por Sergio Antonio Herrera
Estamos tan habituados a ver y escuchar que desapareció una chica de 20 años y más temprano o más tarde aparezca el cuerpo mancillado, que ya no impacta tanto. Lo mismo que ver que coparon una financiera o una gasolinera o un autoservicio y que se llevaron hasta los efectos personales de los clientes y que por más que se rodeó el lugar y la policía llegó enseguida, los delincuentes escaparon.
Una y otra vez, vemos que mataron a sangre fría a un comerciante, un taxista o un trabajador del transporte colectivo y los asesinos son menores.
Sé muy bien lo que se siente, por experiencia propia, tener una 38 apuntándome a la cabeza a medio metro, mientras la voz del cuerpo correspondiente a la mano que la sostiene, temblorosa por la falta de pasta base, escupía. "dame toda la guita o te quemo".
Se muy bien la impotencia que asalta a uno y la sensación de violación que se experimenta cuando esas alimañas humanoides lo sorprenden en la calle, desde atrás, metiendo la mano en el bolsillo y desapareciendo antes de poder girar a mirar que fue lo que pasó.
Por estar habituado a esta ignominia que nos toca padecer y por conocer de cerca y con propiedad, como es estar expuesto al acecho y ataque descripto, no voy a hacerme el distraído y aparentar que aquí no pasa nada.
A las puertas de una nueva temnporada de verano, cuando se acababa de realizar una reunión para afinar la estrategia de la policía para cuidar al turismo, reaparece el copamiento, el robo de joyas y dinero entregados y entonces, cada vez más me siento peor, cuando hasta por disciplina laboral, debo seguir sosteniendo (y comunicando) que el Uruguay Natural es mucho más seguro, que es una "isla", en comparación a otros destinos de la región.
Mal de muchos consuelo de tontos...fue lo que aprendí hace mucho tiempo.
No me canso, de tanto en tanto, de volver a recomendar a las autoridades leer La Isla, un cuento de Esperanza Ficción escrito hace algunos años, que está colgado en el Portal del Uruguay y el más reciente del mismo género: Fantasía de Navidad.
Por allí propongo algo muy posible: erradicar la delincuencia del territorio, del mismo modo que se erradicó el humo de tabaco en los lugares públicos.
Imaginen lo que sería el destino Uruguay Natural si además, se pudiese promocionar el Uruguay Seguro.
Todos querrían venir y no solamente a vacacionar.
¿Cuánto puede costar construir las dos cárceles en la Isla de Flores?, una para los recuperables,a quienes se les aplicaría el régimen de 8 horas de trabajo, 8 horas de estudio y esparcimiento y 8 horas de descanso con la obligación de producir para mantener a sus familias y devolverle a la sociedad lo que le quitaron y la otra, sin puertas, sin ventanas sin techo, sólo muros, para los otros, los que ya sabemos, a los que se les aplicaría la "Pena de Isla" y se les tiraría la comida por arriba y que se arreglen como puedan y en una palabra, con el perdón de la expresión poco académica, no jodan más a los que quieren vivir normalmente.
¿Es tan utópico?. Nos vemos.
Portal de América

