Pluna: al pan pan y al vino vino
Viernes, 13 Mayo 2011
Desde hace un buen tiempo, venimos reiterando que Pluna está muy lejos de cumplir uno de los objetivos principales enunciados por sus principales accionistas desde el momento en que asumieron la conducción: convertirse en la empresa más apreciada de la región. Tampoco es la más próspera (el otro objetivo principal), pero eso no viene al caso en el presente artículo.
por Sergio Antonio Herrera, @DelPDA en Twitter
El viejo proverbio dice que la caridad bien entendida comienza por casa y una empresa que pretende ser apreciada por los de afuera, debe en primera instancia despertar ese sentimiento en su propia gente, en su propio equipo.
Cuando la nueva conducción comenzó su gestión, fuimos de los pocos (casi en exclusividad) que confiamos en que Pluna iba a salir del tremendo pozo en que se encontraba. Es bueno retroceder en el tiempo y situarse en el desastre que era la aerolínea uruguaya en 2007.
Aviones de diferentes marcas, muy baqueteados, algunos en propiedad, otros en leasing, alguno alquilado,la obligación de confiar chequeos y reparaciones a empresas ajenas, una ruta a Madrid inexplicable, el avión iba lleno de pasajeros y de carga y la empresa perdía dos millones y medio de dólares por mes, pocos destinos regionales, pocas frecuencias y una plantilla de funcionarios excesiva para los requerimientos.
Pero lo más grave es que todos, menos los involucrados, querían que el gran agujero negro que significaba Pluna, dejase de ser una carga para el Estado y por ende, para el bolsillo de cada uno de los contribuyentes.
En ese contexto, cuando fuimos conociendo los planes, la forma de encarar la situación, la determinación de homogeneizar la flota, de ampliar la malla de vuelos, de apelar a unidades de negocios no convencionales para una empresa como Pluna (cobro de quipaje, cobro de servicio a bordo, carga inteligente, obtener las más exigentes certificaciones de seguridad y para ello, conformar un equipo gerencial de primera línea y varios etcéteras, estuvimos de acuerdo y de esa manera, comenzamos a resultar antipáticos para mucha gente, los que alguna vez clasificamos como "heridos de guerra".
Éramos conscientes que lo fundamental era mantener la puerta abierta, poder revertir la grave situación econímico-financiera, no solamente poder mantener los puestos de trabajo, sino poder pagar los salarios y lograr entre todos, accionar el torniquete que operara como dique de contención de la hemorragia de billetes verdes, por ello, sabíamos que un paro, una huelga, en ese momento tan crucial, podría ser letal y muchas veces lo manifestamos y de esa manera, continuamos cosechando enemigos.
Como los años nos han enseñado que tenía razón el inglés que pregonaba: "no soy lo suficientemente rico para comprar barato", defendimos la contratación de gerentes idóneos y experientes por aquello de: "gerentes de tercera hacen un trabajo de cuarta" y para no caer en el círculo vicioso de anhelar cambios mágicos con mandos medios inadecuados, sabíamos que esos ejecutivos, debían cobrar muy buenos salarios.
Por salud mental no guardamos las cataratas de correos electrónicos recibidos descalificándonos, el 99% desde el anonimato, con la cobardía del anonimato y cuando a muchos de ellos los invitamos a dialogar, a tomar un café y efectuar el caballeresco y maduro intercambio de ideas y opiniones, recibimos como respuesta, unánime silencio. el último fue antes de Semana Santa, aún estamos esperando que aparezca.
No creo que el silencio ni el anonimato responda a poca hombría, estoy seguro que el motivo principal de la mayoría, era la intención de no exponerse a perder el salario, porque obviamente eran funcionarios de la empresa que quizás nos veían poco menos que como agentes de prensa de Leadgate.
Convencidos de nuestra función, nunca nos importó ese aspecto de nuestro trabajo, lo tomamos como lo que es: "gajes del oficio".
Lo reiteramos hasta el hartazgo, nos importaba que Pluna fuese rentable y que pudiera mantener la fuente de trabajo de las cientos de familias que de ella dependían, incluídas las de varios amigos y lo que nunca oculté, las de varios familiares.
Mientras integrantes del sindicato de funcionarios, algunos de los que habían contribuído de manera muy notoria al deterioro Pluna (no solamente por su conducta sindical), nos atacaba y operaba en nuestra contra, por parte de la empresa, más allá del simbólico auspicio publicitario, fuimos recibiendo un trato respetuoso a nuestra función, el cual se mantiene inalterable hasta el día de hoy, como por ejemplo convertirnos en uno de los dos únicos periodistas invitados al histórico momento de cubrir desde Montreal a Montevideo, la llegada del primer Bombardier, el 14 de marzo de 2008; invitarnos en varias oportunidades a reunirnos con los más representativos ejecutivos para explicarnos y anticiparnos, diferentes etapas proyectadas, como la ya relatada insólita experienca de la cerveza compartida en el Nuevo García de Carrasco cerca del verano 2008-2009, cuando nos presentaron el plan de operación para esa temporada, en el mismo momento en que por TV, los noticieros centrales anunciaban que ANCAP le cortaba el crédito para cargar combustible e incrédulo pregunté ¿de qué verano me hablan si no van a tener combustible para los aviones?. Esa temporada arrojó 5 millones de dólares positivos como resultado operativo.
Siempre, durante los 46 meses que tiene esta historia, como periodista de opinión, aspirante a especialista, el tema Pluna para mi, fue uno de los más relevantes. Cuando tuve que elogiar lo hice, cuando tuve que criticar también, aunque esas veces, los anónimos plunólogos tal vez no leyeron el Portal....
Siempre, desde esta columna, con mi firma y con mi cara, en el acierto o en el error.
Igual que hoy, cuando me llega el turno de anunciar que el diferendo actual entre la patronal y los funcionarios sindicalizados, es un momento bisagra en esta nueva historia de Pluna y sin dudarlo, afirmo que habrá un antes y un después de él.
Como casi exclusivo "comprador" del proyecto Leadgate, máxime al ver que paso a paso se iban cumpliendo las metas y se alejaba el bochorno de 2007, siempre creí que llegaría el momento en que los funcionarios vieran recompensado su esfuerzo titánico de este período.
Si casi en el techo de sus posibilidades de producción, la empresa que pretende ser la más apreciada y próspera de la región, relega a sus funcionarios a estar un 40% por debajo de los ingresos de los funcionarios de las otras aerolíneas de esa misma región, a las que pretende superar en aprecio y prosperidad, resulta bastante injusto a simple vista y con la misma transparencia del elogio, decimos en la crítica, que no podemos compartirlo.
No se puede anunciar todo el tiempo resultados positivos como los récords de pasajeros, de facturación, de puntualidad, de seguridad operacional y que toda esa gloria, más los salarios privilegiados con bonos incluídos, lo financie el 40% de la brecha salarial. No suena sostenible ni sustentable y no trasmite adecuada responsabilidad empresarial.
Si yo no hubiese escrito este artículo, tal vez a esta altura, no me lo reclamaba nadie.
Si yo no hubiese escrito este artículo, mi pretendida independencia editorial, ecuanimidad y coherencia, no serían sostenibles, sustentables ni responsables, sonarían a simple verso.
Nos vemos.
Portal de América

