La última chiquillada
Viernes, 22 Octubre 2010
Solía verlo, cuando "subía" por Ibicuy a trabajar, en un balcón, sobre mano derecha, entre Canelones y Soriano, hace una pila de años. Solía verlo, en Tienda Inglesa de Atlántida, cuando "subía" del estacionamiento para hacer las compras, lo mismo que él y la última vez que lo vi, entre las góndolas, se encontraba con el Flaco Raúl Castro, el de la Falta, los dos grandes.
por Sergio Antonio Herrera
Y me pasó lo que me pasa siempre que "estoy de civil", sin el disfraz de periodista y me abataté, no atiné a pedirles que me dejaran sacarles una foto con el celular y la saqué de lejos y si mal no recuerdo, estaban de espaldas...un desastre lo mío, pero peor es lo que me pasa ahora, escribo en la soledad de la madrugada, hurgo en la memoria del Motorola, coloco el cable con puerto USB luego de detectar la foto que dice 18 de marzo de 2009 y aparece en la pantalla un asistente que termina diciéndome que no tengo el software necesario para que procese la bajada de la imagen y una vez más, lamento ser de madera con la tecnología y me resigno a esperar que vengan mis hijos el fin de semana y que me ayuden. Mientras tanto, esta nota estará sin imagen.
Y retumba el "pantalón cortito" y claro, los pibes de ahora no pueden hacerse a la idea que algunos lográbamos calzar los "largos", cuando ya nos daba vergüenza andar mostrando las piernas y trato de acordarme si la pelota la hacíamos con cinco medias o con una y la rellenábamos de papel diario y entiendo que en Juan Lacaze, cuando el sol picaba en pila se fueran p´al cañadón. Nosotros en el barrio sur, arrancábamos para "las rocas", ni más ni menos que debajo de la gran explanada que se ve bajando por Ejido.
Y la media galleta que le rompía los bolsillos no era precisamente una cracker...era de campaña y la bronca lacazina con los vecinos rezongones era la misma montevideana nuestra, cuando en lo mejor del picado, aparecía el jeep "de la cuarta", alertado por algún ortiva y nos confiscaba la globa, a veces de verdad.
Yo no me acuerdo si alguno de mis bochones me costó un medio pero, concuerdo con El Sabalero, que no lo queríamos pagar aunque ganase el matón, no concebíamos perderlo, era muy fuerte.
¡Que lindo haberlo vivido pa´poderlo contar!, porque cantar yo...
¡Qué lindo que hayas nacido acá Sabalero y que siempre volviste!
¡Qué solo que te agarró!
¡Qué sabiduría la tuya para describirla!
La muerte andaba rondando
Quien sabe donde andará
No me dejes alegría
No te vayas vida mía
Que esta puta, vieja y fría
Nos tumba sin avisar
Chau, nos vemos.
Portal de América

