Desagravio para el Negroni
Domingo, 28 Agosto 2011
En una de sus últimas ediciones, de cara a la nostalgia, la revista Galería, publicó el resultado de una consulta a seis bartenders, convocados con la consigna de preparar las bebidas que hicieron furor desde la década del 50 hasta el 2000. Aparecieron el Corazón de Indio; el Alexander y el popular Destornillador y hasta ahí, todo bien...pero, el Mai Tai, el Martini Dry y el Manhattan, directamente no podían sacarle el lugar al Negroni, de ninguna manera. Protesto formalmente, el Negroni estaba en los top five sin discusión.
por Sergio Antonio Herrera, @DelPDA en Twitter
Aunque se rían los jóvenes, en nuestra época se llamaban boites (boliche era el de la esquina) y entre las mejores estaban Ton Ton Metek y Zum Zum; también el Mar de la Tranquilidad; despues por ejemplo la discreta Dominique, la infalible A Baiuca o la (para la barra) familiar Sukata, en cualquiera de ellas, sin distinciones, para nosotros siempre había dos opciones claras: si el bolsillo venía bien, scotch on the rocks en reiteración real toda la noche (y otra vez aunque se rían, la noche iba de las 10 u 11 PM hasta las 2 o 3 PM y listo). Ahora, si la mano venía de austeridad, el viejo y querido Negroni duraba todo lo que nosotros queríamos hacerlo durar.
Dos internacionales
Estábamos en Río de Janeiro, corría 1980 y nos alojábamos en un flamante Sol Ipanema, hotel que fuimos a reservar en sistema cama caliente, para todo el verano siguiente. Caía la tarde y me dirigí al bar, ordené un Negroni.
- "Não temos Negroni" dijo el barman, un negro alto y muy simpático.
¿Não tein?, interrogué sorprendido y volvi a preguntar:
¿tein martini vermelho?
- "Tenho", respondió.
¿Tein gin? inquirí.
- "Tenho", volvió a decir.
¿Tein Bitter?
-"Tenho"
Ya con cara de triunfador le solté
¿Tein laranja?
-"Tenho", dijo el barman ya con un hilo de voz
Então mistura todo e me traz um Negroni...
Por esa misma época, uno de los hoteles de Santiago de Chile con los que más trabajábamos los operadores terrestres, era el Tupahue y allí estábamos, conversando amablemente con nuestro amigo el Gerente Comercial, negociando los contratos para Semana Santa y me dice: "luego vamos a almorzar pero antes, vayamos al bar a tomar un aperitivo" y hacia allí nos dirigimos.
¿Qué quieres tomar? me preguntó.
Un Negroni fue mi respuesta.
Al rato, vino un mozo y muy solícito, depositó en la mesa un Negroni pero...en vez de la clásica rodaja de naranja ensartada en el borde de la copa, el coctel lucía una rodaja de...limón.
"Por favor -dije al mozo- me gusta el Negroni con naranja, no con limón".
Jorge, el Gerente Comercial, con cara de pocos amigos, le dijo al mozo: "por favor, dile al barman que este coctel va con naranja y no con limón...".
Seguimos charlando amigablemente, comenzamos a pelear los precios y la cantidad de habitaciones que podían asignarnos y el tire y afloje clasico de esas negociaciones. En eso estábamos cuando volvió a aparecer el mozo con el Negroni y para nuestra sorpresa, nuevamente, con una rodaja de limón...
No sé que pasó con el barman ni con el mozo, yo terminé de hablar con Jorge saboreando un whisky.
Nos vemos.
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