El Condado dispuesto a modificar las regulaciones que rigen la poderosa industria de taxis y town-cars
Miércoles, 25 Septiembre 2013
La reunión atrajo una multitud de cabilderos, ejecutivos y conductores de taxis y de town-cars al ayuntamiento del condado, donde el exceso de asistentes fue acomodado en el exterior de los salones de la comisión.
Peter Andrew Bosch/The Miami Herald
Los comisionados del condado Miami -Dade señalaron el martes que están dispuestos a modificar las regulaciones que rigen la poderosa industria de taxis y town-cars de la ciudad, a la que describieron como disfuncional y detrás de los tiempos.
por Patricia Mazzei
“Nos ha tomado demasiado tiempo llegar a donde estamos hoy”, dijo la presidenta, Rebeca Sosa. Hasta dónde están dispuestos a ir, sin embargo, aún está por verse.
La mayoría de los comisionados dijeron que tienen la intención de apoyar la legislación que en cualquier otro momento habría sido el foco de atención : exigir que la mayor parte o todos los taxis proporcionen máquinas de pago con tarjeta de crédito.
Pero hay una propuesta aún más polémica en el plato de la comisión : la desregulación de la industria de town-cars para permitir que ciertas compañías de tecnología móvil que despachan los conductores a los pasajeros, tales como Uber, de San Francisco, entren en el mercado del sur de la Florida.
La mayoría de los comisionados parecía favorecer también esa legislación, pero su apoyo fue mucho más provisional, atemperado por las preguntas y sugerencias de mejoras antes de que llegue ante los comisionados para una votación a finales de este año.
El comisionado Dennis Moss, que encabezó la última renovación de las normativas de los taxis en 1998, dijo que tiene reparos en poner fin a los límites en el número de los sedanes negros autorizados a ofrecer sus servicios en el condado, como se propone en la medida patrocinada por la Comisionada Audrey Edmonson.
“No somos New York, y no somos D.C.”, dijo Moss. “Tal vez un mercado abierto sin límites ya no funciona aquí”.
Por el contrario, la junta se entusiasmó tanto con la propuesta del comisionado Juan C. Zapata para exigir que los taxis que recogen a pasajeros en PortMiami y el Aeropuerto Internacional de Miami cuenten con máquinas de tarjetas de crédito, que varios comisionados lo instaron a ampliar la medida a todos los taxis, siempre y cuando ni los taxistas ni los pasajeros llevan la peor parte de los costos de procesamiento.
La comisión también pareció receptiva al plan del comisionado José “Pepe” Díaz de promover una calcomanía “ambassador” para los taxis del aeropuerto y del puerto, según lo propuesto por el alcalde Carlos Giménez y el director de Aviación, Emilio González. Ese programa podría exigir posteriormente las máquinas de tarjetas de crédito, así como dotar a los taxis con dispositivos de SunPass y exigir a los conductores que proporcionen un servicio más cortés.
Pero fue la propuesta desregulación de los town-cars lo que estuvo en el centro de la reunión del martes, una oportunidad para que los comisionados escucharan la opinión del público y discutieran varias legislaciones relacionadas, sin tener que tomar ninguna decisión todavía. Pasaron gran parte de su tiempo haciendo hincapié en las deficientes condiciones de trabajo de los conductores de taxis, citando eso como una razón clave para respaldar las reformas regulatorias.
La reunión de un día de duración atrajo una multitud de cabilderos, ejecutivos y conductores de taxis y de town-cars al ayuntamiento del condado, donde el exceso de asistentes fue acomodado en el exterior de los salones de la comisión. En el interior, gran parte de la audiencia estaba dividida, con un grupo opuesto a la desregulación de los town-cars que llevaban camisetas amarillas, y otro que la apoyaba, con camisetas negras.
Además de permitir que un número ilimitado de conductores obtenga permisos de town-cars, la propuesta de Edmonson eliminaría los requisitos de que los viajes de los town-cars se organicen al menos con una hora de antelación y que las tarifas sean mucho más altas que las cobradas por los taxis.
Estos cambios permitirían que Uber y sus competidores se instalaron en Miami-Dade. Uber no contrata a sus propios conductores ni es dueño de sus propios vehículos, sino que proporciona una aplicación de teléfono inteligente para conectar a los conductores asociados a los posibles pasajeros dispuestos a pagar por un servicio de transporte más caro que el de un taxi, a cambio de la comodidad de solicitarlo desde sus teléfonos celulares.
“Esta legislación no es acerca de una empresa en particular. Esto es acerca del servicio al cliente”, dijo Edmonson, cuya propuesta está respaldada por el Consejo de Turismo del condado y la asociación de hoteles. “Nunca debe haber la percepción de que atacamos un nuevo negocio o revisamos las normas existentes para proteger un negocio establecido”.
Una gran cantidad de taxistas y algunos conductores de town-cars instaron a los comisionados a apoyar a Edmonson, dando a los taxistas la oportunidad de saltar a la industria de los town-cars, dejando detrás a las compañías de taxis que, según ellos, explotan a los conductores, y dando a los conductores actuales de town-cars la oportunidad de desarrollar sus pequeñas empresas.
Uber también envió a conductores que usan la aplicación en San Francisco, Washington D.C. y Atlanta, para alabar la empresa.
Jack Smith, de Washington, D.C., dijo que él se crió en Miami Gardens, pero que no podría haber fundado su propia empresa de automóviles de servicio si no se hubiera mudado.
“Yo quería empezar un negocio aquí antes de mudarme a Virginia, pero debido al medallón, no pude”, dijo, refiriéndose a los costosos taxis conocidos como “medallions”, que limitan el número de taxis que pueden operar en el condado de Miami-Dade.
El valor de esos 2,121 “medallions” –con un valor de unos $325,000 cada uno, dijo el condado el martes en una estimación actualizada-- podría caer en picada debido a la competencia de una industria desregularizada de town-cars, argumentaron los propietarios de “medallions” y otros conductores. Acusaron a los comisionados de tratar de cambiar las reglas en medio del juego.
Eso sería “anti-estadounidense”, dijo el taxista Geoffrey Radlein.
“Ustedes van a destruir ese mercado”, dijo Kevin Michaels, quien tiene un negocio de automóviles de servicio que según él dijo, podría verse arruinado por un mercado desregulado. “Por favor, piénsenlo”.
Cuando los comisionados Sally Heyman y Jean Monestime pidieron que se protegiera a los negocios actuales de taxis y de servicios de vehículos, Giménez, defensor de la legislación de Edmonson, fue claro: A ninguno.
“¿Dónde está la protección de los restaurantes que acatan todas las reglas y enfrentan exigencias de salud por parte del estado? ¿Cómo es que no los protegemos de más restaurantes?”, dijo. “Quien no está protegido es el consumidor”.
Los opositores a la propuesta de Edmonson citaron varias otras aplicaciones, tales como Hailo, que permitirían a los pasajeros utilizar sus teléfonos celulares para llamar a los taxistas sin tener que realizar ningún cambio en el sistema regulatorio del condado.
Pero la mayoría de los comisionados dijeron que quieren que los viajeros de negocios y los turistas tengan en Miami-Dade el mismo servicio de alta calidad que reciben en otras grandes ciudades de todo el mundo.
“Cuando un sistema está en tal desorden, creo que si queremos lograr un cambio verdadero, tenemos que hacerlo de una vez y no poco a poco”, dijo Monestime. “Esta es una industria que realmente necesita una reforma real”.
Portal de América - Fuente: www.elnuevoherald.com

