Aeropuertos: bastante más que el lugar donde operan los aviones
Viernes, 09 Septiembre 2011

Aeropuertos: bastante más que el lugar donde operan los aviones

Cuando uno llega invitado a una casa, quiera o no, recibe una primera impresión. Es probable que guarde para si, por mucho tiempo, grabado el color de la puerta de entrada, como estaba vestido quien la abrió, la intensidad de la luz del palier, el olor. Pasa exactamente lo mismo y a veces multiplicado, cuando uno llega por primera vez a un aeropuerto.



por Sergio Antonio Herrera, @DelPDA en Twitter

Suelo revisar el aspecto de la manga, su extensión, la distancia que debo recorrer hasta encontrar mi equipaje, si el carrito en el que lo voy a transportar hasta el taxi o el remise rueda bien y es suficientemente cómodo. Valoro mucho la prontitud en completar los trámites de migraciones y aduana y deploro cuando se hacen eternos.

La administración de gobierno de un país, actuando en representación de ese Estado, debería ser muy cuidadosa y previsora al momento de asignar en concesión la explotación de una terminal aérea en el caso que ese sea el régimen adoptado pero, la secretaría de ese Estado, a quien corresponda regir los aeropuertos, deberá ser aún, mucho más cuidadosa y previsora cuando el servicio no es concesionado, o sea, cuando es responsabilidad estatal.

Hay países que invierten fortunas en promocionar sus destinos turísticos. Producen material audiovisual contratando a los mejores técnicos y actores que pueden llegar a disponer; imprimen material gráfico de la mejor calidad; envían a sus funcionarios a cuanta feria turística está a su alcance y entre ellos, hay algunos en que los responsables de conducir al turismo, seguramente piensan que con ello "ya está", que haciendo lo que relatamos "alcanza y sobra". Pues, la mala noticia para ellos es que no es así.

A pesar que algunas veces hay quienes se enojan; a pesar que muchas veces hay quienes nos dicen que no conviene que lo hagamos, nosotros siempre sentimos la necesidad de referirnos a un servicio, cuando entendemos que no es prestado como es debido, según las más elementales reglas del buen gusto y la excelencia.

El progreso, a pesar que desde afuera se piense lo contrario, hay veces que demora en llegar a algunos destinos considerados supuestamente de primera línea.

Cuando los pasajeros arriban a un lugar donde la temperatura promedio en el año ronda los 30 grados y lo hacen, descendiendo del avión a través de la manga con aire acondicionado y accediendo al edificio con aire acondicionado, donde pasarán mínimo, los próximos 30 minutos de su existencia, mientras completan los trámites de rigor, se puede decir que todo transcurre normalmente.

Ahora, cuando los pasajeros arriban a ese destino, la gran mayoría habiendo viajado toda la noche, en una cabina presurizada y al llegar a la puerta de la aeronave para descender, se encuentran con una escalerilla y al bajarla, sienten que los abrasa el sol y ven que tampoco hay un bus que los transporte hasta la terminal y para colmo, uno de los funcionarios de chaleco flúo con mucha simpatía y ritmo caribeño los invita a formar una fila "de a dos", a un costado de la pista y al rayo del sol y para colmo dice: "aguarden aquí hasta que les digamos que pueden continuar", seguramente comiencen a pensar que hay algo errado o que ese, no era el paraíso que le vendieron y el que compró.

Cuando finalmente esos pasajeros llegan al bonito edificio, original con sus altos techos quinchados, continúan formando fila, mucho tiempo más del aconsejable porque en las casetas de migraciones hay poca gente y cada trámite, demora más que lo habitual. Durante todo ese tiempo, de fondo suena una música monótona y reiterativa y cuando ¡por fin!, logran pasar la caseta y ven al trío musiquero, ven como los que están a los lados, sin dejar de tocar su instrumento, con un pie patean un canasto donde supuestamente hay que dejar una propina...

Como primera impresión, deja bastante que desear.

Después, esos mismos pasajeros irán incoporándose a la distendida y agradable vida de los "all inclusive", disfrutando la tibieza y el color de las aguas del Caribe, experimentando el cubata in situ, con un ron de aquellos y la cola de siempre y bailarán merengue y bachata, serán felices aunque no coman perdices pero cuando llegaron, dudaron acerca de Punta Cana.

Nos vemos.

Portal de América

 

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