Editado por Corregidor, Viejo Café Tortoni. Historia de las horas cuenta con una profunda investigación de fondo, en la que se contemplaron tanto los aspectos edilicios como la rica e intensa historia de las mesas y el largo mostrador de ese boliche patrimonial. Como bien subtitula el autor su libro, se trata de Un siglo y medio en el latir cultural de Buenos Aires, puesto que por la trayectoria de esta casa comercial se puede leer también una parte de la historia del Río de la Plata.
La publicación, breve, de 110 páginas, condensa con maestría tan larga aventura cronológica. Con prólogo de Alejandro Dolina, el material recorre el nacimiento del café en otro local, en la esquina de Esmeralda y Rivadavia, donde su perfil fue al parecer más modesto. De allí salta a Rivadavia 174, y cuando se traza la amplia Avenida de Mayo, el fondo del café pasaría a ocupar el frente. Allí, en su ubicación actual, cobró su mayor esplendor cultural y arquitectónico, convirtiéndose en referencia tanto de los turistas como de los propios habitantes de Buenos Aires.
Pero más que la historia de sus maderas, sus mármoles y sus lujosos espejos, el interés mayor del café -y del libro- radica en sus peñas y los cientos de personajes que desfilaron por ellas.
Enrique Larreta, Leopoldo Lugones, Juan de Dios Filiberto, Roberto Arlt, Quinquela Martín, Alfonsina Storni, Milagros de la Vega, Horacio Quiroga, Elías Alippi, Alberto Zum Felde son algunos de los tantos nombres ilustres que están vinculados con la historia del lugar.
Ellos protagonizaron anécdotas, leyeron manuscritos, recitaron, dictaron conferencias, actuaron o ejecutaron música en el selecto salón. Michelena también dedica un capítulo a las celebridades que llegaron desde tierras lejanas, desde los escritores Federico García Lorca y Ramón del Valle Inclán hasta los cantantes Beniamino Gigli y Tito Schipa y la bailarina Josephine Baker.
También Luigi Pirandello, Filippo Marinetti, Guillermo Marconi y Albert Einstein agitaron las veladas del lugar, dejando anécdotas y recuerdos fotográficos que en muchos casos estaban llamados a perdurar. El escritor y periodista también hace un alto en la mesa de Carlos Gardel, que aparece fotografiada en el libro en una sugestiva imagen. En ese aspecto, la publicación cuenta con una serie de ilustraciones que pasan por la antigua revista Caras y Caretas, al comenzar el siglo XX, grabados y fotos, en las que se puede observar tanto la evolución del bar como las barras de amigos que en él se dieron cita.
El ambiente cosmopolita y la cultura popular, el tango y la vanguardias, toda la historia porteña encuentra su reflejo en este antiguo café, el más antiguo de Buenos Aires (fundado en 1858) y también el más longevo del Río de la Plata, según anota el autor. La relación entre el boliche y las artes plásticas es otro de los temas en que Michelena ahonda.
Al texto de su cosecha, el periodista uruguayo suma otros, que en prosa o en verso, complementan su mirada sobre el asunto. Un poema de Baldomeo Fernández Moreno, otro de Horacio Ferrer, la letra de un tango y un texto de Cátulo Castillo, entre otros, terminan de componer esta historia fascinante.
El autor, además, ha estado muy en contacto con la capital argentina, viviendo de primera mano las experiencias del entrañable café de la Avenida de Mayo. En ese aspecto, él le dedica también unas páginas a la historia no tan lejana del lugar, y también a los uruguayos que han pasado por allí. Por eso, el libro, pese a narrar una historia que sucede en Buenos Aires, tiene un nexo con la cultura uruguaya, y seguramente guste mucho a los lectores de este lado del río.
fuente: El País Digital

