La actividad del turismo ¿entiende la cuestión…?
Jueves, 14 Enero 2021 12:39

La actividad del turismo ¿entiende la cuestión…?

En material de productos turísticos se nota más adaptación que transformación, esto se advierte en la diversificación y centralidad que ha ganado en la web del turismo nacional la oferta de los grandes jugadores minoristas, algo que antes del Covid estaba solapado por el turismo internacional, segmento que apunta a los destinos tradicionales de playa, Cancún, Cuba, Miami, Punta Cana, seguidos de lejos por la oferta europea…Juan Scollo, Ladevi.

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por Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires (La impericia y la ineptitud podrían explicar la historia de la Argentina de los últimos cien años, el concepto lo tomé de Raymond Aarón.)

La adaptación tiene que ver con la tarea de acomodarse o ajustarse a otra situación, pero pensando y creyendo en una forma misma de ser y del devenir del tiempo. La trasformación, por el contrario, tiene que ver con el cambio en el “porte”, con la capacidad o modo de comportamiento.

En un punto quizás se rocen, pero más bien se trataría de la adaptación a lo diferente que surgió de la trasformación.

Como lo señala Juan Scollo en LADEVI, parecería que el empresario de turismo busca más adaptarse que transformarse, que sería lo mismo que conformarse con lo que en la jerga popular decimos “`pucherear”, ganar lo mínimo para poder seguir flotando lastimosamente.

La Argentina como país se viene hundiendo, aún estamos en una profundidad “amigable”, podemos subsistir adaptándonos a condiciones desfavorables, con tubos de oxígeno, que vendrían a ser los eternos controles cambiarios, los diferentes cepos, los derechos de exportación, los controles de precios y respectivos congelamientos de precios y salarios, la presión impositiva y los consetudinarios déficits fiscales, la naturalización de la inflación y la burguesía amiga que siempre logra sentarse en primera fila.

Como no podía ser de otro modo, el turismo, como la mayoría de la actividad privada independiente,  también intenta “subsistir” y su objetivo es adaptarse para “pucherear”, por eso se reclaman ayudas a un estado que solo tiene capacidad para que la profundidad del hundimiento se pueda tolerar o hasta que un milagro baje el nivel de las aguas.

Pasa que esto visto de la perspectiva que nos da el siglo XXII, estos elementos de subsistencia, son más bien un lastre, que si bien tiene capacidad para mantener la cosa en estado vegetativo, a la vez impide subir a la superficie.

A su vez, la minoría con capacidad de viajar al exterior es una muestra de la precariedad social de la Argentina, pero a esa minoría privilegiada recurren desde los agentes de viaje hasta Aerolíneas Argentinas para sumar más que dólares, pesos al cambio oficial, lo que potencia sus cuantiosas pérdidas económicas y dudo que tenga efecto financiero positivo. De algún modo subsidian a los ricos, lo que no es más que un bartolero socialismo patas para arriba.

Cuesta mucho cambiar y no todos tienen esa virtud, ya que todo cambio asusta.

Como lo decía en nuestra nota aquí en el PDA, el pasado 11 de enero, es virtualmente imposible predecir, no solo el eventual tiempo que llevará la recuperación para volver a los volúmenes del 2018/19, que cabe decir, si bien generaron movimientos de dinero importantes, lo que se llama “flujos”, no impidió que muchos desde líneas aéreas hasta importantes intermediarios quebraran o lisa y llanamente cerraran.

En la Argentina la cosa no venía bien antes del Covid por el crecimiento de la pobreza que reducía el segmento viajero, sino también por la mayor concentración del mayor poder adquisitivo en un solo decil, lo que también apuntaba negativamente a la recurrencia.

Nuestro país ya padecía una crisis antes de la “peste”, y me atrevo a afirmar que sin esta epidemia, igual hubiéramos retrocedido a un nivel inferior,  perdiendo un 10/11% del PBI.

Como vemos, debemos distinguir entre la crisis del turismo internacional puesta en evidencia, más que causada por la “peste”, de la crisis argentina que es más consecuencia de décadas de decadencia que del Covid.

La “peste” fue el detonador de una bomba latente que desde 2011, o desde mucho antes, se logró mantener sin explotar pero que tampoco se podía desarmar. Se carecía de la tecnología e idoneidad para ello, siendo el gobierno de Macri, el de los “CEOS” exitosos, ocultando que la mayoría, como la propia familia Macri, eran y son prebendarios. La prueba más cabal no sólo de nuestra inutilidad e impericia, sino además de nuestra hipocresía y hasta de nuestro cinismo.

Nada volverá a ser como antes, que si bien fue multitudinario en números, mal contados como más de una vez lo explicó Miguel Acerenza, aún no sabemos quiénes fueron los ganadores y perdedores de esa otra gran burbuja que fue el turismo y el transporte aéreo en los últimos 20 años.

Se puede vislumbrar una tendencia que señalaría un rumbo, ahora faltan navegantes audaces, los timoratos podrán tener a lo sumo una piragua, pero sin remos….

Portal de América

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