¿Quién dice qué?
Lunes, 21 Febrero 2011

Cuando un país, coincidentemente, destino turístico, debe fijar su estrategia, su plan de trabajo, debe apelar a la creatividad de su gente, sean del sector que sean, público o privado. Siempre es buena cosa que haya equilibrio en la idea, en el plan y fundamentalemnte en el objetivo. No es nunca aconsejable que predomine la imagen de un sector sobre el otro.



por Sergio Antonio Herrera

Hace algunos días, una cobertura de este medio, levantó mucha polvareda en la interna de la actividad privada uruguaya y si no trascendió públicamente, fue exclusivamente porque cuidamos mucho, que ello no ocurriera, entendiendo que de propiciarlo, le hacíamos un flaco favor al turismo.

Desde hace algunos años, venimos brindando explícitamente nuestro apoyo y nuestra colaboración a todos aquellos que así lo requieren y como nuestros lectores son testigos privilegiados, tratamos de estar en todos los lugares y cubrir todo lo que podamos.

Durante todo este tiempo, quizás de manera equivocada, optamos por señalar nuestras discordancias, la crítica y desacuerdo, en forma directa con los actores, a quienes junto a algún amigo, aconsejamos muchas veces, sugerimos otras y generalmente, no tradujimos en artículos periodísticos esos hechos.

No vamos a escribir ahora, acerca de cuales fueron las cosas que dijimos que no había que hacer, que se hicieron igualmente y salieron mal y tampoco, las que sugerimos, se hicieron y salieron bien. lo pasado pisado, a favor y en contra.

Lo que si queremos preguntar hoy, es: ¿quién dice qué? por parte de la actividad privada.

Entramos hace minutos a la web de la institución que la representa y aún está el saludo de fin de año y no se cambió la integración de la Comisión Directiva, a pesar que las elecciones fueron hace tres meses. Algo parecido sucedió en setiembre pasado, cuando entramos para ver si podíamos encontrar alguna información para una nota que escribíamos y nos encontramos con la penosa realidad que el sitio no se actualizaba hacía dos años...

Quizás como una premonición, aunque en forma demasiado ordinaria por el léxico empleado, se nos acusó por anticipado de lo que vamos a escribir ahora: seguramente cuando se conozcan los motivos que llevaron a que se catalogue como un caso de éxito, los resultados del turismo receptivo uruguayo del 2005 para acá, habrá una ratificación de los aciertos del sector público, el único que además de trabajar, tuvo la inteligencia de mostrarlo, con un márquetin acertado.

Todos sabemos y coincidiremos posteriormente, que cada empresario privado del sector a su manera y en la medida de sus posibilidades, contribuyó al éxito de modo fundamental, en el más pequeño hotelito hasta el más encumbrado, en la más modesta fonda hasta el más glamoroso restaurante o desde el más modesto chofer hasta el más poderoso empresario del transporte, pero eso, para apropiárselo, cualquier institución tiene que tener conductores que entiendan el metier, que de vez en cuando, dejen caer alguna idea y que por lo menos, revisen que sus empleados actualizan su sitio web.

El martes 15 pasado, en este mismo espacio, escribí: "Por estos días, marcho por la autopista del turismo uruguayo supuestamente a contramano, voy esquivando a los que vienen en sentido contrario, supuestamente en forma correcta. Espero no chocar".

Hoy, varios días después, ratifico lo dicho, aunque nunca se sabe y por las dudas, llevo abrochado el cinturón. Nos vemos.

Portal de américa

 

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