por Sergio Antonio Herrera
Los dos ya están con "rancho aparte", iniciando ese camino maravilloso de conformación de familia, de historia propia y ambos, han recibido de mi esposa y de mi, los mejores valores posibles para pararse ante la vida y entre ellos, el amor a este suelo y el orgullo de pertenecer. afortunadamente, la suerte, el destino, sus propias convicciones, llevaron a que ninguno de los dos, pensaran siquiera en algún momento, emigrar, por el contrario, siempre pensaron edificar su destino aquí.
A ellos como a todos los jóvenes uruguayos, se les debe haber hecho muy "cuesta arriba", en varios momentos, "bancar" tener que vivir en un país del tercer mundo con todas las pálidas que tuvimos, padecimos y sorteamos.
Ellos nunca habían vivido esta etapa de esperanza, de "puede ser"; ahora, como que se están acostumbrando a leer, ver y escuchar que Uruguay es uno de los países más seguros, más cultos, con mejor distribución, con más respeto al medio ambiente, con más respeto a las leyes y ahora...si, y ahora, hasta ganando en el fútbol, en el más alto nivel.
Ya lo decíamos ayer, los resultados de la selección en Sudáfrica no se cirscunscriben apenas a lo deportivo, lo trascienden largamente y se meten en varios terrenos, en lo económico, en lo promocional, pero fundamentalmente, en el valor como nación.
Ganamos, pero bastante más que un partido, ojalá el destino nos siga regalando chances y nuestros hijos puedan multiplicar su orgullo y educar a nuestros nietos con mejor ánimo y más, mucha más esperanza. Nos vemos.
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