Bariloche, otra vez copada por brasileños
Jueves, 12 Julio 2012
La familia Amendola, de Brasil, disfruta a pleno del Cerro Catedral con los trajes típicos para afrontar el frío.
LA NACION / Maxie Amena
El sueño estaba cumplido: a sus siete años Beatriz no sólo había conocido la nieve, también había terminado un muñeco de nieve junto con su hermana Mariana y con sus propias manos. Claro, como en Brasil no hay nieve, Bariloche surgió como la opción ideal para la familia Amendola, que en su primera tarde de vacaciones se fue directo al Cerro Catedral y, de ahí, a la aerosilla para pasar el día entero con ese tesoro blanco y helado.
por Fernando Massa
"Los chicas querían venir y la verdad es que nos resulta más caro ir al norte de Brasil. Incluso de Río de Janeiro, donde vivimos, el Norte nos queda tan lejos como Bariloche", dice Fernando Amendola con un buen castellano mientras observa a sus hijas que se fueron a hacer "culopatín" en una pendiente de la montaña.
Pero no sólo en el cerro los brasileños son mayoría: también en los restaurantes y en los hoteles. Tal como viene sucediendo en los últimos años (menos el año pasado, por las cenizas volcánicas), para las familias brasileñas Bariloche sigue siendo uno de sus destinos predilectos. De hecho, este julio no es una excepción: según un informe de Despegar.com, Bariloche es el quinto destino más elegido por los brasileños, detrás de Buenos Aires, el primero, Santiago de Chile, Nueva York y Miami.
"Da la impresión de que la mitad de los que estamos en Bariloche somos brasileños: de dos que están parlando, uno habla en portugués", dice Julio Pombo, que trabaja en una multinacional de transporte en San Pablo y que llegó a Bariloche de vacaciones con su mujer y sus dos hijas (ver aparte). Para él la principal causa de la visita de sus compatriotas a Bariloche es el sueño de conocer la nieve.
Eso es lo primero. Después está aprender a esquiar o hacer snowboard. A muchos puede vérselos tomando clases con instructores que manejan bien el idioma en las pistas de la base del Cerro Catedral o en las pistas de principiantes de más arriba.
Cambio favorable
A pesar de las devaluaciones que ha sufrido su moneda (el real), el cambio para los brasileños sigue siendo favorable. "En el aeropuerto cambié un real a 1,8 pesos. Pero en general la relación suele ser de un real, dos pesos argentinos. Para nosotros es mucho más barato que Brasil", apunta Fernando Amendola, que trabaja como fisioterapeuta en Río de Janeiro. Para ellos las vacaciones en la Argentina serán de nueve días, cinco ahora en Bariloche, y otros cuatro en Buenos Aires. Para los Pombo, en cambio, será una semana por estos pagos. "Sí, no es caro -dice Julio-. Hemos comido muy bien a precio razonable: entre los cuatro gastamos alrededor de 200 pesos por comida, unos 400 entre almuerzo y cena."
Los Pombo están alojados en un hotel cuatro estrellas del centro de Bariloche. Entre transporte, comida, alojamiento y otros gastos como las clases de esquí de sus dos hijas, suelen pagar entre 1300 y 1500 pesos por día.
El aluvión
El informe elaborado por Despegar.com, que podría variar con el correr de los días, demuestra que hasta el momento un 25% de todos los brasileños que van a viajar a Bariloche lo harán entre el 21 y el 28 de julio, con lo cual queda bastante claro que esa semana es en la que se notará la principal afluencia brasilera de la temporada alta.
Además, los porcentajes de ventas ya superan los números de fines de junio de 2011, un año signado, de todos modos, por las cenizas del volcán Puyehue. Hoy casi no hay restos de aquella arena gris que había cubierto toda la región y que prácticamente resultaba una visita diaria.
Si bien la mayoría coincide en que el gran boom de brasileños en el Sur fue en 2009 y 2010, hay que decir que 2012 no se queda atrás. Es tal la influencia de los turistas de este país que en los restaurantes del centro de Bariloche ya tienen sus cartas adaptadas a este fenómeno: los menús están en castellano, inglés y portugués.
Los mozos y empleados de hotel también se sumaron a la influencia brasileña. La mayoría maneja el portugués con fluidez. Incluso, una moza del restaurante de pastas Lingüini dijo a LA NACION que para practicar el idioma en sus ratos libres ve películas como Tropa de Elite o Ciudad de Dios para no perder la costumbre ni el acento portugués. Y no sólo es una cuestión de idioma. Los empleados de rubros muy diferentes como el gastronómico o el de alquiler de equipos de esquí coinciden en que los brasileños son quienes dejan las mejores propinas.
Para Freddy, empleado de un local de alquiler de equipos de esquí y snowboard en la base del Cerro Catedral, de cada diez clientes, la mitad más uno es brasileña.
Portal de América - Fuente: www.lanacion.com.ar

