por Sergio Antonio Herrera
Correa persigue a los periodistas; Chávez que hace lo mismo, amagó a presionar a los estamentos futboleros porque ahora al parecer, también entiende de fútbol y los medios de comunicación audiovisuales (léase TV), siguen intoxicando a los pueblos y nadie reacciona.
El mundo está del tomate. Los que siempre nos dijeron lo que tenemos que hacer, los del hemisferio norte, tienen un mambo encima que no logran acertar para que lado rumbear.
Anoche en casa, quizás como revancha por tanta pantalla verde de los últimos veintipico de días, reapareció el abanderado de la telebasura, el programa que aún se sigue promoviendo como show familiar, mostrando varias veces un beso de lengua entre seres humanos del género masculino (me había equivocado y había escrito hombres) y no contentos con eso, también en vivo y en directo un penoso espacio de agresiones entre varios patéticos personajes.
Quienes me conocen, saben que estoy bastante alejado de la condena a las opciones sexuales diferentes y uno de mis lemas favoritos es el poco ortodoxo "cada quien hace de su c... un pito", pero siempre me chocó el amaneramiento (no sé si se dice así pero sé que se entiende).
Una cosa es que me choque y otra muy diferente es que los descalifique. Pero reclamo mi derecho de optar, estoy patilludo de la invasión maricona en los medios (no escribí gay ni homosexual), es unánime, estamos rodeados de maricones.
Yo le tengo un gran cariño desde siempre al pueblo argentino, he tenido y tengo más que amigos, hermanos argentinos y soy de los que siempre reclama respeto y fraternidad hacia ellos, como siempre lo tienen con nosotros. Tengo admiración por esa nación y por su suelo y he dicho una y mil veces que no existen dos pueblos más iguales que el argentino y el uruguayo, en todo el mundo.
Pero hay cierta parte de la sociedad vecina que muestra una gran decadencia ética y moral y lamentablemente, es la que está en los medios, principalmente en la TV. Lo del ex tipo piola de provincia, muchacho simpático y canchero; en la actualidad, si hubiese que calificarlo, habría que decir que es un siniestro personaje que hace trizas a diario, la tradición de buena gente, de sólidos principios éticos y morales de los pueblos de ambas orillas del Plata.
Promueve el escándalo, el odio, el chisme, el enfrentamiento y le grita a los chicos que ven la tele, sin decirlo explícitamente, que para triunfar en la vida hay que ponerse lolas y glúteos, tatuarse el cuerpo, teñirse el pelo y ser maricón.
Anoche por suerte en casa, empecé a escuchar algunas de las quejas que generalmente emito en solitario.
Tengo claro que por aquí, me remito a los hechos, todo esto se ve desde el vouyerismo y no, desde la aceptación de esas normas pero, se padece.
Tengo más claro aún que todo esto que acabo de escribir, para lo único que va a servir será para desahogarme y que no surtirá efecto en ninguna autoridad cultural y ni siquiera, al menos por ahora, logrará que en casa eviten esa señal.
Lo que es peor, tendré que bancarme algún comentario de algún abogado del diablo.
Y por usar este espacio para esta descarga, pido disculpas a quienes esperan opinión sobre el turismo y la aviación, pero... Nos vemos.
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