por Sergio Antonio Herrera, @DelPDA en Twitter
El tema en cuestión, es uno de esos que no es fácil de encarar, pues desnuda una verdad tan grande, como el DF azteca. Más allá de los modismos o usos idiomáticos y que aparezca reporte o reportaje en la identificación del texto, lo que denuncia Betanzos es bien entendible, los artículos promocionales o los artículos propagandísticos, que tanto mal le hacen al turismo y a toda actividad que se precie.
Por eso es muy importante una práctica, una costumbre, un culto a la ética que afortunadamente, desde el primer día, este medio lleva como estandarte: CITAR LAS FUENTES.
No todos los lectores conocen y la gran mayoría, no tiene obligación de saberlo pero, de un tiempo a esta parte, podríamos decir en el último lustro, aventurándonos un poco más, en la última década (aunque no creemos que tanto), en el negocio de la comunicación, han aparecido las asesorías de prensa, las casas de comunicación, las fábricas de comunicación y otras denominaciones similares, que no son otra cosa que agencias de prensa.
Dentro de este rubro, como en otros, hay empresas muy profesionales y de excelencia, hay las que son del montón y hay otras, que...como en todos los rubros.
Los editores, soportamos a diario, lo que hace algún tiempo hubiésemos pagado por recibir, verdaderas cataratas de información y en medios como el nuestro, de actualización diaria, muchas veces nos vemos desbordados y luego de realizada la selección del contenido a publicar, hay veces que se nos puede escapar alguna información exagerada o demasiado parcial, del estilo "el mejor hotel de la ciudad" o "la aerolínea más exitosa" y otras por el estilo.
Cuando eso ocurre, cuando no editamos la información recibida y por causa de exceso de trabajo, falta de tiempo, escasez de personal y varios etcéteras, publicamos algo exagerado, nuestra culpa puede verse decisivamente atenuada si citamos la fuente y esa fuente, resulta ser el organismo, la institución o la empresa que es sujeto de la misma.
Pero concretamente, a lo que se refiere Betanzos, es a información brindada por el Centro de Promoción Turística de México y dice lisa y llanamente que son notas pagadas.
Este es un tema muy espinoso y que no es fácil de abordar en un solo artículo.
La comunicación, no es novedad para nadie, ha cambiado radicalmente en los últimos años. Era impensable hace unos años que el conductor de un programa de TV hiciese publicidad en vivo o que en una película de largometraje, comercial si, pero supuestamente seria, apareciese tanta publicidad subliminal que termina siendo explícita, como ahora es común ver
Cuando nosotros insistimos tanto en la necesidad de inserción de la prensa turística en los organismos, las instituciones y los medios masivos, lo que estamos diciendo es: DEBE HABER ALGUIEN, ENCARGADO DE LA COMUNICACIÓN, QUE CONOZCA EL TEMA, QUE ENTIENDA EL NEGOCIO, para no caer, ni de un lado ni del otro, en los excesos similares a los denunciados por el operador mexicano.
Pero lo que es aún peor, más dañino y de uso cotidiano, es el COPIO Y PEGO.
Hay medios que dan por bueno todo lo que venga de un organismo oficial (y en la inmensa mayoría, ni por asomo se puede decir que son notas pagas) y esos contenidos se publican como vienen, a veces, hasta sin chequearlos.
Y también están los artículos promocionales, proporcionados como "gacetillas", por los agentes de prensa de un avisador publicitario, cliente del medio, no necesariamente pagados puntualmente, pero si inmersos en las pautas contractuales convenidas de antemano.
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En una palabra, en los tiempos modernos, como siempre, hay que saber leer para informarse, pero, hay que saber leer mejor, para tamizar, para discernir y finalmente, para asimilar.
Hay de todo en la viña del señor. Nos vemos.
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