por dardo villafañe - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Distante unos 500 kilómetros de Montevideo, la fronteriza Rivera tiene como uno de sus hitos turísticos el Cerro del Marco, a donde se asciende a través de la calle Treinta y Tres Orientales, y desde cuya cima se aprecian las sierras brasileñas. Junto a dicho entorno, la impronta edilicia del Rivera Casino & Resorts cobra mayor visibilidad desde diferentes puntos de la ciudad. “Planteamos una intervención en tres partes: una, la reactivación del viejo edificio del casino; la segunda es la incorporación del teatro municipal al nuevo complejo; finalmente, la construcción de un nuevo hotel que se implanta en un predio ubicado enfrente de ambos”.

Para la puesta en valor del viejo casino, se planteó una resignificación a partir de la alteración de su basamento, generando una nueva plataforma de ingreso que resuelve sus dos entradas: una por la calle Uruguay (que da acceso a la zona de mesas); y la otra por la Avenida Treinta y Tres Orientales, su antigua entrada. Este sector se ubica debajo de un gran alero que conforma el doble acceso, tanto al casino como al teatro. “Este planteo refresca su fachada para articularse con el nuevo complejo, generando así una unidad compositiva única”.
Este edificio se vincula con el hotel a través de un puente aéreo que conecta el nivel de habitaciones vip, incluidas en el último nivel del inmueble del casino, con el nivel del free shop y el sector desayunador-piscina. “Se trata de una conexión ligera, transparente.
Este nexo no es sólo de carácter físico, sino que también vincula dos arquitecturas de diferentes épocas, explican los proyectistas. Del hotel se baja al casino a través de escaleras mecánicas que alcanza a los diferentes niveles del antiguo edificio”.
En cuanto al casino propiamente dicho, el edificio maneja códigos más contemporáneos. El planteo formal, dicen los autores, genera dos posturas. Una vinculada a su mirada lejana, la que maneja el bloque alto de las habitaciones en el sentido longitudinal este-oeste, generando una fachada larga con mucha visibilidad. Otra es su inserción baja, que ocupa todo el terreno y aloja al lobby, la sala de convenciones, los restoranes y la piscina. “Este bloque bajo es transparente, permitiendo que el edificio se abra al exterior, que haga públicos sus espacios menos privados”. El complejo se levanta sobre un terreno en pendiente, una cuestión que para Gualano + Gualano fue un punto de partida a la hora de plantear sus estrategias, según explican: “Esto nos permitió desarrollar accesos por ambas calles a diferentes niveles, así como también la ejecución de dos subsuelos para garages, el primero de ellos con acceso a nivel de calle”. En cuanto al edificio del viejo casino, estas pendientes permitieron la reformulación de su basamento, integrando un nuevo acceso al zócalo de corte más contemporáneo.

Constructivamente, el proyecto propuso, también, dos lecturas. Una es más dura; la otra, más liviana, blanda y permeable. “Por un lado, el uso de premoldeados de hormigón hechos a pie de obra y hormigón visto, como material estructurador de las opacidades y definiciones de bordes tectónicos, de aristas tensas que generan el acceso a los diferentes niveles del hotel como del casino. Por otro lado, se plantearon límites más ligeros, como el vidrio y los parasoles metálicos, vinculando las aperturas y las relaciones con el afuera. “Interesaba trabajar a las diferentes escalas que el edificio planteaba. Fue así que, tanto el sistema de parasoles, como el del muro cortina principal (donde se ubica el lobby/restorán del hotel) ofrecen unas superficies homogéneas vistas a lo lejos, donde se intenta dar escala a toda la fachada, generando planos de continuidad material”, detalla Gualano.
El vidrio toma desde el nivel cero hasta la baranda del nivel tres, una pieza única que se separa del otro plano de parasoles por un disloque del plano de fachada que genera una buña a escala de fachada. Son dos planos: uno marrón y metálico; otro verde y reflejante. Del lado del casino, el hormigón visto genera las infiltraciones de la nueva arquitectura, que toma los accesos y la aplicación en la zona de servicios.
El proyecto estructural es convencional, de hormigón armado. “Pero tiene algunos tips interesantes, como el colgado de la piscina sobre la sala de conferencias en base a vigas metálicas salvando luces de 14 metros. Otro es el tajo en la fachada sobre la calle Treinta Tres Orientales, la ventana del desayunador. Allí se decidió colgar la fachada mediante tensores anclados en vigas altas invertidas a nivel de azotea”.
Rivera Casino & Resorts
Proyecto: Gualano + Gualano arquitectos (Arqs. Marcelo y Martín Gualano). Colaboradores: Aida Aguirre, Carolina Algorta, Ignacio De Souza, Joaquín Mascheroni, Elena Pi, Carina Srata y Andrés Varela. Ubicación: Rivera, Uruguay. Gerencia de obra: P&G // Ing. Manuel Abriani, Ing. Guillermo Cristóbal, Arq. Horacio Ferrera. Empresa Constructora: Saceem - Caputo.
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