por Gustavo García Miranda *
En su afán de hacer el viaje agradable a los pasajeros y de popularizar la compañía, los tripulantes de cabina de Southwest a menudo cantan las instrucciones de seguridad, o hacen juegos malabares en el pasillo del avión. El propio Kelleher no ha tenido inconveniente en mas de una ocasión en aparecer en los medios de comunicación disfrazado de Elvis Presley, de jeque árabe o de Al Capone. Hoy ejerce de Director General emérito, pero está retirado del servicio activo.
Sé que a más de un amante de la aviación le parecerá una gran ofensa (para Kelleher) el compararle con Michael O’Leary, el histriónico Director General de Ryanair. Si traigo a cuento la comparación es solo porque probablemente O’Leary es hoy el alto ejecutivo de una aerolínea (tal vez junto con Richard Branson) mas conocido a nivel mundial.
Por si alguno de ustedes no está familiarizado con Ryanair, sepan que es la mayor aerolínea Low-Cost de Europa y segunda del mundo tras Southwest. Transportó 66,5 millones de pasajeros el año pasado, con una flota de mas de 250 737-800s repartidos en mas de 40 bases por toda Europa. En España es desde el pasado Julio (¡asómbrense!) la aerolínea que mas pasajeros transporta, habiendo superado a Iberia.
Es incuestionable que Ryanair ha contribuido decisivamente a la democratización del transporte aéreo en Europa. Ryanair basa su éxito en unas tarifas bajísimas, sostenidas por los menores costes de operación de la industria (disputados tan solo por Air Asia en Malasia), la optimización de los ingresos no aeronáuticos (“ancillary”), y en una política comercial muy agresiva, en la que las provocaciones de O’Leary juegan un papel muy importante.
Sin embargo, las bajas tarifas se acompañan de poco respeto en general por el cliente, mal servicio (hay que pagar prácticamente por todo: elección de asiento, embarque preferente, facturación de equipaje, pago con tarjeta de crédito, etc), y a menudo prácticas abusivas hacia sus trabajadores y publicidad engañosa. No es sorprendente que a pesar de su éxito comercial sea probablemente la aerolínea mas odiada del mundo, o al menos la única que conozco de la que se haya creado un website especializado en contar sus miserias: www.ihateryanair.org .
El website especializado en viajes TripAdvisor la ha calificado como la peor aerolínea del mundo en varias ocasiones, si bien es cierto que hay opiniones encontradas, y también existe www.ryanairfanclub.com.
O’Leary opina que cualquier publicidad es buena, y en consecuencia sus iniciativas son incontables y a menudo originales, aquí tienen algunos ejemplos:
- En 2006 convocó a manifestantes en la Plaza de Cataluña de Barcelona, regalando billetes gratis a todos los asistentes que se manifestaran en contra de Iberia. Por cierto, al haber mas manifestantes que billetes, la cosa terminó en protestas.
- En 2007, tras la apertura de la ruta Granada-Gerona, ofreció billetes gratis a quienes se manifestaran en Granada con pancartas mostrando chistes sobre catalanes (!¡).
- En 2008, anunciando los futuros servicios intercontinentales (que hasta ahora no han arrancado) anticipó tarifas a Estados Unidos desde Europa a 10 € la clase turista y a 4000 € la clase ejecutiva, eso sí, incluyendo en el precio “beds and blowjobs” (¡busquen ustedes la traducción!).
- O’Leary ha manifestado en varias ocasiones que sería una buena idea cobrar por usar los baños en el avión, o cobrar una tarifa extra a los pasajeros obesos, o instalar asientos especiales para pasajeros que viajen de pié (de esto hablamos en el artículo del mes pasado).
- Otra idea propuesta recientemente ha sido la de suprimir el sistema de distribución de oxígeno en aviones que realicen vuelos de 90 minutos o menos. Como dice O’Leary: “Quien quiera respirar, que se traiga oxígeno de casa o que lo pague… esto es un negocio, y quien quiera que le bailen el agua, que se compre un billete de primera clase en una compañía de primera clase”.
- Su última ocurrencia ha sido la propuesta de suprimir los copilotos a bordo, y a cambio proporcionar entrenamiento a alguno de los auxiliares de cabina de cada vuelo, de forma que pueda hacer aterrizar el avión a salvo en caso de emergencia del piloto.
Si bien algunas de estas propuestas son claramente provocativas o irrealizables (el tema del oxígeno, por ejemplo) y no tienen mayor intención que hacer que se hable de Ryanair en los medios, otras pueden tener sentido, o al menos merecen un momento de reflexión.
Pasemos revista a tres de ellas:
1) Los pasajeros obesos deberían pagar un suplemento.
A los defensores de los derechos civiles en general les parecerá una barbaridad el discriminar el precio del billete según el aspecto físico del cliente. Sin embargo, todos los viajeros frecuentes hemos sufrido en alguna ocasión a un compañero de asiento cuya anatomía invadía nuestro espacio personal en el avión, ya de por sí bastante exiguo en general.
