por Sergio Antonio Herrera
En la madrugada del lunes 16 pasado, en el aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla de San Andrés, isla colombiana que se encuentra localizada en el mar Caribe, unos 191 kilómetros al este de Nicaragua y al noreste de Costa Rica y 775 kilómetros al noroeste de la costa de Colombia, cuando aterrizaba un Boeing 737-700 de la aerolínea colombiana Aires, con 131 ocupantes, en medio de una gran tormenta eléctrica, se accidentó y provocó la muerte de una pasajera, aparentemente por un ataque cardíaco.
Toda la información que se generó a partir de este hecho, palabras más, palabras menos, indicaban que el avión se partió en tres, al ser impactado por un rayo.
Estamos muy lejos de ser entendidos en materia tecnológica pero, buena parte de nuestra vida ha transcurrido entre viaje y viaje y la mayoría, en aviones, razón por la cua, somos de los que sostenemos que éste, es el medio de transporte más seguro del mundo y ante esta noticia puntual, recordamos que muchas veces, los emtendidos, nos habían dicho que un rayo, jamás derriba a un avión.
Nos ha tocado atravesar tormentas bravas, asustarnos en extremo, allá por 1978, viajando hacia MIami, al ver la cabina de un 747 de Pan Am inundada. Luego nos enteramos que fue a causa de la rotura de un caño pero mientras...sobrevolábamos el Triángulo de las Bermudas..
Sobrevivimos en 1993 la despresurización de un DC8 de la desaparecida LAP que provocó el descenso abrupto de 10 mil a 3 mil metros y ver la caída de las mascarillas de oxígeno mientras las azafatas corrían con cara de espanto.
El 14 de marzo de 2008, día histórico para Pluna, éramos uno de los pocos ocupantes del Bombardier CRJ 900 matriculado CX CRA, que veníamos a bordo, cumpliendo la segunda etapa del primer vuelo del primer jet regional de la nueva flota de la aerolínea uruguaya, originado en el aeropuerto de Mirabel, Montreal, Canadá, con escala en Turks & Caicos y pernocte en Manaos.
El Capitán Oscar Fernández, compartiendo cabina con los instructores de la fábrica canadiense, completaba el ascenso luego del decolaje, cuando fue advertido desde la Torre de Control de Manaos, que nivelara de inmediato la aeronave a varios miles de pies hacia abajo para evitar la colisión con otro avión, lo que provocó una brusca nmaniobra y el susto mayúsculo.
La consulta
Tuvimos la oportunidad de consultar al Coronel Aviador Gualdemar Gutiérrez, actualmente Jefe del Estado Mayor - Comandante Aéreo Logístico, ex Director del Aeropuerto Internacional de Carrasco, Piloto Instructor con amplia experiencia, inclusive en las misiones de paz de la ONU.
De inmediato, aclarando que sus afirmaciones eran a título personal, que no incluyen ninguna posición oficial o no oficial de la FAU, que son vertidas como un punto de vista a considerar y no como la definitiva causa ya que un accidente es normalmente el resultado de una cadena de eventos, el Coronel Gutiérrez coincidió con esa teoría, nos dio sus puntos de vista y nos prometió enviarnos algunos elementos que podrían esclarecer aún más la cuestión.
Cumpliendo con su palabra, hizo llegar a nuestra casilla del Portal, un video corto pero muy contundente y dos gráficos que completan la información, más las siguientes consideraciones: "Le remito una pequeña filmación de una rara ocurrencia: un rayo "atraviesa" un B747 poco después del despegue. La palabra atraviesa está entre comillas porque lo que se produce es un efecto de jaula de Faraday y la descarga corre por la superficie exterior de la aeronave.
Si bien el rayo no producirá una fractura como la de la aeronave en San Andrés, no obstante sí, puede producir efectos adversos en la aeronave.
Puede producir ofiricios en los puntos de entrada y salida del rayo, puede generar problemas en uno o más sistemas de comunicación y navegación.
En ocasiones se ha sospechado que podría haber llegado a iniciar una explosión a partir de vapores de combustible, aunque en general los accidentes serios causados por rayos son muy raros. (Fuente: Aviation Weather for Pilots and Flight Operations Personnel).
La presencia de rayos sí, indica gran inestabilidad y presencia de tormentas. Lo que sí puede ocurrir que achate la aeronave contra el suelo con violencia, y lo que está intimamente asociado a las tormentas fuertes, son las MICRORÁFAGAS.
Fuertes vientos verticales descendientes que chocan contra el suelo y causan fuertes variaciones en dirección e intesidad (Microburst.jpg).
La aeronave, si está muy baja o muy lenta puede ser sorprendida y no tener espacio para llevar a cabo una maniobra de recuperación antes de impactar el suelo. (Windshear Landing.jpg).
Conclusión: si bien el rayo es obviamente visible y sí, puede haber golpeado al avión, la causa más probable es la microráfaga, asociada también a la presencia de tormentas en el aeródromo.
Espero sea de utilidad la información".
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