Isabel II cierra el Jubileo de los 350 millones de euros
Martes, 05 Junio 2012
"Gracias a todos". Vestida de color celeste, en un mensaje grabado desde el interior de Buckingham, la reina Isabel II ha agradecido el "esfuerzo masivo" de sus compatriotas y ha dado por cerrados los festejos del Jubileo de Diamantes, que han costado al erario más de 275 millones de libras (unos 350 millones de euros), según estimaciones del grupo Brand Finance.
por Carlos Fresneda, corresponsal de EFE en Londres
Más de un millón de británicos se han volcado en los últimos tres días en las celebraciones que han colapsado las calles de Londres. Se calcula que el turismo local ha ingresado unos 924 millones de libras con el tirón del Jubileo, frente al coste estimado de 1.200 millones de libras (incluido el macroconcierto de la viejas glorias del pop británico a las puertas del palacio).
El desfile flotante del Támesis costó 16 millones de euros, sufragado en gran parte por los patrocinadores privados. Más desproporcionado parece si cabe el presupuesto la edición especial de 450.000 medallas conmemorativas, que ha supuesto un total de 10 millones de euros.
Los festejos de los 60 años de Isabel II en el trono han sido sin embargo una gran inversión en imagen para la monarquía británica, en el momento más álgido de popularidad de las tres últimas décadas.
El país se ha volcado en la celebración y tan sólo el grupo Republic -con 20.000 miembros activos- salió a las calles a boicotear el dispendio bajo la consigna "Don't Jubelieve it" (algo así como "No te creas del Jubileo").
El único contratiempo fue la recaída de Felipe de Edimburgo, que el domingo cumple 91 años, ingresado en el hospital Eduardo VII de Londres por una infección en la vejiga, achacable al tiempo que permaneció de pie y bajo el aguacero durante el desfile fluvial del domingo.
Misa y desfile
La reina afrontó pues los últimos actos de los interminables festejos del Jubileo en soledad y con la preocupación escrita en el rostro. Por la mañana asistió a la catedral de San Pablo a la misa oficiada por el arzobispo Rowan Williams, en su despedida al frente de la Iglesia Anglicana, que ensalzó la "generosidad", la "visión" y la "alegría" contagiosa de la Isabel II, menos sonriente que en otras ocasiones.
A la hora del almuerzo, la reina abrió las puertas de Buckingham a 700 representantes del mundo empresarial británico, horas después de haber cedido el palacio como escenario del macroncierto de las viejas estrellas del pop británico, que convocaron a más de 100.000 seguidores a cielo abierto.
El desfile de la familia real por Whitehall y el saludo de rigor desde el balcón de Buckingham puso finalmente el colofón a los actos. Pese al mal tiempo, los cazas de la RAF pudieron despegar esta vez y dejar en el cielo el chorro tricolor de la 'union jack'.
Portal de América - Fuente: www.elmundo.es

