por Sergio Antonio Herrera, desde Ushuaia
Porque en Ushuaia la memoria de Malvinas no es un gesto ocasional. Está presente en monumentos, actos, nombres de calles y conversaciones cotidianas. Aquí el homenaje a los caídos forma parte del paisaje emocional de la ciudad. Y sin embargo, desde finales del siglo pasado —es decir, varios años después del conflicto— comenzaron a circular estos buses de dos pisos de origen británico, adquiridos para acompañar el crecimiento turístico del destino.
La paradoja no genera conflicto ni polémica. Simplemente existe. Los buses avanzan cada día frente a plazas, hoteles y miradores sin provocar sobresaltos. Nadie parece detenerse demasiado en su origen. Para los visitantes son una experiencia diferente; para los trabajadores del turismo, una herramienta; para la ciudad, parte del funcionamiento normal.
Tal vez ahí radique la verdadera enseñanza: los objetos también emigran. Cambian de geografía, pierden significados originales y adoptan otros nuevos. Lo que alguna vez fue un símbolo inequívocamente londinense hoy pertenece más al paisaje fueguino que a cualquier avenida europea.
El color celeste, además, introduce un matiz involuntario. Lejos del rojo icónico británico, estos vehículos parecen haber sido adoptados simbólicamente por el lugar que los recibió. Como si el tiempo, con paciencia silenciosa, hubiera decidido suavizar los contrastes que la historia dejó marcados.
El turismo, al fin y al cabo, rara vez entiende de antagonismos históricos. Se mueve por curiosidad, por experiencia y por la necesidad humana de conocer otros horizontes. Mientras tanto, las ciudades continúan viviendo, trabajando y adaptándose.
Quizás Ushuaia ofrece, sin proponérselo, una metáfora discreta: la memoria puede permanecer intacta mientras la vida cotidiana encuentra formas inesperadas de seguir adelante. No se trata de olvidar, sino de convivir con las propias contradicciones sin perder identidad.
Y así, entre montañas australes y ráfagas de viento frío, el bus celeste de dos pisos sigue su recorrido. Pasa frente al puerto, recoge viajeros y se aleja lentamente hacia otra excursión. En silencio, recuerda que incluso en los lugares donde la historia pesa más, la realidad siempre encuentra la manera de avanzar.
(*) Desde la perspectiva jurídica y política de Argentina, Ushuaia es la capital administrativa de las Islas Malvinas. Esto se debe a la estructura de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, cuya capital oficial es Ushuaia.
(**) De dos pisos y también celestes son los vehículos del Bus turístico de Zagreb. Cuando se nos apareció uno frente al puerto ushuaiense apenas llegar, se nos representó el de la capital croata.