Por otra parte, si todas las aerolíneas cobran un sobreprecio por el exceso de equipaje, en la práctica resulta que a igualdad de otras circunstancias un pasajero de 55kg habiendo facturado una maleta de 30kg pagará siempre más que uno de 120kg con una maleta de 15… ¿es esto justo? A modo de ejemplo, y al precio actual del combustible, en una etapa de dos horas de vuelo y en un A320 un pasajero de 120kg “cuesta” en consumo de combustible unos 3,5$ más que uno de 60kg.
No defiendo que se cobre más a los pasajeros obesos: si quisiéramos ser totalmente justos, habría que cobrar a cada pasajero según su peso más el de su equipaje, y añadir las veces que usará el baño en vuelo, lo que consumirá o no de catering, etc. Pero como ocurre que, gracias a los sofisticados sistemas de “revenue management”, las diferencias en las tarifas pagadas por los distintos pasajeros pueden ser abismales, el discriminar cuanto correspondería pagar en mas o en menos por el peso del pasajero parece bastante absurdo y es simplemente una medida recaudatoria más aunque, eso sí, con cierta base lógica.
2) Habría que pagar por usar los baños a bordo.
En cierta ocasión me contaron (no sé si creerlo) que una aerolínea caribeña hace años y durante un breve periodo tras la apertura de una nueva línea, proporcionaba ilimitadas cantidades de alcohol y otras bebidas a los pasajeros de clase turista en vuelos internacionales de cierta duración. La consecuencia era que, además de favorecer actitudes desinhibidas entre el pasaje, la asiduidad de utilización de los baños aumentaba, y con ello el porcentaje de usuarios que no podían aguantar los minutos de espera y se “aliviaban” donde mejor podían.
La consecuencia (además del mal olor, supongo) fue la aparición de serios puntos de corrosión en ciertas zonas de la cabina y del fuselaje del avión, lo que provocó el cambio fulminante en la política de servicio a bordo. Aunque confieso que no sé a ciencia cierta si existe alguna regulación aeronáutica que defina la cantidad mínima de baños a bordo o sus condiciones operativas (hay regulaciones particulares en ciertos países o aerolíneas), tal vez el cobrar por el uso del baño fuera económicamente interesante, pero estoy bastante seguro de que por motivos de seguridad la medida sería contestada rápidamente por las autoridades aeronáuticas.
3) Se podría suprimir el copiloto para vuelos inferiores a una cierta duración.
Esta es probablemente la medida que ha encontrado mayor eco mediático, y que ha despertado la ira universal de los sindicatos de pilotos y asociaciones de usuarios del transporte aéreo. Sin embargo, podría no ser tan escandaloso como parece.
Vean: En la vida real, y salvo excepciones puntuales, la carga de trabajo de los pilotos en un vuelo de línea regular es leve durante las fases de despegue y aterrizaje, y casi inexistente durante el periodo de crucero, siempre que no ocurran incidencias, por supuesto. Hace ya muchos años que tanto los aviones en sí mismos como los sistemas de control y navegación aérea han alcanzado unos niveles de fiabilidad y automatismo que permitirían fácilmente un vuelo regular absolutamente automatizado.
El piloto automático, la redundancia de sistemas del avión, el control computarizado (“fly-by-wire”), la fiabilidad de las ayudas a la navegación terrestres, la navegación satelital… la tecnología actual permitiría perfectamente realizar vuelos regulares no ya con un solo piloto a bordo, sino SIN piloto. De hecho existe hoy toda una industria, cuyos usuarios son de momento mayoritariamente militares, de aviones UAV (“Unmanned Air Vehicles”), cuyo rango de misiones se extiende más y más cada vez. Durante la fase de diseño del Airbus A380 y posteriormente del A350, Airbus se planteó seriamente la posibilidad de certificar el avión para ser operado con un solo piloto. He sido testigo de cómo, durante reuniones de futuros operadores del A350, alguna gran aerolínea europea ha preguntado expresamente por esta posibilidad.
¿El motivo? El coste de los pilotos es muy alto, en particular en rutas de largo alcance, y además las normas de trabajo y descanso pactadas con los pilotos obligan a las aerolíneas a reforzar las tripulaciones con un tercer y hasta un cuarto piloto a bordo a partir de ciertas horas de vuelo, por lo que un avión certificado para operar con un solo piloto podría cumplir las normativas llevando tan solo dos a bordo.
¿Veremos pronto aviones operando con un solo piloto? La inercia, el conservadurismo de los organismos de aviación civil y el poder de los sindicatos de pilotos no lo permitirán, pero estoy convencido de que nuestros hijos sí que lo verán tarde o temprano.
En resumen, el Sr O’Leary propone muchas tonterías simplemente por afán publicitario, pero también propone ideas que tienen su lógica, algunas de las cuales probablemente fructifiquen en el futuro. La aviación necesita también de estos Pepitos Grillos para progresar…
*Ingeniero Superior Aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid, lleva 26 años trabajando en aviación. De ellos, una buena parte en el departamento comercial de Airbus en Toulouse, donde fue Director de Marketing para España y Latinoamérica durante once años, trabajando para la mayor parte de grandes aerolíneas de la región. En la actualidad reside en Barcelona, donde es jefe de consultoría de aerolíneas en ALG, consultora especializada en transporte y logística
fuente: Aero Latín News

