
Usando como temática central el festejo a la naturaleza, el público puede recorrer los largos túneles recubiertos con miles de luces LED que recrean paisajes como un lago, un jardín, un árbol, una estrella fugaz, una aurora boreal o el monte Fuji.

Increíbles vistas dinámicas con colores cambiantes y efectos luminosos impactan a los ojos de los visitantes, y generan espacios fantásticos que hacen que el que los recorra se aisle de lo cotidiano, para ser parte de este mundo mágico.

Mientras que de día, un jardín de flores deslumbra a los visitantes, por la noche, los millones de luces que se encienden se han convertido en una de las mayores atracciones turísticas de la región, en un deslumbrante despliegue de formas y figuras.

El parque cuenta con amplios jardines de estilo japonés, manantiales naturales, y flores todo el año incluyendo centenares de especies de todo el mundo. Las luces permanecen encendidas normalmente hasta marzo de cada año.

Los leds se inventaron hace cuarenta años, pero en los últimos diez han tenido una evolución extraordinaria. De ser apenas la luz que indicaba si un equipo estaba encendido, hoy no sólo hacen funcionar las pantallas de nuestros televisores y smartphones, sino que además permiten montar sistemas de iluminación que hasta hace poco eran imposibles.

Un buen ejemplo de esto es el jardín botánico Nabana no Sato, en la ciudad japonesa de Kuwana, en el que se ha montado un increíble diseño lumínico compuesto por 7 millones de leds.

El acceso al parque se realiza a través de un magnífico túnel luminoso, y una vez adentro pueden contemplarse vastas áreas de brillantes colores, así como representaciones del monte Fuji al atardecer o de la aurora boreal.

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Sin dudas, una fantástica muestra del preciosismo japonés combinada con la alta tecnología.

