Historias de tercer mundo
Martes, 01 Noviembre 2011

Historias de tercer mundo

En el correr del año, afortunadamente nos tocó en suerte recorrer diferentes países.Por ejemplo,  República Dominicana de vacaciones; Colombia a dar una conferencia; Panamá para conocer el Trump Ocean Club; Chile para hacer un poco de todo lo anterior, más entrevistas periodísticas y trabajo comercial. Ahora estamos en Argentina. En todos lados, tomamos taxis y contratamos (o pretendimos contratar) conexión de Internet.



por Sergio Antonio Herrera, @DelPDA en Twitter, desde Buenos Aires

Los móviles de Dominicana son vans, nada de coches y el precio, se pacta. Tuvimos que comprar un "paquete de internet". Nos sobraron algunas horas, fue bastante carito.

En Bogotá no tomamos taxis y la conexión en el Plaza Tequendama, está incluída en la tarifa de alojamiento.

En Panamá, se pactan los precios con los taxis amarillos (más viejos y colectivos) o con los último  modelo con aire acondiciondo y la diferencia de precio es casi inexistente cuando se contrata por hora, pero en carreras cortas, puede pagarse el doble en los últimos. La suite tenía wi-fi.

En Chile los coches tienen taxímetro, cero drama. Los choferes en general, son muy caballerescos e informados pero, siempre está la excepción que confirma la regla. Íbamos por la costanera y se nos ocurrió comentar que los taxís en Buenos Aires, Santiago y Montevideo, están pintados igual, amarillo y negro.

"¿Montevideo señor?"

Si.

¿Venezuela verdad...?


Los apartamentos de La Dehesa House, tienen wi-fi que marcha muy bien.

Cuando llegamos a Aeroparque, tratábamos de encontrar la fila de taxis, no había, quisimos parar uno, nos señaló para adelante y enseguida, apareció otro de la nada, nos hizo señas el chofer a nosotros.

"A Carlos Pellegrini 37", le dije.

¿Por dónde va a tomar? pregunté.

"Libertador", dijo a secas.

¿Puede ir por la autopista? pregunté.

"Si usted paga el peaje..."

¡Claro hombre! ¿cuánto cuesta?

"Dos cincuenta".

Pocos minutos después:

"Señor, el dinero, viene el peaje"

No tengo cambio, debo darle cincuenta pesos, respondí.

"No importa, es mejor, así hacemos cambio"

Pagó, le dieron el vuelto, me lo alcanzó al asiento trasero y siguió manejando por la autopista primero y luego por 9 de julio, leyendo un diario que le dieron en el peaje....

Llegué al hotel, creí que era la salvación.

Señor, necesito internet en la habitación.

"Son veinte pesos las 24 horas...."

Está bien, deme usuario y código.

Tomando el teléfono al rato desde la habitación:

Señor, no puedo conectarme, no hay señal, además, ¿me puede mandar una mesita?, no tengo adónde apoyar la netbook...

No vino la mesa, no vino la conexión, no lo podía creer, cancelé la solicitud de conexión y me mandaron al restaurante, "ahí seguro conecta....".

Por favor ¿me da la clave para wi-fi?

Mozo: "tiene 20 minutos gratis y si quiere más, le deben dar una clave en recepción...

Señor por favor!!, necesito conectarme, debo mandar trabajo a mi país!!!!

"¿Va a cenar?" (extendiendo la carta)

Conté hasta mil y dije: "si, pero debo conectarme, si no puedo, debo irme, no ceno.

No puedo hacer nada señor....

Bajé hecho una furia, la netbook bajo el brazo, el pequeño mouse en un bolsillo y dije en recepción: ¡no tienen vergüenza, no pueden atender tan mal, no puede ser que no pueda entrar a Internet.

"Y tampoco, puede ser que cobren por este servicio, nosotros estamos aburridos de decirle a los gerentes de este problema pero, no hemos tenido suerte. Usted debería mandar una nota relatando lo que le está pasando...".

No se preocupe que escribir voy a escribir y del mundo no sale...


Me vine a un bar de la esquina, escribí el editorial, lo subí, me comí una mila con fritas, postre y café, trato de terminar esta columna pero, están cerrando, debo irme, veré que encuentro...

Nada. Está todo cerrado y estoy muy cansado, regreso a recepción, intento nuevamente y me dan otro usuario y clave y me dicen: vaya al séptimo piso (le digo que el restaurante ya cerró), entonces vaya al octavo, hay un sillón en un pasillo,  con una mesita, intente allí.

En el octavo nada. El sillón muy cómodo pero cero banda ancha.

Bsjé al séptimo, busque un sillón, no había, me senté en la escalera y después de media hora de intentarlo, al borde de la crisis, me di por vencido y subí a la habitación. Intenté otra vez y nada.

"No se preocupe señor, mañana a partir de las 7 lo solucionamos...". Y yo me dije para adentro: mañana??? y el diario???

Hay algo seguro, a las 7, estaré conectado, casi seguro, en el bar de la esquina...

Son 7.45 argentinas, una hora más en Uruguay.

Intenté encender el televisor para saber que pasa en el mundo. No funciona.

Subí a desayunar al esperanzador piso siete.

¿"Habitación señor"?

224, ¿me puede decir si hay alguna forma de conectarme a Internet?

"Si tiene Windows siete no va a poder conectarse de primera, si ya tiene el código de usuario y clave, intente abrir cualquier página, ahí el sistema le pide los datos...".

¡Naaaaaaa! como dicen aquí, ¿por qué no me lo dijeron antes?

Va columna y en un ratito, va el diario y salgo corriendo para la FIT (bah! en subte)..

Nos vemos.

Portal de América

 

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