede por caminos vecinales que parten de ruta 9, más al norte, o bien por balsas que cruzan la desembocadura de la laguna Garzón en el Atlántico y permiten continuar la ruta 10, que allí es de tosca y balasto y luego se convierte en una senda. En la zona hay algunos pescadores, unos pocos productores rurales, obreros que trabajan en nuevos fraccionamientos y algunos ricos excéntricos que tienen hermosas viviendas aisladas.

En ese territorio se realizaron a partir de la década de 1930 algunos fraccionamientos convencionales, en damero. Casi no prosperaron, aunque hay muchos poseedores de terrenos y algunas construcciones en zonas como El Caracol.

A un costado del trayecto de las balsas sobresale un viejo puente inconcluso, el feo muñón de un proyecto privado de 1961-1962, que terminó en fracaso.

La Intendencia de Rocha fomentó la recompra de terrenos y fijó nuevas normas de loteo: más amplios, más alejados del océano, menor densidad. El objetivo es atraer un turismo más parecido al de José Ignacio que al de La Paloma.

La era Constantini

La última batalla comenzó en 2008, cuando el empresario argentino Eduardo Constantini lanzó Las Garzas, un gran barrio privado de lujo a la altura del kilómetro 208 de ruta 10, y ofreció la construcción de un puente a su costo. Las bucólicas balsas, más que una solución, son un límite estrecho que impide el desborde del turismo de alta gama más allá de José Ignacio.

Las balsas arribaron en 1993, después que fueran quitadas del servicio que prestaron desde 1960 sobre el arroyo Salsipuedes, en el sudeste del departamento de Río Negro. Otras balsas sirven en San Gregorio de Polanco, en el departamento de Tacuarembó, para cruzar el río Negro.

El Ministerio de Transporte propuso un puente convencional pero en mayo de 2009 la Dirección de Medio Ambiente (Dinama) le dio categoría C, lo que obligó a presentar un estudio de impacto ambiental más completo y a someter el proyecto a consideración de la población local en audiencias públicas.

Según Artigas Barrios, intendente de Rocha y gran impulsor del puente, la iniciativa también chocó contra "intereses económicos de otros inversores adversarios del promotor, intereses profesionales y técnicos puestos al servicio de intereses políticos de la oposición, intereses económicos vinculados a otros desarrollos en zonas adyacentes".

Así, por ejemplo, el poderoso empresario ítalo-argentino Paolo Rocca, líder de Techint, posee una estancia sobre la laguna de Rocha, defiende el sistema de balsas y se opone a la construcción del puente que daría continuidad a la ruta 10.

Después de muchos debates las autoridades se comprometieron a convertir la zona de la laguna Garzón, un espejo de agua de 18 kilómetros cuadrados, en un área protegida, como ya lo es la laguna de Rocha, con 76 kilómetros cuadrados más amplios humedales. La categoría "área protegida" prohibe realizar fraccionamientos destructivos en los alrededores.

Puente Vignoly

El célebre arquitecto Rafael Vignoly, quien diseñó el Aeropuerto Internacional de Carrasco, se oponía a la construcción de un puente para cruzar la laguna Garzón. Pero cambió de opinión y en 2012 presentó un boceto extraordinario y "amigable" con el entorno: dos curiosas vías paralelas de madera, aluminio y fibra de vidrio montadas sobre balsas capaces de adoptar formas inusitadas, incluso un círculo.

Constantini, quien estaba dispuesto a gastar hasta tres millones de dólares, rechazó el proyecto por caro, complejo, de difícil mantenimiento y porque impedía el paso de embarcaciones. Entonces Vignoly redibujó su puente, que presentó al presidente José Mujica en octubre de 2012. También donó sus honorarios. Siguió siendo un puente circular pero fijo, sobre pilotes, más simple y barato. La Dinama lo aprobó en enero de 2013 pero faltaba resolver quién pagaría la factura. El precio se había multiplicado hasta una cifra que oscila entre ocho o diez millones de dólares, según distintas fuentes.

Martín Pittaluga, concejal por el Frente Amplio del Municipio de Garzón, que también incluye a José Ignacio, fue uno de los líderes de la oposición a los proyectos iniciales del Ministerio de Transporte. Ahora respalda los planes. "El puente es otro -dice-. Hay un diseño radicalmente nuevo, se declaró `área protegida` a la laguna Garzón, y hay un compromiso de desafectar la ruta 10 como ruta nacional y tornarla departamental, lo que impide el paso de camiones".

Quién paga

En julio de 2013 Eduardo Constantini aceptó aportar entre "cuatro o cinco millones de dólares" si el gobierno uruguayo ponía otro tanto. De paso cuestionó los elevados costos de Uruguay en relación a Argentina. "Todo es mucho más caro aquí y eso se debe a dos factores: uno es el tipo de cambio, o sea que el dólar está muy bajo en Uruguay; y el otro es la inflación", dijo a El País.

En diciembre 2013 Constantini anunció que condicionaba su aporte a que se exonerara de IVA a todo el proceso de construcción del puente, lo que bajaría el costo final en unos dos millones de dólares. Además reclamó que sus fraccionamientos con centro en el barrio privado Las Garzas también reciban un beneficio fiscal para equilibrar sus cuentas. Mientras tanto la Intendencia de Rocha y el Estado uruguayo recaudarían más impuestos por las construcciones en lo que ahora es una larga franja desierta azotada por el océano Atlántico.

En abril de este año el Tribunal de Cuentas, en votación dividida (cuatro a tres), resolvió no objetar el pedido del Ministerio de Transporte para construir los accesos al puente, lo que le demandará una inversión de al menos 1,8 millones de dólares. El aporte total de la empresa del grupo Constantini sobrepasaría los seis millones de dólares.

El 22 de abril el Ministerio de Economía y Finanzas aprobó la devolución del IVA que Las Garzas SA debería pagar por los bienes y servicios que demandan la construcción del puente.

Pero no está muy claro el costo final de la obra ni quién pagará luego el mantenimiento de un puente complejo.

El miércoles 11 la Asociación de Ingenieros del Uruguay denunció que "no se habría presentado título de ingeniero civil estructural" otorgado en el país, como obliga la ley. Señaló que existen "muchas dudas sobre las condiciones de seguridad para el tránsito" de vehículos y peatones en las áreas recreativas del puente.

Comienzo de la obra

No está claro cuándo se iniciarán las construcciones. Artigas Barrios, intendente de Rocha, dijo en abril que la empresa elegida era Saceem y que Constantini "está deseando empezar". Agregó que la empresa constructora deberá presentar su plan de trabajo ante la Dinama, que a lo sumo podrá hacer algunas observaciones y cambios menores.

El director nacional de Vialidad del Ministerio de Transporte, Luis Lazo, dijo a El País en noviembre de 2013 que el puente demandará más de un año, que circularán por él más de 1.000 autos al día y que su construcción comenzaría en marzo de 2014. Sin embargo el inicio se aplazó.

En los últimos meses se realizaron mediciones para la implantación de los pilotes. La nueva fecha estimada de inicio es octubre o noviembre de 2014.

Portal de América - Fuente: www.elpais.com.uy

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