por Sergio Antonio Herrera, desde Salinas, Uruguay
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Argentina tiene el espacio aéreo cerrado con siete llaves, junto con Uruguay se reparte el colmo de la inoperancia a la hora del tránsito a través del Río Uruguay por los puentes. Los cuatro Estados miembros no han llegado jamás siquiera a plantearse con seriedad imitar de alguna manera el Espacio Schenguen y condenan a sus ciudadanos a ser humillados en su dignidad a la hora de cruzar sus fronteras.
Es imposible pensar en circuitos combinados tierra-aire en esta región del sur de América, por la imposibilidad de que entren o salgan vacíos los ómnibus.
En un simple cruce del Río de la Plata seguimos obligados a hacer migraciones a la salida y a la llegada.
Las políticas monetarias son todas diferentes y hay ocasiones en que (transitando la tercera década del siglo XXI) debemos viajar con efectivo si o sí o resignarnos a que nos "maten" con el tipo de cambio si vamos con plástico.
Los ministros de turismo del bloque cada vez que se juntan reiteran las mismas cosas, se superponen las declaraciones de intenciones y hay una que es infaltable, todos prometen que van a unir esfuerzos para promocionar el bloque como destino único ante los grandes mercados y no se dan por enterados que eso ya se declaró muchas veces, que nunca se concretó de verdad a pesar de que hasta se tuvo una oficina conjunta en Tokio durante ¡doce años! (2005 a 2017)la que nunca movió la aguja de turistas nipones a nuestras tierras.
El presidente Lacalle habló de sinceramiento y lo llevó a la práctica.
Los hombres del turismo debemos pronunciarnos y sincerarnos, por eso, este artículo.
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